Buenos Aires, 22/08/2017, edición Nº 2081

Los K defienden abiertamente a los Metrodelegados

Una nota publicada este sábado por la agencia camporista Télam reseña la historia de los Metrodelegados, que hace más de una semana mantienen interrumpido el servicio de Subtes, afectando con la medida a millones de personas: “un grupo plural cercano a los ideales de izquierda”, los llaman. Este sábado, desde el Gobierno de Mauricio Macri salieron a criticar los intereses compartidos entre el kirchnerismo, que como no gana la Ciudad...

Una nota publicada este sábado por la agencia camporista Télam reseña la historia de los Metrodelegados, que hace más de una semana mantienen interrumpido el servicio de Subtes, afectando con la medida a millones de personas: “un grupo plural cercano a los ideales de izquierda”, los llaman. Este sábado, desde el Gobierno de Mauricio Macri salieron a criticar los intereses compartidos entre el kirchnerismo, que como no gana la Ciudad en las elecciones busca afixiarla, con los Metrodelegados, que no dudan en arruinar el día de millones. La interesante opereta de Télam, en forma de nota:

Néstor Segovia parabuenosaires.com

(Ciudad de Buenos Aires) Los dirigentes sindicales del subte, llamados metrodelgados, comenzaron a influir en la vida gremial de las seis líneas de subterraneos hace quince años, y en estos tiempos han expuesto su pensamiento político vinculado a los partidos de izquierda.

A lo largo de vida sindical han protagonizado varios conflictos y se han enfrentado con todas las gestiones del gobierno nacional que administró el Subte hasta ahora, cuando el Congreso Nacional decidió traspasar su conducción a la Ciudad de Buenos Aires.

Por ese motivo, sorprendieron las declaraciones efectuadas el viernes por Mauricio Macri cuando expresó que los metrodelegados “son un invento del kirchnerismo”, ya que esos trabajadores siempre han rechazado otorgarle a su pelea gremial alguna vinculación con algún partido político.

De todo modos, es innegable que cualquier lucha gremial es política, si entendemos como política al conjunto de medidas que tienen que llevar adelante para lograr sus objetivos.

Además, si se revisa la historia de los metrodelegados, que nacieron como expresión que rechazaba la política privatizadora de Carlos Menem, se puede hacer varios análisis, pero nunca decir que “son un invento del kirchenerismo”, ya que en varias ocasiones se enfrentaron con funcionarios K.

En ese sentido, los metrodelegados fueron criticados por la propia presidenta Cristina Fernández de Kirchner, cuando hicieron un paro en rechazo a que deban realizar la carga de la tarjeta SUBE, con el argumento que les provocaba tendinitis.

De hecho, la Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y el Premetro existe como organización sindical desde 2008, pero tuvo sus origenes hace 20 años, cuando el cuerpo de delegados del subte, que

  • respondía al Movimiento al Socialismo (MAS), resistió a la privatización del servicio, anunciada por el Presidente Carlos Menem en 1990 y que se concretó en 1993

    La relación con la UTA, el “gremio madre” del subte siempre fue tensa. Durante los noventa se ablandó por la resistencia común al menemismo, pero una vez terminado ese período la tensión volvió.

    En el proceso de privatización, los delegados protagonizaron una lucha de dos años que terminó con mas de dos mil trabajadores fuera de la empresa y derivó prácticamente en una desarticulación de la organización gremial.

    Tras el otorgamiento de la concesión del subte a Metrovías, aquella vieja guardia de dirigentes vinculados al MAS vio que la derrota estaba consumada y ya no había mucho más que hacer.

    Sin embargo, habían plantado la semilla de lo que sería una nueva generación de sindicalistas de base que le darían varios dolores de cabeza a más de un gobierno.

    Ricardo Dini, ex militante del MAS y delegado en la línea “A” hasta 1993, recuerda que “cuando tuvimos que irnos del subte, después de la privatización, pensábamos que la reorganización de los compañeros iba a llegar algún día, pero que iban a pasar muchos años”.

    Este dirigente reconoce que se equivocó, porque apenas unos años después de la llegada de Metrovías, un grupo de delegados jóvenes, también vinculados a los partidos de la izquierda trotskista, se hacía cargo del reclamo por la restitución de la jornada de seis horas de trabajo.

    Roberto Pianelli, uno de los metrodelegados, tenía veintiocho años cuando entró a trabajar al subte a mediados de los noventa. Un compañero del MAS le había dado una mano para poder entrar.

    Pianelli había sido un dirigente importante de la juventud del MAS, y todo el mundo lo conocía como “el gordo Beto”, en obvia alusión a sus características físicas.

    Cuando el viejo MAS se dividió por las diferencias internas de sus dirigentes, Pianelli probó durante un tiempo con el Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST), pero al ver que se trataba de una experiencia que no solo pretendía persistir en los errores del viejo MAS, sino que además iba a perfeccionarlos, se fue del MST y se concentró en la reorganización del cuerpo de delegados del subte.

    Aunque desde hace algunos años tiene la postura de que los sindicatos tienen que ser autónomos de los partidos y del Estado, “Beto” nunca dejó de tener diálogo con sus compañeros orgánicos de la izquierda, y no solo se llevaba bien con el MST, sino también con las otras corrientes, como el PTS y el Partido Obrero, dado que muchos de sus compañeros de trabajo militaban en estos partidos.

    La gran mayoría de los referentes más importantes de los trabajadores del subte pertenecen o pertenecieron hasta no hace mucho a algún partido de la izquierda argentina: Néstor Segovia estuvo en el Partido Obrero, donde todavía milita Carlos Pérez.

    Claudio Dellacarbonara es militante del PTS y la boletera Virginia Bouvet, tercera en la línea sucesoria debajo de Pianelli y Segovia, es uno de los mejores cuadros políticos que tienen los metrodelegados: se define como anarquista.

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