Buenos Aires, 24/07/2017

El macrismo arma su lista bonaerense para 2017

Por un lado Vidal impulsa a Jorge Macri, pero por el otro, desde la Casa Rosada pidieron que le haga lugar a Monzó

(CABA) El macrismo ya se encuentra armando su lista bonaerense para el año 2017.  Si bien Vidal impulsa a Jorge Macri, desde la Casa Rosada pidieron que le abra el juego a otra figura.  Para ganar en el distrito más grande del país, el líder del PRO y el Jefe de Gabinete Marcos Peña creen que no pueden cerrarse sobre sí mismos ni prescindir del peronismo y sus intendentes. En la práctica, esa decisión significa el regreso del titular la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, al armado político de la provincia de Buenos Aires.

Monzó había quedado afuera del esquema de poder bonaerense cuando se concretó la victoria de Vidal. La explicación para ese desaire es simple: pocos creían en junio pasado en las chances de la ex vicejefa porteña y Monzó, uno de los principales armadores macristas, no era uno de ellos. De origen peronista, exploró sin éxito variantes como una PASO que incluyera al ex intendente de Malvinas Argentinas Jesús Cariglino y a Gustavo Posse. Al jefe comunal de San Isidro le debía en parte sus buenos oficios para juntar voluntades en la convención radical de Gualeguaychú que decidió una alianza con Macri. Vidal fue confirmada como candidata y el primo del presidente, Jorge Macri, como su jefe de campaña. Monzó quedó entonces afuera del armado que había ayudado a construir. Vidal ganó, Monzó se convirtió en la espada del Gobierno en el Congreso y el malestar permaneció. Hasta ahora.

El Gobierno y la Provincia se jugarán su futuro en las legislativas de 2017. Peña hoy cree que no puede prescindir de los atributos de Monzó y echó manos a la obra. Como informó Ambito Financiero días atrás, el ministro coordinador empujó un acercamiento entre la gobernadora y el titular de Diputados. Una sola cena bastó para aunar posiciones: estuvieron Peña, Monzó, Vidal y su ministro de Gobierno Federico Salvai y Rogelio Frigerio. La presencia del ministro del Interior va en la misma dirección que el acercamiento con Monzó. “Hay que unificar criterios entre la Nación y la Provincia”, explicaron. En criollo: se coordinarán ayudas financieras y puentes con los municipios gobernados por la oposición. Sin una figura que traccione en la boleta, como Macri en 2015, los actuales y antiguos jefes comunales pueden ser definitorios por su peso y estructura territorial. Cariglino es el ejemplo más acabado y el macrismo lo extrañó a la hora de contar los votos en su distrito. Amigo del Presidente, a último momento, eligió jugar con Sergio Massa y perdió. Ahora pondrá a su disposición la estructura que cosechó durante 5 mandatos consecutivos. La mesa de campaña nacional-bonaerense no descarta inclusive pases de intendentes de la oposición al oficialismo, sean del FPV o del Frente Renovador, como Joaquín de la Torre, cada día más cerca de Cambiemos. El intendente de Lomas de Zamora Martín Insaurralde también está cerca. “Pero son jabonosos”, matizan en el oficialismo.

Vidal y Monzó descomprimieron la distancia, pero la desconfianza continúa. La gobernadora apuesta por Jorge Macri. Con su primo Mauricio en el Ejecutivo ya no corre el veto que le impusiera a sus aspiraciones para la gobernación Jaime Durán Barba el año pasado, temeroso de pegar dos veces el mismo apellido en la boleta. Vidal y el intendente de Vicente López estrecharon vínculos en la campaña y la gobernadora lo premió con la presidencia del Grupo BAPRO. Monzó, que había tenido varios cruces con el primer intendente bonaerense del PRO porque cada uno quería colocar a sus candidatos, empuja otra posibilidad: Elisa Carrió, la vecina más famosa de Exaltación de la Cruz. El ministro de Educación Esteban Bullrich -dicen- también corre con chances. Su par de Desarrollo Social Carolina Stanley -esposa de Salvai-, también fue mencionada, pero hoy no tiene papeles para ser candidata.

El titular de Diputados empuja en silencio unas PASO entre los tres candidatos. En los despachos más importantes de la Casa Rosada no están convencidos. Ahora que son Gobierno no pueden alimentar una interna con “fuego amigo” ni permitir titulares que digan que un candidato de otra fuerza fue el más votado en las primarias. Hace tres semanas en La Plata señalaban que “el Gordo” Macri era el único nombre. Ahora parecen más receptivos a abrir el juego. NT

 

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