Buenos Aires, 22/10/2017, edición Nº 1803

Macri: “No puede ser un problema tener un tipo de cambio único”

El candidato presidencial de Cambiemos explica cómo piensa salir del cepo y cómo se manejaría con el PJ y todos los sectores.

(PBA) Llega puntual. Cuenta que en la gira por el Norte “aguantó” un rato sin llorar, pero que “las caras de la gente, su sensación de liberación” lo emocionaron. “La gente te miraba y con los ojos te decía un montón de cosas.” Optimista, aunque en lo físico dice que está “destruido”. Pide un jugo mientras habla con La Nación.

Da la impresión de que Scioli está hiperactivo y de que usted está haciendo la plancha…
-No, para nada, además cierro la campaña en Humahuaca para confirmar mi compromiso con el federalismo y con el norte del país.

-Después de la campaña, ¿Scioli es un ex amigo?
-Mmm, sí. Me lo transformaron. Tiene un discurso que es igual al de (Carlos) Heller en Boca o al de (Daniel) Filmus en la ciudad. Heller decía que iba a privatizar Boca, que iba a hacer un club para pocos; Filmus, que yo iba a cerrar todas las escuelas. Hicimos todo lo contrario. Siempre en nuestras conversaciones con Scioli, que nunca se interrumpieron, hubo respeto, y de golpe pasar a decir que vamos a mandar a lavar los platos a los científicos, a dejar a la gente sin trabajo o no defender los intereses del país, son todas calumnias gratuitas y como mínimo innecesarias.

-Da la impresión de ser una reacción ante el resultado del 25, que lo sorprendió…
-Absolutamente. Ni él mismo se la cree, y la gente se da cuenta. Igual uno habla más por lo que ha hecho que por lo que dice. Si estamos en una competencia, no hay dudas de que el Estado está más presente y funciona mucho mejor en la ciudad de Buenos Aires que en la provincia de Buenos Aires. Ahí están los ocho años de gestión de cada uno.

-En Jujuy le preguntaron varias veces si iba a gobernar para los ricos y los empresarios. ¿Hay un prejuicio hacia su figura en una parte de la población?
-También me preguntaron si iba a privatizar las escuelas (se sonríe). Lamentablemente, hay un porcentaje de la población que piensa así, ¡y yo la entiendo! Es porque hay un gobierno que hace diez años que usa la maquinaria estatal para generar ese prejuicio sobre mi persona. Creo que nunca pasó en la historia que se haya hecho una campaña negativa tan constante durante tanto tiempo, a decir todos los días a través de 6,7, 8 que vengo a beneficiar a los ricos y perjudicar a los pobres. La gestión de la ciudad marca lo contrario, y si la gente decide confiar, van a ver que voy a trabajar para todos los argentinos, en especial para los que menos tienen. Que me juzguen por lo que haya avanzado con relación a trabajar por la pobreza cero en el país.

-Hay quienes consideran que ese ensañamiento del Gobierno lo terminó beneficiando…
-Nunca creí en esa teoría “a lo Bachelet”. En el fondo, ellos son gente de poder y no saben estar en el llano. Por eso tienen tanto miedo, han abusado tanto del poder que perder sus privilegios no les parece algo cómodo. Por eso intentan transmitir ese miedo a los argentinos.

-¿Es lógico pensar en reducir la pobreza de catorce millones a cero en cuatro años?
-No, no, no prometí eso. Lo que sí dije es que con un Indec independiente todo el mundo juzgue de qué manera fui en la dirección correcta. Esto es un proceso que llevará una década.

-¿Lo preocupa la herencia económica?
-Sí, soy consciente de que nos dejan en un mal punto de partida. Pero tengo mucha fe en la capacidad de reacción que tenemos como pueblo.

-Lo critican por querer levantar el cepo desde el día uno de gestión. ¿No teme una primera semana complicada?
-Al contrario. La expectativa que se está generando es tan positiva que ése no va a ser un tema preocupante. Acá hay que formar equipos, ponerlos en marcha, retomar diálogo entre los distintos sectores de la sociedad, aprobar leyes que marquen el camino a recorrer en estos años, restablecer las relaciones con el mundo.

-¿Cómo logrará ese colchón para superar el impulso de la gente para comprar dólares?
-El cepo es como una habitación cerrada con llave donde cuidás provisiones, o algo, que no querés que se te lleven. Pero cuando se acaban las provisiones, ¿para qué querés esa habitación? Estamos discutiendo algo que no tiene sentido. El cepo existe porque existe el kirchnerismo, si votamos un cambio no somos lo mismo que ellos, no vamos a mentir, vamos a bajar la inflación. En términos de flujo, estamos en un país donde sí se generan dólares, y eso ya lo van a ver del 23 de noviembre al 10 de diciembre. ¿Qué está pasando en los mercados? No puede ser un problema tener un tipo de cambio único, porque eso sería condenar a los argentinos a ser el peor país de cada cien.

-¿No bajará el consumo si hay menos inflación?
-Al contrario. El tema es crecer, generar trabajo nuevo.

-¿Cuánto influyó la candidatura de Aníbal Fernández en la posición en la que está hoy?
-Es un amigazo (se sonríe).

-Sin mayoría en el Congreso, ¿cómo imagina la relación con el peronismo? ¿Lo convocará?
-Vamos a convocar a los gobernadores la primera semana, ellos están tan preocupados como todos nosotros porque sus economías no crecen y la están pasando muy mal.

-¿Los convocará el 23?
-Lo antes posible, lo antes posible.

-¿Se imagina un gran pacto de gobernabilidad con ellos?
-Sí, claro. Y también a los que compitieron en la elección, a todos los sectores, incluyendo a Daniel Scioli, para trabajar en los ejes básicos.

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