Buenos Aires, 23/09/2017, edición Nº 1774

Los muros de Barracas convirtieron al barrio en una galería de arte a cielo abierto

En edificios públicos y negocios tradicionales los colores y formas dominan la escena.

(CABA) La transformación de Barracas empezó hace más de 15 años en el Pasaje Lanín y sigue sumando metros cuadrados. A aquel primer frente al que se animó Marino Santa María le siguieron el resto de las fachadas del pasaje, el edificio Central Park, muros de fábricas, veredas, túneles ferroviarios, un bajo autopista y vidrieras de Iriarte. Las paredes combinan el trabajo de artistas consagrados, referentes del arte urbano y aficionados que hacen su aporte para embellecer el barrio.

No importa por donde empiece el recorrido, en todos los circuitos hay murales. Sobre la avenida Herrera al 700, en el cruce con la calle Lamadrid, entre las vidrieras de los outlets y en los alrededores de Central Park, el enorme edificio de oficinas de Herrera y California que intervino Pérez Celis y en el que tienen sus talleres Eugenio Cuttica y Milo Lockett, entre otros.

Al cruzar la 9 de Julio Sur hacia el Bajo por California sorprende La piel de la historia, la intervención que llevó adelante Pedro Perelman, ganador del concurso organizado por el Centro Metropolitano de Diseño (CMD), corazón de la zona que fue catalogada como Distrito de Diseño a fines de 2013. Son 1500 m2 –los dos puentes del bajo autopista y algunas columnas– y trabajaron durante 26 días. Cuentan que en el barrio quedaron tan contentos que ahora quieren que se pinten también los paredones que rodean la Comisaría 30 (sobre Hornos, Iriarte y Herrera).

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No tiene una sola lectura, son más de cuatro vistas con elementos que tienen relación con la historia del barrio y son representativos para los vecinos”, explica Perelman, y agrega que para hacerla utilizaron dos máquinas elevadoras de Sullair Argentina y más de 400 litros de pintura Sinteplast. “Este tipo de intervenciones producen un cambio importante. Se percibe incluso sin mirarla, aporta calidez y color y te ves un poco inmerso en ella aunque no le prestes atención”, apunta.

En el bulevar Iriarte también hay cambios. Hace poco más de dos meses terminaron de pintar las fachadas ganadoras de la primera etapa del mismo concurso de intervención (ya abrió la convocatoria para una segunda etapa): el Kiosco SyR (2108), Un Po di Tutto (2215), parrilla La familia (2135) y la rotisería Los 5 Hermanos (2147). Y falta el emplazamiento de ¡Metegol!, la obra ideada por Horacio Gallo, que ganó el concurso Buenos Aires-Sitio Específico, organizado por la subsecretaría de Espacio Público.

Teníamos que escribir una carta en la que contábamos cómo empezamos acá. Yo soy de Misiones pero vivo en Buenos Aires hace más de 20 años y desde 2003 estoy en Barracas. El local se llama Los 5 Hermanos por mis hijos. Cuando vi el dibujo no lo podía creer, me sentí muy reflejada, a veces son las 2 a 3 de la mañana y me despierto preocupada pensando si preparé las empanadas o corté la nalga”, cuenta Estela, la dueña. “Cambió, sí. Antes la cortina era lisa, todo rojo con las persianas negras, y ahora cuando la persiana está baja llama la atención desde la esquina, la mayoría de los vecinos me preguntan cómo anotarse”, se ríe. Y se suman dos clientes históricos que comparten una cerveza en la barra. “Somos operarios en Central Park y venimos desde que abrió. Es cierto, el barrio se ve distinto y, lógicamente, te cambia circular por un barrio más lindo”, confirman.

Siempre hacia el Sur, los paredones que rodean las fábricas mezclan colores y estilos. Como el túnel ferroviario de Pedro de Luján entre Santa María y Goncalves Dias, que pintaron los muralistas Jaz y Pastel: una procesión de hombres-bestia que se yuxtaponen con un entorno floral diseñado a partir de ejemplares que hay en el lugar. O los muros que dan a San Ricardo, de base beige con motivos naives en tonos claros.

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Frente al edificio del CMD hay casas con venecitas y azulejos multicolores. “La cantidad de intervenciones artísticas es el resultado de un trabajo y transformación colaborativa, donde artistas, funcionarios y comunidad nos escuchamos y pusimos de acuerdo. Un ejemplo que genera efecto contagio”, reflexiona Enrique Avogadro, subsecretario de Economía Creativa y director del CMD. Algunos proyectos combinan arte y reciclado, como el camino de tapitas de plástico que hizo el equipo de Pisotapitas en la vereda de Algarrobo.

El arte y el diseño atraviesan todos los distritos porteños y tienen como objetivo convertir esos barrios en lugares más atractivos para los que viven, trabajan o van de visita. Además, es la posibilidad de mostrar el talento que existe entre nuestros artistas locales”, apunta Francisco Cabrera, ministro de Desarrollo Económico.

Fuente: texto de  Einat Rozenwasser en Clarín.

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