Buenos Aires, 25/09/2017, edición Nº 1776

Macri, Vidal y Larreta discuten el armado de sus respectivos gobiernos

Si gana el balotaje, el líder del PRO necesitará tres equipos. Nación y Provincia son la prioridad.

(PBA) Ahora que María Eugenia Vidal es la próxima gobernadora de Buenos Aires y que las encuestas sonríen como nunca antes a Mauricio Macri; entre la Ciudad, la Provincia y –eventualmente– la Nación, lo que sobran son cargos. Mucho antes del 25 de octubre, Macri había “ordenado” a su sucesor, Horacio Rodríguez Larreta, silenciar la discusión por los cargos en la Ciudad. El jefe de Gobierno electo cumplió a rajatabla. “No puedo adelantar nada, porque no sé con quiénes voy a contar si Mauricio gana”, decía.

Tras la elección general y la consagración en Provincia la excusa se actualizó. “Hasta el 23 de noviembre no habrá novedades”, repiten cerca de los tres referentes máximos del PRO. Sin embargo ni uno, ni dos ni tres gabinetes se arman en 20 días. Si bien es cierto que por estas horas lo único que desvela a Macri y sus colaboradores es el debate del domingo y el balotaje; Vidal, Larreta y su jefe político ya mantuvieron reuniones para discutir el armado de sus respectivos gobiernos. Si resulta electo, Macri se llevará a los referentes más importantes de su “equipo” porteño. Sin embargo, el candidato habría sugerido rodear lo mejor posible a Vidal y privilegiar la Provincia. La designación de Cristian Ritondo al frente del delicado ministerio de Seguridad es el mejor ejemplo. Y podría haber más designaciones en ese sentido. A las confirmaciones de Federico Salvai al frente del ministerio de Gobierno, Leonardo Sarquís (Asuntos Agrarios), Mariano Mohadeb (subsecretaría de Medios) se suma la de Alejandro “Conejo” Gómez en Cultura, que era un lugarteniente de Hernán Lombardi hasta que apostó por Larreta en la interna de la Ciudad.

De este modo, las chances de funcionarios de segunda línea y menor exposición dedicados a la gestión para ocupar cargos fundamentales en un eventual gabinete de Larreta crece. Las acciones de los principales hombres de confianza del jefe de gobierno electo se dispararon. Se trata del actual subsecretario de Planeamiento y ex director del Citibank, Franco Moccia; del secretario de Atención Ciudadana, Eduardo Macchiavelli, y del asesor de la jefatura de gabinete Felipe Miguel. “Veo a Horacio muy concentrado en que las actuales segundas y terceras líneas sean el primer abastecedor del gobierno”, afirman en el Ejecutivo de la Ciudad. Además buscan seducir a empresarios y dirigentes sin experiencia política. Ya contactaron a Matías Lammens, presidente de San Lorenzo, a quien Larreta había tentado para el Congreso en junio. El socio de Tinelli habría vuelto a rechazar el ofrecimiento.

Mientras tanto, Darío Lopérfido, director del Teatro Colón, tiene –a su pesar– buenas chances de ser el ministro de Cultura de la Ciudad; si no ese lugar podría ocuparlo María Victoria Alcaraz, actual subsecretaria de Patrimonio. Graciela Ocaña suena para Salud o el PAMI.

El vicejefe electo Diego Santilli aportaría algún hombre de su riñón al gabinete, aunque no necesariamente al ministerio de Espacio Público, que supo conducir. Sobre él recaerá además la responsabilidad de mantener el equilibrio con la oposición porteña desde la presidencia de la Legislatura, un cuerpo que ya conoce. Carolina Stanley (Desarrollo Social), cercana a Vidal, tiene más chances de acompañar a Macri a la Nación.

Es casi seguro que ante un posible traspaso de la Policía Federal a la Ciudad se desdoble el ministerio de Seguridad y Justicia en dos Carteras. Por otra parte, el ministerio de Gobierno, que sirvió como plataforma presidencial de Macri se concentraría ahora en coordinar el área metropolitana, que comparte con la Provincia.

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