Buenos Aires, 14/12/2017, edición Nº 1856

Los turistas prefieren recorrer circuitos no tradicionales

Los visitantes extranjeros buscan tours alternativos para conocer la Ciudad de una manera diferente.

(CABA) Mike tiene nueve años y visita Buenos Aires por primera vez junto con sus padres, Ronald y Lisa. Vinieron directo desde Boston con la idea de recorrer la ciudad de una manera distinta, alternativa. Por empezar se alojaron en un sencillo Bed&Breakfast del barrio de Belgrano para estar más cerca tanto del centro como del conurbano. La primera salida de la familia no fue a conocer el Obelisco ni Plaza de Mayo. Eligieron recorrer la ciudad con una excusa novedosa: el arte urbano: “Contratamos el tour de la empresa desde Boston; nos lo habían recomendado unos amigos y además estaba muy promocionado en Trip Advisor”, cuenta Ronald.

Sofía, la guía local de Graffitimundo, relata en perfecto inglés la historia argentina de la mano del arte urbano. “¿Y durante la época del Proceso Militar también había arte urbano?”, sorprende a todos Mike. “Es increíble lo curiosos que son los extranjeros de nuestra cultura y nuestra historia”, confiesa Sofía. “Preguntan mucho sobre economía y recorren lugares que muchos porteños incluso desconocen”, agrega.

Y es que, en los últimos tiempos, el turismo extranjero se volcó a circuitos no tradicionales para conocer la ciudad, algunos de los cuales incluso son desconocidos para los propios porteños.

“Buenos Aires es una ciudad que es como 100 ciudades al mismo tiempo. No se valora lo que se tiene, típico de las sociedades satisfechas”, sostiene el historiador Eduardo Lázzari, gran conocedor de la historia de Buenos Aires y de sus infinitos vericuetos. “Mi frase de cabecera es «El pez nunca ve el agua»; sumergidos en la realidad habitual, no le damos importancia a la ciudad”, afirma.

Algo de eso debe haber. Alejandra Mizzaluro es gerente de Argentina Diferente, una agencia de viajes mayorista que se dedica a asesorar a extranjeros que buscan un viaje no tradicional. “Mis clientes van directo al city tour temático; buscan experiencias, no lo tradicional”, sostiene. Para los que sí eligen lo clásico, las visitas a los cafés notables son las más requeridas. “Por lo general siempre incluyen un día de estancia en el campo y alguna experiencia, como clases de cocina, clases de tango o incluso de polo”, dice. Y agrega: “Para el tour del Papa, otra de las nuevas opciones, la primera opción es la que ofrece el gobierno de la ciudad, pero no es funcional para extranjeros porque hay que pedir una solicitud por mail”.

Graffitimundo

En cuanto a propuestas, las hay cada vez más variadas. Wine Tour Urbano realiza una vez al mes salidas temáticas en diferentes barrios para conocer y degustar, a lo largo de tres cuadras, vinos de diferentes bodegas. Pickupthefork ofrece recorridos gastronómicos por barrios como La Boca, Recoleta y San Telmo. Por 85 dólares por persona, el cliente recorrerá durante tres horas diferentes locales, degustando platos regionales y conociendo el barrio en cuestión. Asado, milanesas y empanadas, todo regado con vino local, que está incluido.

Dentro del área gastronómica, las clases de cocina son muy requeridas por los turistas. Norma es una porteña que todos los sábados enseña a seis curiosos extranjeros cómo preparar alfajores, chocotorta y empanadas, entre otras exquisiteces. “Tengo reservas por varios meses y me contactan por conocidos que vinieron y quedaron encantados”, dice Norma, quien aclara que sólo ofrece su servicio a foráneos, como parte del aprendizaje de nuestra cultura. Tangol propone el “tour parrilla”, un recorrido a pie por tres diferentes parrillas locales para degustar la carne argentina, de la mano de guías bilingües. Terminan en tradicionales heladerías, en las que el dulce de leche es el sabor más elegido.

Anne y Zedric vinieron al país desde Islandia y, a pesar del sofocante calor porteño, decidieron conocer la ciudad en el poco tiempo disponible, parada previa hacia las Cataratas. “En el hostel nos comentaron de un tour en bicicleta que ofrece el gobierno de la ciudad por los bosques de Palermo, Puerto Madero, San Telmo y parte del centro. Fue una buena manera de recorrer un poco de Buenos Aires. No nos interesa tanto ver edificios, en todas partes son parecidos. Sí la manera de vivir de la gente”, cuenta Anne.

Enrique y Luisa viven en San Pablo y es la segunda vez que están de visita. “La vez pasada vimos lo típico. Ahora fuimos directo a lo que nos quedó pendiente: visitar los estadios de River y Boca, pasar un día en una estancia acá cerca y aprender a bailar tango”, enumera Enrique.

Conocer Buenos Aires de noche a través de circuitos alternativos también constituye un atractivo para los visitantes. Lázzari recorre barrios como Chacarita, San Telmo, Mataderos y Palermo con el ciclo “Noche de historia y de misterio en los barrios porteños”. Durante una caminata de tres horas se cuentan historias de personajes de nuestro pasado con anécdotas desconocidas. “El ámbito sirve de excusa, lo importante es conocer el patrimonio”, dice Lázzari.

Tours fotográficos, de moda, recorridos por bares… Las propuestas son amplísimas. El turismo extranjero los aprovecha al máximo. Resta que el público local los conozca, los disfrute y, de paso, los recomiende.

circuito papal

Fuente: La Nación

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