Buenos Aires, 16/12/2017, edición Nº 1858

Los porteños damos otro PASO para consolidar la autonomía

Por Roberto Quattromano (*) Este domingo los porteños elegiremos en elecciones primarias a los candidatos que representarán a la Ciudad en el Congreso de la Nación. Buenos Aires, como ciudad autónoma gobernada por el PRO por amplia decisión popular, necesita más que nunca del apoyo de los votantes, para ponerle un límite al Gobierno nacional y al daño que el desprecio K provoca a los vecinos de esta Capital. Temas...

Por Roberto Quattromano (*)

Roberto Quattromano
Este domingo los porteños elegiremos en elecciones primarias a los candidatos que representarán a la Ciudad en el Congreso de la Nación. Buenos Aires, como ciudad autónoma gobernada por el PRO por amplia decisión popular, necesita más que nunca del apoyo de los votantes, para ponerle un límite al Gobierno nacional y al daño que el desprecio K provoca a los vecinos de esta Capital.

Temas como seguridad y transporte, ambos tópicos en conflicto por la transferencia sin recursos que pretende imponer la presidenta, sólo podrán ser resueltos en el marco de la Constitución si tenemos en el Congreso representantes de los ciudadanos y no delegados del gobierno nacional, que niega a la Ciudad una discusión política seria sobre los problemas reales y concretos de la sociedad.

Pero no sólo los temas locales están en juego, sino también la democracia, el respeto por la división de poderes, el federalismo y la independencia. La libertad de prensa para que no nos impongan una versión de los hechos, de presentar los intereses del poder como intereses comunes al resto de la ciudadanía.

En estas elecciones, cuando votemos, todos seremos ciudadanos políticos. Pero una república no se completa si los derechos no se extienden hacia lo social, lo cultural y lo civil. Este año la Ciudad dio señales que marcan el itinerario para salir en busca de la esencia extraviada de la democracia.

Debemos votar por una democracia donde los espacios de intervención y representación de la ciudadanía estén ampliados, donde la opinión deje de ser un reflejo electoral para convertirse en gesto cáustico, en clamor del disconformismo, donde el ojo se convierte en lo mirado y la política adquiere su dimensión participativa.

(*)Legislador Pro

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