Buenos Aires, 18/11/2017, edición Nº 1830

Marco necesita un trasplante de corazón

Se atiende en el Garrahan.

Marco antonio trasplante corazon

(CABA) Hace dos años, cuando volvía de la casa de un amigo, Marco Antonio Frías (hoy de 16 años) estaba agitado. Practicaba kick boxing, iba al arco en todos los picados de su barrio, Los Pinos, en Moreno. Pero esa tarde le faltaba el aire y él lo sentía en la boca del estómago. Terminó internado en el hospital de General Rodríguez con un diagnóstico que sorprendió –y asustó– a su familia. Un explicación simple sería que una bacteria le agrandó el corazón, tanto que terminó en la lista de urgencia del Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (Incucai), a la espera de un trasplante de órgano.

Un año después, justo el día en que cumplía 15 años, se convirtió en el primer paciente pediátrico de América latina en tener implantado un corazón artificial que le permite esperar la intervención en su casa. Pero ahora el tiempo corre: necesita el órgano antes de que su estado de salud se deteriore.

Puedo jugar a la pelota, puedo correr, puedo saltar. Pero necesito el trasplante lo antes posible. Yo no sabía nada de donación de órganos hasta que me pasó a mí y realmente es un acto de solidaridad hacerlo. Es un gran gesto de amor”, dice Marco. El año pasado dejó de cursar el secundario en la Media 10 porque, explica, “la colocación del corazón artificial modificó todos los planes”. Este año, aunque su movilidad no es tan reducida, todo depende de una buena noticia: que alguien done un corazón cuyas características sean compatibles con las que él precisa.

El corazón artificial que lo ayuda a vivir –cuyo nombre técnico es sistema de asistencia ventricular de flujo continúo– fue fabricado en Estados Unidos y aprobado por la autoridad sanitaria de ese país, como un artefacto que funciona como puente hasta el trasplante que reemplace a su corazón enfermo. El dispositivo está dentro del cuerpo. Por fuera, tiene las dos baterías que lleva en una riñonera en la cintura o colgadas como una cartera. Uno de sus principales beneficios es que permite la atención ambulatoria del paciente, que puede transitar la espera del trasplante con mejor calidad de vida. Entonces Marco espera, a veces un poco ansioso pero junto a su familia, que es numerosa.

Necesita sí o sí el trasplante porque en este momento está fuerte como para hacerle frente a una intervención. Los médicos no quieren que su cuerpo se deteriore”, dice Verónica, una de sus hermanas, que como su mamá sabe de memoria la historia clínica de Marco.

Una parte del artefacto es una bomba que se asienta en el interior del tórax y se conecta directamente al corazón enfermo. Bombea sangre desde el lado izquierdo del corazón hacia la aorta, que es el vaso sanguíneo de gran tamaño que lleva el líquido al resto del cuerpo. La sangre sale de la bomba en un torrente continuo, como el agua de una manguera de jardín. Hasta ahora ningún chico ni adulto había sido implantado con el dispositivo en Argentina. Se atiende en el hospital Garrahan y sus médicos esperan hacerle pronto el trasplante definitivo.

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