Buenos Aires, 18/11/2017, edición Nº 1830

Los popes del Grupo Clarín almorzaron juntos

(CABA) Después de recibir en el living a los padres del fallecido diseñador Jorge Ibáñez, el almuerzo comenzó con una Mirtha Legrand más íntima, que mezcló preguntas de la vida cotidiana de ambos periodistas con mensajes de los hijos de ambos. En un almuerzo donde se reunieron las tres figuras más importantes de audefensa del Grupo Clarín (obvio, sin preguntarle a nadie sobre su ideologíia en el pasado), se pudo...

mirtha lanata

(CABA) Después de recibir en el living a los padres del fallecido diseñador Jorge Ibáñez, el almuerzo comenzó con una Mirtha Legrand más íntima, que mezcló preguntas de la vida cotidiana de ambos periodistas con mensajes de los hijos de ambos.

En un almuerzo donde se reunieron las tres figuras más importantes de audefensa del Grupo Clarín (obvio, sin preguntarle a nadie sobre su ideologíia en el pasado), se pudo saber que Longobardi no sabe hacerse un sándwich y que es ultra obsesivo con la ropa; o que Lanata -que volvió a blanquear su relación con la cocaína- considera que “la gente se droga porque le duele el mundo” y no quiere llevar a su hija a Disney.
La diva fue entrando de a poco en el terreno del análisis político de los periodistas. El primer punto fue el kirchnerismo. “Para mí, se terminó aunque no se hagan cargo de eso. Se fue corriendo el velo del relato, cada vez queda más en evidencia lo que son”, dijo Lanata.

A Longobardi, en cambio, le tocó opinar sobre el juez Norberto Oyarbide y su relación con el Gobierno. “Yo creo que una caída de Oyarbide puede significar una reapertura de la causa de enriquecimiento ilícito de los Kirchner”.

Otro punto que se abordó en la mesa fueron las elecciones 2015, más precisamente el próximo presidente. “Me da la impresión de que no es quién sino cómo”, explicó Longobardi y argumentó: “Me interesa más el proyecto generacional que si es Massa, Scioli o Macri, o eventualmente Cobos, porque el populismo de los Kirchner ¿de dónde viene? ¿De la ideología o de la debilidad? De la debilidad. Por eso miro más cómo se forma que a quién le toca”.

Eso sí, Longobardi señaló que “la fragmentación entre Massa, Macri y Scioli no es buena para la argentina”. A los tres los definió como una “promesa”, dijo que son candidatos “cantados”. Mientras que Lanata sugirió que Massa tiene un “problema”: “Falta mucho y está en un lugar desde donde es difícil hacer política: es legislador”.

La charla derivó luego al proyecto de reforma del Código Penal. “No creo que lo hagan aunque tengan mayoría en el Congreso”, sugirió Lanada y siguió: “Porque la opinión pública está muy en contra. Si es por el juez (Eugenio) Zaffaroni no habría cárcel, pero andá decirle a la gente eso… Es muy teórico, no creo que el Gobierno se anime a forzarlo”.

Luego fue el turno de hablar de la situación judicial del vicepresidente Amado Boudou en el caso Ciccone y por qué aún sigue en el poder. “Pienso que hizo el laburo para alguien”, sostuvo Longobardi. Y Lanata acotó: “Vos no podés tenes la máquina de hacer billetes sin que el Presidente se entere”.

“Boudou debe haber sido quien hizo la ingeniería financiera (de Ciccone), y esto explica por qué sigue siendo el vice. Sabe mucho y quedó engrampado en una situaciones muy compleja. Si Boudou se va es un despelote, y si se queda también. La Presidenta va a tener que optar por uno de esos dos males”, se explayó Longobardi. Mientras que Lanata consideró que, “de acá a unos meses, le van a tomar indagatoria a Boudou” por el caso Ciccone.

Un par de risas le sacó Mirtha a sus invitados cuando suelta de cuerpo les preguntó: “Ustedes le entienden a Capitanich cuando habla? Yo no lo entiendo”. Los dos se rieron, sugirieron que habla difícil para no nombrar las cosas por su nombre y Lanata acotó: “El Gobierno no habla de inseguridad, a la inflación no la menciona, y a la impunidad mucho menos”.

Así, Chiquita se metió de lleno con el futuro de la Presidenta. Longobardi dijo que él “no esperaría sorpresas ni cambio” y explicó: “Le reprocho de todo. Si tengo que elegir lo más importante, creo que es el desmanejo económico que ocurrió después de que Cristina ganara las elecciones de octubre. Ella imaginó un golpe y por eso mandó el cepo (cambiario)”. Y Lanata fue tajante: “Ellos también perciben que el kirchenismo se terminó…Creo que Cristina se creyó su propia mentira y cree que está haciendo la revolución”.

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