Buenos Aires, 14/12/2017, edición Nº 1856

Los manteros que estaban en Once ahora trabajan en el paseo comercial

Son los primeros 280 de un total de 900 desalojados de la calle. El galpón funciona en el mismo barrio de Balvanera, donde habilitarán otros dos.

(CABA) Rocío ya no vende mercadería a la intemperie como lo hizo durante 15 años. Ya no tiene miedo de que le roben. Sólo añora llevarle la comida a su familia mediante la comercialización de las mismas prendas que, meses atrás, exhibía en un endeble puesto callejero de Once y hoy cuelgan de una estructura metálica. En su stand del nuevo paseo comercial “Balvanera”, la mujer de 38 años se sentía ayer entusiasmada, al igual que otros 279 ex manteros, que esperaban con ansias la llegada de los clientes.

En la intersección de las calles Boulogne-sur-Mer y Perón, el galpón donde desde hace una semana trabaja Rocío Peña se transformó en el primero de tres en albergar a manteros que ocupaban el espacio público en Once y fueron desalojados a mediados de enero último. Para acceder a esta reubicación, luego de arduas negociaciones que se extendieron varias semanas durante el verano, los vendedores debían registrarse y participar de un curso de capacitación que les otorgó la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). Lo hicieron 900.

Ayer, todavía restaba identificar el predio con una marquesina. Desde el Ministerio de Ambiente y Espacio Público porteño indicaron que estará colocada en los próximos días. Provisoriamente, un par de cartulinas anaranjadas anunciaban: “Vendedores ambulantes del Once”.

“Es raro”, reflexionó Oscar Romero. Al principio, no fue fácil para él dejar atrás su lugar en Pueyrredón y Corrientes, donde vendía carteras. Fueron muchos años de estar en la calle, pero se sumó a la decisión de muchos de sus colegas, puso “la mente en positivo” y se anotó. Ahora espera que haya publicidad del paseo para que las ventas remonten.

El galpón, que pertenece a la Ciudad, está frente a la salida lateral Perón de la terminal de trenes del Sarmiento y tiene 3000 m2. A los 280 vendedores que están instalados se sumarán 76 comerciantes, provenientes del desalojo de la avenida Avellaneda, en Flores, y que en abril de 2016 fueron reubicados en otro galpón en Perón y Ecuador. Este reducto comercial no funcionó como se especulaba: estaba preparado para unos 250 manteros, pero ante la falta de clientes, con el transcurso de los días la mayoría de los comerciantes regresó a la venta callejera. Hoy se estacionan allí patrulleros de la Policía de la Ciudad.

Los manteros de Once reubicados no sólo participaron del curso bimestral de la CAME (que los preparó sobre emprendedorismo y atención al cliente, y por el que recibieron un subsidio mensual de $ 11.700), sino que deben respetar normas de convivencia, no vender productos ilegales o no permitidos y cumplir con un régimen de presentismo si quieren conservar su flamante puesto.

Úrsula Cueto permanecía sentada en su stand número 192. Con sus codos apoyados en los suéteres que vende, la mujer aguardaba a eventuales compradores. “Es cuestión de días para que sepan que estamos acá”, destacó, esperanzada. En los últimos días se encontró con gente que solía verla cuando tenía su puesto en la calle y que le prometieron que volverían.

Romina caminaba de casualidad por la calle Perón. Y por casualidad identificó el nuevo paseo comercial y entró. Como ella, había otras personas que recorrían el espacio mientras de fondo sonaba una música alegre. Las puertas metálicas están abiertas entre las 9 y las 19, de lunes a sábados.

MG

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