Buenos Aires, 12/12/2017, edición Nº 1854

Mar del Plata: las famosas lanchas amarillas están en extinción

Las lanchas amarillas, un clásico del puerto de la ciudad, están en extinción; de las 300 que había en sus inicios quedan sólo 29

(PBA) Las lanchas amarillas descubiertas, que tienen una autonomía de navegación que les impone volver al puerto en el mismo día, no son una embarcación más. Su carga es muy limitada, no suelen superar los 13 metros de eslora y fueron construidas por algunos de los primeros pescadores marítimos profesionales de la Argentina. La mayoría llegaron de España e Italia, a principios del siglo XX. Generación tras generación se transmitieron las técnicas de la pesca artesanal. Para ellos esa es la verdadera escuela y su mundo, y ahora está en peligro de extinción. Mar del Plata, a la vez, podría quedarse sin una de sus típicas postales. No hay turista que no pase por el puerto y las vea, al lado de los lobos marinos; están siempre ahí, hace más de 100 años.

La crisis comenzó en los 90, cuando el entonces presidente Carlos Menem firmó un acuerdo con la Unión Europea que incentivaba la pesca en la Zona Económica Exclusiva Argentina sin ningún tipo de restricción. Las consecuencias no tardaron en verse: aumentó 50% la captura de especies y ocasionó la depredación de la merluza común o hubssi, lo que llevó a sancionar, en 1999, la ley de emergencia nacional pesquera.

Lo que siguió no fue mejor para las tradicionales barcas marplatenses. El drama se acentuó en los últimos 16 años y podrían recibir el golpe final si las obligan a cumplir la Resolución 21, de 2008, de la Comisión Técnica Mixta del Frente Marítimo Argentino Uruguayo, que fija la obligatoriedad del posicionamiento satelital para las flotas de ambos países. Hasta ahora, distintas disposiciones provinciales e incluso nacionales las habían exceptuado. Pero el rango jurídico de una norma interna es menor a la de un acuerdo internacional.

Para Luis Ignoto, presidente de la Sociedad de Patrones Pescadores que las agrupa y titular de la Delegación Municipal del Puerto, hay un peligro real de que desaparezcan. “Sería una lástima, porque se perdería una postal de identidad de Mar del Plata. Además son una escuela de capacitación natural. Los grandes capitanes surgieron de ahí”, apunta.

Cada vez que los pescadores artesanales se enteran de que una de sus flotas se vendió, la angustia los invade. Todo pasó muy rápido, piensan algunos. De ser símbolo de una ciudad a desaparecer. “Nos deberían reconocer, no hacernos desaparecer. Estamos en estado de emergencia hace cinco años”, se queja con vehemencia Hernán Pagano, patrón de la lanchita Cristo Rey que, como casi todas, tiene su nombre ligado a la religión. NT

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