Buenos Aires, 20/10/2017, edición Nº 1801

Luego de tratarse en el Garrahan y EE.UU., Agustín se curó de una extraña enfermedad

El niño de tres años padecía una rara afección genética que ataca al sistema inmunitario. Es el primero del mundo en recibir una nueva terapia génica que se hizo entre el hospital de Parque Patricios y uno de Boston. (CABA) La médula ósea del niño Agustín no producía linfocitos T, los glóbulos blancos de la sangre que luchan contra los gérmenes. Esto complicó su vida y su relación con el entorno. “Habíamos...

El niño de tres años padecía una rara afección genética que ataca al sistema inmunitario. Es el primero del mundo en recibir una nueva terapia génica que se hizo entre el hospital de Parque Patricios y uno de Boston.

agustin garrahan

(CABA) La médula ósea del niño Agustín no producía linfocitos T, los glóbulos blancos de la sangre que luchan contra los gérmenes. Esto complicó su vida y su relación con el entorno.

“Habíamos hecho un diagnóstico prenatal con punción materna y sabíamos que tenía la enfermedad. Como es un tipo de enfermedad genética hereditaria también habíamos guardado células hematopoyéticas de su hermano para el trasplante. Pero no eran compatibles. Ahí apareció el hospital de Boston y él se convirtió en el primer nene en recibir el protocolo nuevo para la enfermedad”, señaló Matías Oleastro, jefe de Clínica Médica en Inmunología del Garrahan, informó Diario Crónica.

Agustín fue el primer participante del estudio internacional liderado por los doctores del Hospital de Niños de Boston, David Williams y Luigi Notarangelo“Era nuestra mejor posibilidad, no sabíamos ni una palabra de inglés, pero por él nos fuimos a Boston”, contó Marcela, la madre.

La terapia consiste en ingeniería génica, un avance en la medicina que da sus primeros pasos y que trata de modificar los genes defectuosos. “La principal ventaja es que los pacientes reciben sus propias células, eliminando el riesgo de enfermedad del injerto contra huésped”, detalló Oleastro y agregó: “también se elimina la demora que implica encontrar un donante, y no hay necesidad de quimioterapia”.

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