Los snacks saludables copan kioscos y supermercados

Los snacks saludables copan kioscos y supermercados

(CABA) No se trata de una contradicción ni mucho menos. Lo saludable, lo que no tiene azúcar agregada ni tampoco desborda de sal, también se hace lugar en los kioscos y autoservicios. La movida que empezó con las barritas de cereal a fines de los 90 y que continuó con los alfajores de arroz ahora amplió su competencia con la llegada de snacks nutritivos a base de semillas, frutos secos y frutas procesadas.

En respuesta a los nuevos hábitos de consumo, compañías de renombre y también pequeños emprendedores se han volcado al segmento de los snacks que, según los propios empresarios, está poco explotado. “En 2012 tenía ganas de hacer algo propio y noté que la categoría de snacks estaba mal trabajada. Había muchas galletitas y cosas con harina, pero pocos snacks”, opina Sebastián Proietti, director comercial de Smart Food. Entre sus productos, hay chips de batatas y remolachas, mix de almendras con salsa de soja y semillas de sésamo, y barras de granola crocante.

Para diferenciarse de las colaciones típicas que se venden en las dietéticas, los snacks de kiosco sobresalen por su innovación. Por ejemplo, la empresa Zafrán buscó un plus en la combinación de sabores y mezcla en sus distintos paquetes castañas de cajú con wasabi, pasas de uva con miel, o castañas con arándanos y curry. “Nos lanzamos como una alternativa más saludable. No usamos conservantes ni colorantes. Y nuestras galletitas son hechas con harina integral y azúcar mascabo”, aporta Nito Anello, uno de sus fundadores. Como dato adicional, dice que las granolas de Zafrán son elaboradas en la Granja Andar, donde trabajan jóvenes con alguna discapacidad.

Otra marca que está creciendo en las góndolas de farmacias, almacenes naturales y autoservicios es Snat, que desde hace siete años incursiona en la producción de aperitivos a base de frutas y verduras. Mediante un proceso de liofilización, fabrica snacks de banana, manzana, frutilla, arándano, choclo, arvejas y zucchini, en bolsas individuales y sin agregados. “En un viaje a los Estados Unidos con mi marido vimos que este tipo de producto era muy buscado y quisimos comercializarlo en el país. Empezamos a experimentar de a poco y fuimos sumando verduras y sabores”, recuerda Ana González Crende, de Snat. Sobre el complejo y poco conocido proceso de liofilización, revela: “Así es como se hace la comida de los astronautas; es una especie de deshidratado con frío y vacío. El agua que está sólida en los alimentos pasa a estado gaseoso y no arrastra sus nutrientes. Por eso quedan los sabores intactos”.

Entre las grandes compañías, el Grupo Arcor acaba de lanzar su línea Natural Break de frutos secos, cereales y semillas. Con bajo aporte de sodio y sin grasas trans, los paquetes fueron pensados por nutricionistas en porciones de 24 y 30 gramos.

Portátiles, saludables y con un toque gourmet, los nuevos aperitivos encuentran un público variado. “Están destinados a la gente que se quiere cuidar, deportistas y personas que se cansaron de lo tradicional. También a aquellos que vieron estos productos en el exterior y que ahora los pueden conseguir acá”, dice Proietti, de Smart Food. Se venden en los kioscos del barrio, pero también en farmacias, estaciones de servicio, gimnasios, dietéticas y supermercados como Walmart, Coto y Jumbo a precios que oscilan entre 20 y 30 pesos.

¿Cuán importantes son los snacks entre los argentinos? Más de lo que parece. Una investigación realizada por el Centro de Estudios sobre Nutrición Infantil comprobó que el 80% de la gente “snackea” diariamente, aunque sólo un tercio lo hace en forma saludable.

La doctora María Elena Torresani, directora de la carrera de Especialistas en Nutrición Clínica en la UBA, habla de la relevancia de la “quinta” comida: “Una mala elección del snack repercute en el peso corporal y en la salud. Es clave que, además de ser rico y aportar saciedad, sea de alta densidad nutricional”. En tanto, Viviana Corteggiano, presidenta de la Asociación Argentina de Dietistas y Nutricionistas, aclara que comer sano no significa dejar de comer: “Es preferible ingerir dos pequeños snacks (adicionales a las cuatro comidas) que no comer nada y llegar al almuerzo o a la cena con mucho apetito”. Y recomienda los frutos secos y semillas: “Son una fuente importante de proteínas, fibra, calcio y magnesio”.

S.C.