Buenos Aires, 26/09/2017, edición Nº 1777

Los pueblos originarios festejaron su año nuevo por primera vez con público en la Costanera Sur

Celebraron el ritual por la llegada del año 5523 – que coincide con la del invierno- en la Reserva Ecológica.

(CABA) Los pueblos originarios de la cultura andina celebraron su año nuevo y por primera vez abrieron el festejo a la comunidad. La celebración se realizó la madrugada de ayer, durante el solsticio de invierno, en la Reserva Ecológica de Costanera Sur, en Buenos Aires. Unas 150 personas esperaron la salida del sol alrededor de una fogata en la noche más larga del año. Ya estamos en el 5523 desde la caída del Tawantinsuyu, el mal llamado Imperio Inca.

La invitación circuló por las redes sociales y decía así: “Este 21 de junio el Hemisferio Sur del Continente Fecundo. Estará reunido en círculo y ceremoniando en paridad y dualidad. Esperando toda la noche la salida de nuestro Inti Tayta. El Abuelo Fuego Nina Machula dará luz y calor a nuestro cuerpo y corazón. Entendiendo que un viejo ciclo se cierra y otro nuevo ciclo renace”.

Cerca de las 22, colocaron una bandera Wiphala en el ingreso de Viamonte. Esa era la señal para los participantes, que debían seguir el sendero y caminar hasta el río. Cerca de la medianoche rodearon una fogata que ardió hasta el amanecer. Primero hicieron sonar una caracola en cuatro direcciones, en referencia a los puntos cardinales y al ciclo de la vida: niñez, juventud, adultez, vejez. Luego, cada uno se presentó y explicó por qué había ido. Ya era madrugada cuando le entregaron una ramita a los guardianes del fuego. Esa ramita representaba una intención, un deseo o un agradecimiento que atendería el abuelo fuego. Hasta que salió el sol, hubo cantos acompañados por sikus y cajas, té y mate, charlas y algo de baile. Amaneció después de las siete y todos miraron al Este.

La ceremonia estuvo dirigida por Tayta Ullpu, profesor de lengua quechua en la Universidad de La Matanza y en el Centro Universitario de Idiomas, que depende la Universidad de Buenos Aires. Lo acompañó su hijo Rumi, y su nieto.

“Esta ceremonia sagrada antes la hacíamos a escondidas porque nuestra espiritualidad ha estado proscripta. Pero el 3 de mayo nuestro hermano y presidente de Bolivia, Evo Morales, nos ha reconocido como sabios espirituales. Eso nos indicó que debíamos abrir las puertas de nuestra cosmovisión, invitar al que no es ni superior ni inferior, si no al que es diferente”, explica minuciosamente Ullpu.

Los primeros días de mayo se llevó a cabo la Primera Cumbre Internacional de la Espiritualidad de los Pueblos Indígenas del Continente, en La Paz. Para Tayta, ese encuentro significó un apoyo al rescate de la sabiduría ancestral de los pueblos originarios. Entonces Ullpu ofrece: “De Europa sabemos todo, de nuestros pueblos originarios, no. Por eso invitamos a todos los hermanos y hermanas, a los que los corrió la guerra, a los que los corrió la religión”.

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Fuente: Clarín

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