Buenos Aires, 29/05/2017

Los tesoros ocultos de los bancos

El corazón financiero porteño esconde edificios de alto valor arquitectónico y mantuvieron su impronta pese a los cambios de costumbres y normativos

(CABA) Los bancos también tienen estilo, y algunas de sus sedes en la City porteña tienen un importante valor arquitectónico y patrimonial. De diferentes épocas, van desde los modernos vidriados -como la casa matriz del Banco Ciudad- hasta los primeros “palacios del dinero”: el ex Boston, el Comafi o el Banco Nación de la Plaza de Mayo. Todos lograron mantener su impronta original adaptándose a nuevas normativas y a las necesidades de la gente.

En la esquina de la peatonal Florida y Sarmiento, una enorme caja de cristal invita a ingresar a un pequeño balcón exterior desde donde se ve el interior: un movimiento ajetreado de clientes que realizan operaciones en 77 terminales electrónicas rodeados de obras de arte en un ambiente luminoso. Se trata de la sucursal Centro del Banco Ciudad, conformada por 7500 metros cuadrados de superficie transparente constituida por 64.000 piezas de ladrillo de vidrio color ámbar. El lugar fue recientemente reinaugurado luego de ser remodelado durante un año y medio con una inversión de $ 60 millones. La obra estuvo a cargo del mismo estudio del proyecto original de los años 60, M|SG|S|S|S|, que continuó con la idea revolucionaria de esa época de crear espacios abiertos.

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El edificio, de diseño rupturista, fue adquirido en 1968, con la llegada de los depósitos judiciales. Pertenecía a Tiendas Ciudad de México, típico exponente de tienda de principios del siglo XX. “Cincuenta años atrás irrumpimos con una obra de vanguardia: desde la calle, la gente podía ver la antigua bóveda del Tesoro, que estaba en desuso. Hoy ese espacio se transformó en galería de arte para simbolizar la paulatina desaparición del efectivo”, explicó Gabriel Sala, a cargo de la Gerencia de Servicios, Obras y Mantenimiento.

Otro ejemplo de la arquitectura bancaria de la década del 60, momento en que comienza a desaparecer la idea de caja cerrada, es uno de los edificios más imponentes del microcentro: el actual Banco Hipotecario, ex sede central del Banco de Londres y América del Sur, en Reconquista 101. Es obra del estudio Sepra y de Clorindo Testa, el prestigioso arquitecto que también dejó su legado en la Biblioteca Nacional, de estilo similar.

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El Hipotecario es Monumento Histórico Nacional, uno de los mejores ejemplos de la arquitectura argentina del siglo XX por su estructura de hormigón armado. Al ingresar, se accede a un imponente espacio organizado en planos y bandejas suspendidas que remiten a películas de ciencia ficción. “Una propuesta influenciada por el brutalismo del último Le Corbusier, pero dotada de calidad y respeto contextual dentro del barrio antiguo de la ciudad”, señaló Martín Marcos, director de Museo de Arquitectura y Diseño de Buenos Aires.

De la misma época es el Anexo Casa Central del Banco Popular Argentino, en Juan D. Perón y Florida, actualmente sucursal del Citi. Proyectado por Mario Roberto Álvarez y Roberto Migliaro, se terminó en 1968. Llama la atención por ser un edificio de estilo moderno, con una torre retirada de la línea municipal.

Uno de los pocos ejemplos en Buenos Aires de la corriente arquitectónica denominada posmodernidad, característica de las últimas décadas del siglo XX, es el edificio de la Banca Nazionale del Lavoro de 1989, en Florida 40, hoy HSBC. La fachada fue revestida íntegramente en tres tipos de granito distinto intercalados; en la planta baja, los arquitectos concibieron un espacio de uso público que bautizaron “las ruinas”, por su aspecto italianizante. Las piezas geométricas fueron realizadas en mármoles griegos e italianos.

Si miramos hacia lo alto y nos guiamos en la City por las cúpulas, encontraremos en la esquina de Diagonal Norte y Florida el suntuoso edificio que es la actual sede del ICBC, originalmente Banco de Boston. Se construyó en 1921 y es obra del arquitecto inglés Paul Bell Chambers y de su par norteamericano Louis Newbery Thomas, quienes utilizaron materiales lujosos que le daban aspecto palaciego, en sintonía con la elegancia de las construcciones de la avenida Roque Sáenz Peña. Entre ellas, el Banco Comafi, en la esquina de Bartolomé Mitre. Su construcción data de 1927 y fue diseñado por el italiano Francesco Gianotti, autor de la Confitería del Molino, entre otras obras. El estilo del edificio es neogótico veneciano; de las ventanas en forma de ojiva resaltan claros símbolos itálicos, como el león alado, representativo de Venecia; la loba romana, y el escudo de Génova. Originariamente, no fue pensado para albergar un banco.

A pocas cuadras, frente a la Plaza de Mayo, funciona el Banco Nación. De 1940, fue obra de Alejandro Bustillo. “Probablemente el último ejemplo de la arquitectura bancaria «de estilos». Hace referencia al estilo griego, admirado por Bustillo”, detalló Julio Valentino, profesor de historia de la arquitectura de la Facultad de Arquitectura y Diseño de la UBA.

Atrás en la historia, el actual Banco Central, situado en San Martín 275, fue el segundo donde se imprimieron billetes. Proyectado en 1872 por Henry Hunt y Hans Schroeder, es un claro ejemplo de arquitectura académica con lenguaje clasicista, de influencia italiana; la fachada es monumental, con columnas y pilastras que abarcan los dos pisos de la construcción. Hoy, el Central está conformado por varios edificios en la manzana delimitada por Perón, Reconquista, San Martín y Sarmiento.

Las primeras compañías aseguradoras también establecieron sus sedes en la City en edificios con valor patrimonial. Cerca de la Plaza de Mayo, se destaca el de Sud América Compañía de Seguros, en Roque Sáenz Peña 530. De líneas austeras, tiene una ochava coronada por esculturas que aluden a la riqueza y la previsión. Data de 1926 y fue puesto en valor en 2013. En la década del 40, la Franco-Argentina levantó un imponente edificio sobre Hipólito Yrigoyen. La Avenida de Mayo conserva otros dos: la moderna torre La Buenos Aires, de 1987, que alojó entre otras a la compañía Leng Roberts Seguros y hoy es sede de la embajada de Israel, y el ex Palacio Heinlein, una obra de estilo neorrenacentista de 1910 construida para la aseguradora homónima. NT

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