Buenos Aires, 21/10/2017, edición Nº 1802

Mar del Plata: los balnearios privados están acaparando toda la playa

Las playas públicas están desapareciendo. Acusan a los privados de ocupar los espacios de quienes no tiene los recursos para pagar un balneario.

(PBA) Si algo caracterizaba a Mar del Plata era la popularidad de sus playas. Cientos de miles deben haber visto el mar por primera vez en esos parajes. Era un rito bañarse en las aguas frías y luego acostarse en una reposera para que el sol devolviera el calor al cuerpo. ¡Había tanta arena!

Tiempo pasado. Año tras año los que van a veranear a Mardel, y los propios habitantes de la ciudad, tienen que transformarse en equilibristas para encontrar un pedacito de espacio y ubicarse. Las playas públicas están desapareciendo. Y las quejas de los turistas cada vez son más. Acusan a los privados de ocupar los espacios de quienes no tiene los recursos para pagar un balneario.

Años atrás, la postal era repetitiva. La familia llegaba a la playa con el padre y la madre llevando sombrilla, heladerita, bolso (con paletas, bronceador y toallas) y el infaltable equipo de mate. Por eso La Feliz hacía honor a su apodo. Lugar para las familias. Y a bajo costo. Eso, hoy, parece prehistoria. Las pruebas son los precios de 2016.

¿Puede una familia tipo pagar entre 50 y 100 pesos por una reposera? ¿O plantar una sombrilla después de desembolsar de 200 a 400 pesos? ¿O reposar en una carpa luego de abonar entre 300 y 700 pesos? Los precios son por día y son las tarifas en los balnearios privados, que según las quejas, siguen creciendo en cuanto a ocupación física y dejan poco espacio para lo público.

Son varios los turistas que, además, reclaman que en muchos lugares ya no existen los pasajes para que la gente pueda llegar al mar. Y dicen que las familias a veces deben caminar hasta 500 metros para encontrar un corredor que los lleve al agua. También denuncian que los baños públicos que en muchas playas están cerrados o inhabilitados. Así, es común ver a la gente pasar de una playa a la otra caminando sobre las aguas del mar, ya que no hay espacio.

También hay viejas falencias que suenan increíbles si uno mira que el almanaque dice 2016. Bastan los dedos de una mano para sumar las playas que tienen rampas para discapacitados. Los desfibriladores son un lujo. Y la limpieza es una palabra que quedó fuera del diccionario.

Mardel siempre fue La Feliz para la familia. Sus playas eran populares y públicas. Hoy parece un texto de un viejo libro. Si todo continúa así, hasta la arena libre va a ser historia. NR

mardel sin arena
Fuente: muy

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