Buenos Aires, 16/12/2017, edición Nº 1858

Los mejores lugares para jugar al billar, un clásico de todos los tiempos

Un poco de historia.

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(CABA) El billar tiene su historia y sus lugares. En la Ciudad no son pocos los espacios donde el amante de este juego puede ir a juntarse con unos amigos a realizar unas partidas y a tomar unas copas. El famoso 36 Billares (Av de Mayo 1271), La Academia (Av Callao 368) y Boedo Billar Club (Av Medrano 468) son algunos de los muchos lugares donde es posible acercarse para jugar a este clásico que no tiene límites de edad.

Un poco de historia

Existen dos teorías sobre la invención de billar, los franceses sostienen que su creador fue el inglés Bill Yar, y los ingleses lo señalan a Enrique Devigne como su auténtico inventor, un artista que tuvo auge en el año 1570, aunque hay quienes aseguran que él le aplicó algunas modificaciones al juego.
A pesar de esta disputa el juego del billar como hoy se conoce, la historia se lo adjudica a los franceses, teniendo en cuenta que el rey Luis XI, en el siglo XV ya lo jugaba en el salón de su casa sobre una mesa. De hecho, la primera sala pública de billar se abrió en París, en 1610. Luis XIII de Francia fue un gran aficionado a este juego, más tarde transformado en deporte. Luis XIII fue el primero en permitir que los plebeyos también pudieran jugar al billar.

El billar se basa en el principio fundamental de la teoría del choque de los cuerpos y la elasticidad del marfil, materia con la que se fabrican las bolas que se utilizan en el juego. El juego propone distintas figuras y modalidades que el jugador debe lograr con su habilidad y destreza, para hacer chocar las bolas en el punto exacto, como las carambolas, banda directa, tres bandas, según dónde se lo practique.

Se jugaba sobre una mesa rústica, con tacos sin suela ni tiza. Por el año 1814 se agregó la mesa con bandas de caucho. En 1818 se le puso tiza al extremo del taco, y comenzaron a aparecer con suela en el extremo del taco, en Francia en 1827, lo que permitía efectos nunca vistos.

Las primeras bolas que se usaron estaban hechas de hueso, y resultaban muy quebradizas. Luego, a principios del siglo XVIII, comenzaron a usarse las bolas de marfil, cuando el juego ya contaba con tacos adecuados, y se practicaba sobre una mesa rectangular forrada con paño, rodeada de barandas elásticas y con troneras o sin ellas.
A fines del primer tercio del siglo XIX había muchos, hasta llegar a los tiempos en que se abrieron los salones de billares y clubes sociales que mantenían concursos y campeonatos. El juego de billar ha ido evolucionando en el tiempo y fueron aparecido diferentes tipos de juegos, tales como el billar francés, el inglés -snooker- y el americano.

Para jugar al billar se necesita una mesa de juego de 2,54 x 1,27 m de superficie con paño reglamentario, una banda triangular, una pizarra de tres piezas con un mínimo de 25 mm. de grosor; abertura troneras de los ángulos entre 12,36 y 13,01 cm y abertura troneras laterales entre 13,65 y 14,28 cm y 15 bolas numeradas del 1 al 15 y 1 de color blanco, todas de 57 mm. El juego consta de una bola blanca y quince de color, numeradas del 1 al 15. Uno de los jugadores debe entronerar las bolas numeradas del 1 al 7 (lisas), y el otro lo hará con las del 9 al 15 (rayadas), siempre previo anuncio del tiro a ejecutar. El jugador que entronere su grupo de bolas en primer lugar y posteriormente lo haga con la bola 8, gana el juego.

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