Buenos Aires, 16/12/2017, edición Nº 1858

Los juegos de mesa toman su revancha en clubes, bares y casas

Un clásico del entretenimiento anterior a los video-juegos, vuelve a divertir a los porteños.

(CABA) Matías y Victoria están de novios desde hace tres años. Ya fueron a comer a muchos restaurantes de la ciudad, conocieron bares y boliches de moda y también los cines, aunque en tiempos de Internet esta última opción dejó de tener el encanto de otras épocas. Con ganas de sumar nuevas experiencias, optaron por buscar una salida diferente: sumergirse en el mundo de los juegos de mesa. Una vieja forma de divertirse que hoy se afianza como una alternativa nocturna en la ciudad, tanto en clubes y bares como en casas.

Las fichas, los dados y los tableros van recuperando su espacio y reúnen a amigos, pero también a desconocidos, ya que son una buena oportunidad para entablar nuevas relaciones.

Boedo, Barracas, Villa Crespo, Abasto, Almagro y La Paternal son algunos de los barrios en los que se organizan reuniones nocturnas todos los fines de semana con juegos de mesa. Cada evento puede convocar hasta 100 personas.

Clásicos, modernos, nacionales, extranjeros, simples, largos, de ingenio, destreza o habilidad, la variedad de juegos es amplias. La Cantera es uno de los grupos que organizan estas reuniones lúdicas. Dos veces al mes, viernes o sábado, reúnen hasta cien personas en el Centro Cultural La Minga, en Boedo, y en la Casona Cultural Humahuaca, en el Abasto.

Parejas, grupos de amigos, solitarios, jóvenes y hasta personas mayores se suman a la iniciativa; todos los que se acercan tienen una oportunidad para jugar. Si bien durante la noche circulan un centenar de participantes, por una cuestión de espacio no puede haber más de 40 personas jugando al mismo tiempo. Un dato no menor: no se paga una entrada, sino que es “a la gorra“.

La operatoria es simple: cuando los participantes llegan al punto de reunión, se encuentran con mesas y estanterías llenas de entretenimientos, que están a su disposición para mirar, seleccionar y jugar. La propuesta cuenta con ayudantes, que los reciben, les explican la dinámica de la actividad y les ofrecen distintas opciones.

La idea es estimular la relación entre las personas. La recreación no es sólo para divertirse, también sirve para pasar el tiempo de manera más activa, conocer al otro desde un lugar diferente y construir un vínculo. También queremos que la gente venga a despejarse“, explicó Leonardo Pereyra, integrante de La Cantera. “Por suerte, en el último tiempo, crecimos mucho. En algunas ocasiones queda gente afuera porque no hay lugar“, agregó Pereyra.

La Cantera cuenta con más de 500 juegos de mesa y dicen los organizadores que tienen “todos los editados hasta hoy en la Argentina“. En cada reunión se ofrecen unos 100 juegos, y la gran mayoría son de pocas reglas y de corta duración: no más que una hora. El objetivo es que las noches sean más dinámicas y no se hagan eternas.

Los encuentros comienzan a las 22 y terminan cerca de las 4. También se suele optar por juegos para muchos participantes, de hasta 12 o 15 personas, con el fin de que nadie se quede sin jugar.

Julián Barrio comenzó a incursionar en las noches “recreativas” a principios del año pasado. “La verdad es que no tenía demasiadas expectativas, porque no sabía de lo que se trataba. Pero enseguida me voló la cabeza. Encontré muy buena onda y conocí mucha gente. Además, me enteré de que existían cientos de juegos muy interesantes“, contó.

En los encuentros, los participantes dejan una colaboración a voluntad -entre 20 y 40 pesos- que se destinará para comprar nuevos entretenimientos. Además, a cada uno de estos eventos suelen asistir diseñadores de juegos para presentar nuevos lanzamientos.

Esta tendencia que crece en la ciudad también se lleva adelante en Vicente López. El grupo Lúdicamente se reúne dos veces al mes. El primer sábado de cada mes lo hacen en un salón de la Capital, y el último domingo, en una biblioteca bonaerense.

Este grupo suele convocar a unas 45 personas por noche. “Cada uno de los organizadores adopta diferentes sistemas. Por suerte, la actividad está creciendo mucho, cada vez hay más gente que se une y se interesa en la propuesta“, comentó Fabián Martínez Torre, uno de los fundadores.

Mariela Cañete se sumó a las noches de juego hace dos años, y desde entonces no se perdió ni una sola jornada. “La primera vez fui con mi novio. Recuerdo que me acerqué con desconfianza. Generalmente, al que no conoce el ambiente le cuesta imaginarse de qué se trata. Al instante me di cuenta de que era genial. Es un lugar muy integrador y nos divertimos mucho. Ahora no puedo dejar de venir“, dijo.

Cueque es otro grupo que está dando sus primeros pasos en este ambiente “retro”. Los últimos tres meses del año pasado organizaron noches de juegos de mesa en Almagro, en el Centro Cultural Teresa Israel. Y fueron un éxito: se acercaron más de 50 personas por noche.

Buscamos que la gente se encuentre y se divierta jugando. Que se abra a nuevas experiencias y relaciones sociales“, explicó Daniela Marfeca, una de las organizadoras. Y advirtió que el mes próximo comenzarán los encuentros del calendario 2015.

A estos grupos que buscan difundir los juegos de mesa y que reúnen a decenas de personas se agregan aquellos más reducidos. Algunos en bares, como Jobs; otros, en casas particulares. Estos últimos generalmente son fanáticos de un solo juego. Ellos pasan largas jornadas planeando estrategias para ser los mejores en Carrera de Mente, en el Pictionary, en el Jenga, en el Teg o en el legendario Estanciero.

Fuente: La Nación

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