Buenos Aires, 24/07/2017

Los responsables de Eameo aseguran que hacen “humor que indigna”

Los fundadores de este fenómeno explican como fue que nació la idea

(CABA) Eameo es un colectivo de humoristas amateurs devenidos en fenómeno, que desde hace un año publica imágenes retocadas -políticas, de actualidad o simplemente bizarras- en las redes sociales para sus más de 800.000 seguidores entre Twitter y Facebook.

“Descubrimos que se pueden decir muchísimas cosas sin la necesidad de decirlas; la ironía es una herramienta increíble y la sátira para comunicar cosas difíciles, ásperas o bajar una línea, es genial”, comentó Gamuto, que es psicólogo y al igual que el resto de sus compañeros prefiere mantener el anonimato.

“Para decir algo y llegar al nervio de la gente, el humor es una forma que nos resulta muy eficaz: si la factura de luz me viniese con un chiste, primero me río y después me muero de hambre”, agregó su compañero Migue.

La génesis de este proyecto estrafalario cuya marca es la versión fonética de la expresión vernácula “¡Eh, amigo!”, fue en una página de humor bizarro en Facebook donde alrededor de 5.000 desconocidos compartían fotos graciosas o simplemente fotos que, apuntaladas por algún texto, se volvían graciosas.

De ahí, de ese semillero virtual, se conocieron los diez argentinos que hoy conforman Eameo: nueve hombres y una mujer, que incluyen también un docente de primaria, un puñado de diseñadores gráficos y hasta un maestro mayor de obras.

Y lo que primero fue un grupo cerrado para intercambiar montajes que se convirtió en una tímida página de Facebook que sólo pretendía socializar con amigos su material delirante. Pero se les desmadró.

“Al principio eran chistes generales, abstractos, por ejemplo una escena de película con algún elemento local como Robert de Niro tomando una gaseosa Manaos”, explicó Pato, diseñadora y única mujer del grupo.

Pero de ese choque entre lo estelar y lo doméstico, con el plus de la actualidad política y social, resultó un combo inesperadamente explosivo para el grupo que asistía boquiabierto a la multiplicación de seguidores virtuales: “Pasó todo de casualidad, no lo buscamos y tampoco entendemos muy bien qué pasa. No tenemos la fórmula porque si la tuviéramos estaríamos vendiéndola”, admitió Pikachu, docente en una escuela primaria.

Primero fueron creaciones que apelaban simplemente al ridículo, como Tom Hanks en la película “Náufrago” anotando en un árbol la lista del supermercado (“Casancrem, galletitas, crema de enjuague”), o un grupo de Hobbits entre el que se lo descubre, mimetizado, a Horacio Guaraní.

Tal vez uno de sus primeros hits fue la clásica foto de la saga “Volver al futuro” que muestra al profesor Emmet Brown y Marty Mc Fly parados junto a la torre del Reloj fechada en 1885 donde, también, aparece posando Mirtha Legrand. El collage recibió más de 2.500 “me gusta” por parte de los usuarios de Facebook y fue compartido alrededor de 1.200 veces.

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Pero alentados por la repercusión geométrica de sus creaciones -no cuentan sólo los seguidores sino la cantidad de veces que se “comparte” por Facebook o se “retuitea” en Twitter– y también empujados por la coyuntura, Eameo empezó a funcionar como editoriales -entre desopilantes y agudas- de la realidad.

Entonces, por ejemplo, luego de que circulara la foto de Balcarce, el perro callejero de Mauricio Macri sentado en su despacho de la Casa Rosada, publicaron un fotomontaje del líder del sindicato de camioneros, Hugo Moyano, con un disfraz canino sentado en el sillón de Rivadavia. O a la foto de la captura del líder narco “Chapo” Guzman dentro del patrullero donde ellos agregaron al ex jefe de gabinete, Aníbal Fernández.

“El principal objetivo es reírnos entre nosotros, hacer humor. Luego, resulta imposible no bajar línea y aunque los usuarios nos exigen cierta objetividad o una toma más clara de posición, nosotros no pretendemos ser parciales pero tampoco militamos en ningún espacio; sólo ponemos nuestra carga personal sobre las cosas que pasan”, explicó Migue, también diseñador.

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“El puntapié en general está en los diarios, en los portales, porque hoy abrís Internet y te enterás de todo”, dice Pato, y pone como ejemplo que en los primeros días de la visita del papa Francisco a México subieron una imagen en la que se lo ve en el altar tomando ya no el vino que representa la “sangre de Cristo” sino dos shot de tequila.

Las musas en las que abrevan, dicen, son absolutamente antojadizas y dispares: Woody Allen, Groucho Marx, el programa televisivo “Sin Codificar”, el grupo de humor británico Monty Python o, también, el periodista Luis Majul.

“Nos gusta lo que nos hace reír, sin mayores pretensiones: por ejemplo el tipo que empieza a tararear a capella “Fuga y misterio” durante el velatorio de Bernardo Neustadt o las placas de Crónica TV que últimamente son impecables”, describió Pikachu.

El secreto de las imágenes más exitosas, aunque ellos aseguran no tener una metodología y resaltan que lo hacen desde una construcción colectiva y horizontal –“cada cual publica lo que quiere”-, es el fruto de una alquimia variable: “Es una combinación -dice Migue- entre la calidad del chiste, de la foto y la oportunidad”.

“El límite del humor -agregó- es que no sea gracioso; personalmente no haría chistes con desaparecidos o pedofilia. Hay cosas que no me causan gracia a mí, pero es un límite mío, no del humor porque no me gusta reírme de los débiles; en cualquier caso de conflicto prefiero hacer la burla del más poderoso”. NT

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