Buenos Aires, 19/12/2017, edición Nº 1861

Marcelo Tinelli y una delegación del club le llevaron la Copa Libertadores al Papa

Entre tanta tristeza, esta mañana, la delegación de San Lorenzo le llevó la Copa Libertadores al Papa Francisco (CABA) En un clima muy distinto al que suele haber en las audiencias generales, menos entusiasta y marcado por el luto que golpeó a la familia del Papa, tal como se había anunciado, los dirigentes de San Lorenzo le entregaron hoy al hincha más famoso de su club la Copa Libertadores, conseguida...

Entre tanta tristeza, esta mañana, la delegación de San Lorenzo le llevó la Copa Libertadores al Papa Francisco

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(CABA) En un clima muy distinto al que suele haber en las audiencias generales, menos entusiasta y marcado por el luto que golpeó a la familia del Papa, tal como se había anunciado, los dirigentes de San Lorenzo le entregaron hoy al hincha más famoso de su club la Copa Libertadores, conseguida por primera vez en su historia el miércoles pasado.

Debido al calor del verano europeo, la audiencia general tuvo lugar a en la aula Pablo VI y no en la Plaza de San Pedro. Los dirigentes del equipo azulgrana, Matías Lammens y Marcelo Tinelli, el entrenador Edgardo Bauza, el manager Bernardo Roemo, y Juan Mercier y Julio Buffarini se encontraban en posición privilegiada, sobre el estrado del aula, a la derecha del Papa .

Cuando Francisco llegó a la sala -donde no cabía un alfiler y había unas 10.000 fieles de todo el mundo-, estalló un fuerte aplauso y, pese a estar dolido y triste por la tragedia que golpeó a su sobrino -que perdió a su mujer y a sus dos hijos pequeños y se encuentra en grave estado luego de un accidente-, comenzó a saludar y a besar bebes que le acercaban y peregrinos que le regalaban cartas, bufandas y demás dones, sonriente, caminando a través del pasillo principal.

Una vez que llegó a su estrado, el Papa enseguida saludó, uno por uno, a los directivos de su equipo del alma, vestidos de riguroso traje oscuro. Al lado de su trono, sobre una mesa de madera, saltaban a la vista dos trofeos plateados inmensos: la Copa Libertadores verdadera y su réplica, que quedará en el Vaticano.

Fuente: La Nación

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