Buenos Aires, 19/11/2017, edición Nº 1831

Luisana Lopilato: “sigo amando la actuación como a los 17”

Una diosa.

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(CABA) Sin exageración, Luisana Lopilato tiene una belleza hollywoodense. Nada que envidiarle a Jennifer Lawrence, Scarlett Johansson o a la francesa de moda Lea Seydoux. La diferencia es que esta porteña, de 27 años, no te apabulla ni te enrostra esa casi perfección estética. Agrada su sencillez creíble, el barrio -eso tan en boga- y hasta se muestra vulnerable… Como cuando habla de su frágil vínculo con la actuación. “Me demostré que la interpretación era lo mío, que sigo amando la actuación como a los 17, cuando empezaba a sentir que me apasionaba. Nunca me saturé ni llegué al hartazgo pese al bombardeo mediático”, descarga la mujer de Michael Bublé, que volvió al país para respaldar a “Las insoladas”, película con la que desea meterse de lleno en el mundo del cine. “Voy para adelante, aunque cueste”.

-¿Cueste?
Sí, porque cuesta echar por tierra todo tipo de comentarios. Hay que ser fuerte, no es joda.

-¿Comentarios contra vos?
Muchos me tildaron de “la linda rubia de ojos celestes que no puede actuar”. Fue difícil hacerle frente a tanta crítica y a tantos prejuicios.

-¿Cómo te la bancaste?
Laburando, bajando la cabeza y no creyéndome más que nadie, y aprendiendo de los que más saben. Es lo que hago ahora. Porque yo soy actriz y quiero trabajar más en cine.

-¿Querés instalarte?
Lo que pretendo es que me llamen y que confíen, y apuesten por mí. Que un director sepa que puedo afrontar papeles desafiantes, comprometedores…

-¿Algo más jugado, no la diosa de turno?
Y sí… Yo disfruto de preparar un papel, de hablar con el director previamente. Soy de escuchar y de incorporar herramientas. Quiero que me valoren como actriz no como un frasco…

-Entre nos, ¿te sentís menos que otras colegas o, acaso, que no convencés?
No, no digo eso. Yo no quiero convencer a nadie. Lo que intento explicar es que a veces, por prejuicios, se descarta a un actor o una actriz. Y en lo personal no quiero que me pase, no quiero ser descartada de entrada por portación de imagen. A mí no me fue fácil llegar… Tal vez se cree que soy una acomodada y nada que ver.

-¿Qué creés que piensa de vos el tipo de la calle?
Lo contrario de lo que soy, no sé. Que camino por una alfombra roja. Que estoy de compras todo el día en un shopping. Y nada más alejado. No piso uno hace mil… Y estoy en jogging y ojotas un montón.

-En 2013, en “En terapia”, confiaron en vos… Y te premiaron.
Sí, quiero eso, quiero más de eso. Confiaron en mí para un papel delicado, en el que interpretaba a una enferma terminal.

¿Cómo te sentiste con esa responsabilidad?
No sabés qué grata sensación. Pensaron en mí, y por lo general a mí no me tienen en cuenta para esos roles.

¿Estás pidiendo una oportunidad de ese calibre?
Sí, por qué no. Probar, yo hago castings, me presento, no quiero nada regalado. Y si no doy la talla, ok, todo bien, pero por lo menos quiero tener la chance antes de que me pongan la cruz por deporte.

-Suena raro escucharte decir todo esto…
Sí, puede ser, pero no me importa, yo digo lo que siento. Tal vez se cree que me llueven las propuestas, o porque estoy en el exterior suponen que le digo que no a todo.

¿Tenés trabajo afuera?
Algunas cositas. Hice publicidades de ropa interior y fui el rostro de algunas marcas, no mucho más.

-¿Te intranquiliza no ser tenida en cuenta?
No, la verdad que no, porque soy una mina activa, de proponer. No estoy haciéndome las uñas esperando. De todas maneras puede pasar que se olviden, que no me tengan en cuenta. ¿Qué puedo hacer ante eso?

-Da la sensación de que no te incomoda golpear la puerta para “venderte”…
No, para nada. Aunque no estoy regalada. Con “Las insoladas” vine porque me gustó el director, el guión y mi personaje. Lo que digo es que si la propuesta me gusta, me cruzo el mundo, vengo con Noah, mi hijo, y listo. Soy una laburadora, una mina sacrificada, siempre lo fui.

-Es probable que vos tengas más mundo que un eventual director. ¿Cómo sos a la hora de ser dirigida? ¿Hay un poco de egos?
¡Cero, nada que ver! Soy una laburadora que acata lo que dice el director. Sé que tengo que escuchar y aprender, además tengo barrio y educación, ninguna diva. No me creo nada. Yo laburo y agacho la cabeza. Es más, me gusta que un director me lleve por un camino desconocido.

-Tenés un buen pasar. Sos madre, tu esposo es un cantante reconocido mundialmente. ¿por qué querés trabajar?
Por mí, por mi orgullo y por el bien de mi cabeza. Si no, me vuelvo loca y enloquezco a mi pareja. Yo laburé siempre, no soy una ama de casa que se chupó el dedo. Yo empecé desde chiquita y me rompí el traste.

-De “Las insoladas” circuló un video de un ensayo en el se veía que tenías una preocupación…
(Se tienta Luisana) Es que en la peli estamos todo el tiempo en bikini y en una escena a todas nos enfocan de atrás y yo tengo un temita con mi cola, es algo mío, personal.

-¿Qué tema si se puede saber?
Soy vergonzosa. Nunca me gustó mostrarla. Pero a nadie. Siempre me tapo cuando estoy en familia, con amigas, no sé, pudor… Salgo de la pile o del mar, y lo primero que hago es taparme. Un rollo personal. Por suerte no hay primeros planos, me moría.

-¿En lo laboral hay algo firme?
Algo hay. Ojalá salga. En febrero empiezo a filmar “Los que aman odian”, que dirigirá Alejandro Maci, basado en una novela de Bioy Casares y Silvina Ocampo. Es una historia de época en la que encarnaré a una mujer de la alta sociedad, audaz, que volverá loco al personaje que hará Leo Sbaraglia.

Fuente: La Razón

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