Buenos Aires, 23/09/2017, edición Nº 1774

Luciana Salazar contó cómo tomó la decisión de alquilar un vientre para ser madre soltera

La modelo habló por primera vez de la decisión y cómo repercutió en su separación con Martín Redrado: “Tenía que separarme para ser una mamá feliz".

(CABA) “La historia de amor más grande de mi vida debía terminar”. Así, Luciana Salazar (36) contó cómo fue tomar la difícil decisión de separarse de Martín Redrado (55) para poder cumplir su sueño de ser madre.

La modelo alquiló un vientre y será madre de Matilda (a quien decidió llamar así “por la tan tierna nena de la película”), los primeros días de diciembre en Miami. “Después del nacimiento, nos quedaremos un mes y medio más hasta cumplir con las vacunas y los trámites de documentación”.

En una entrevista íntima, Luciana explicó cómo llegó al proceso de alquilar un vientre mientras aún estaba en pareja con el economista, de quien hoy está separada. “Después de muchas charlas, una separación (a fines de 2014) y terapia de pareja, cuando volvimos a intentarlo (en septiembre de 2015), yo me planté y le dije: ‘Martín, mi deseo de ser mamá es determinante para continuar, yo no voy a pedir ni llorar en soledad’. Lo entendió y se convirtió en un deseo de pareja, una linda ilusión compartida, y en julio de 2016 decidimos congelar mis óvulos”, relató la modelo en la revista Gente.

“Luli, esperame un poco más”, le pidió Redrado a Salazar cuando ya la modelo sintió que las cosas no podían continuar: “La relación se desgastó demasiado, y con él mi sueño era imposible. Además, Martín está muy nómade. Ya ni los tiempos nos hubiesen coincidido. Yo no concibo una pareja si no es ciento por ciento”.

La modelo también contó cómo tomó la decisión de alquilar un vientre para ser madre soltera y cuánto le costó entender que no tendría un hijo con el hombre que la acompañó durante los últimos siete años: “Nada me hubiese gustado más que llevar en mi propio vientre a la hija del hombre que amaba. Pero ante el panorama, el fin de la relación era inevitable”.

“Entonces, me imaginaba embarazada, sola y sufriendo por ese amor. ¿Y si a mi bebé le pasaba algo? Jamás me hubiese perdonado que tanta angustia le hiciera daño. Además, a ese temor se sumaba el dolor de otro gran riesgo. Uno de los tantos exámenes a los que me sometí para la congelación de óvulos reveló que tendría trombofilia. Lloré tanto que debí pedir ayuda a una psicóloga para transitar la decisión”.

Martín también lo padeció, porque no estaba de acuerdo con el uso de un donante anónimo, pero sí muy enamorado. Yo debía apartarme por lo que generaría en su entorno privado y en el público. Él es demasiado conservador como para cargar con el hecho de tener una mujer que espera un hijo que no es suyo. Intentamos sostener esos días con amor, para no decir: ‘No nos vemos más’. Fue terrible para ambos. Yo iba a comprar ropita para la beba llorando, y me decía a mí misma con bronca: ‘¡Basta, Luli! ¡Se supone que debés disfrutar este momento!’. Ya sabía que el fin estaba cerca. Tenía que separarme para ser una mamá feliz“, continuó en su relato.

Finalmente decidí separarme y lloramos mucho. Yo le dije: ‘No puedo más. Debo estar bien por mi beba, transitar lo que se viene con total alegría’. Y él: ‘Luli, sos la mujer que más amé en la vida. Voy a extrañarte tanto…’ Yo fui la única que logró explotar su costado sensible. Martín y yo nos despedimos por teléfono porque nunca pudimos despedirnos cara a cara. Jamás terminamos tan bien. Nos queremos. Por eso, el día de mañana no será raro que nos encuentren por ahí comiendo juntos”, detalló sobre su relación con Redrado.

Salazar confesó sus sensaciones al decidir que será madre soltera y la necesidad de volver a trabajar: “Me inquieta saber que seré yo sola para asegurar que Matilda tenga lo que necesite. Después de tantos años relegando mi carrera, necesito volver a trabajar. Tengo un proyecto de cine entre manos y programo la mudanza, porque mi casa tiene tres ambientes, uno convertido en vestidor. Quiero alquilar algún barrio cerrado para estar más contenidas”.

Seré una madre que deberá controlar obsesiones, como la impecabilidad. Sé que mi agenda será funcional a ella, porque quiero llevarla conmigo a donde sea: en mis brazos en los de una niñera que me ayude, pero al lado. Y aunque sé que me costará horrores, voy a bancarme su llanto cuando la rete, sin flaquear con los límites. Ahí demostrás qué tan buena madre sos. Cuando mi hija conozca esta historia de amor, mi lucha y el dolor que atravesé, sabrá que fue la más deseada”, agregó Luciana sobre su lucha por el sueño de ser madre.

Por otro lado, explicó qué la sedujo del donante y por qué lo eligió: “Una elige pensando si el hombre en cuestión es alguien con quien podría estar. Mi donante es un estudiante de 26 años, que juega al fútbol americano -por lo que vi-, y con una familia que me hizo acordar mucho a la mía. Eso me gustó. Todos tienen ojos rasgados, como yo: ¡Mi hija será muy chinita! Pero lo que más me sedujo fue su sonrisa: enseguida la proyecté en la carita de Matilda”.

Con respecto a la madre subrogante, Luciana reveló cómo fue la charla que tuvo con Lía, que está casada, tiene una hija y lleva 18 semanas de gestación de la hija de la modelo: “Me contó que dos personas podían presenciar el parto y me preguntó si podían ser su marido y su hija. Me tocó el alma lo que me dijo. Esa nenita, que sabe que su mamá está haciendo algo tan lindo, a mi beba la llama hermanita. ¿Cómo podría quitarles ese momento? Mi hija ya tiene una hermana del corazón para siempre”. NR

  
Fuente consultada: infobae

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