Buenos Aires, 18/11/2017, edición Nº 1830

Los ignorados de la Tragedia de Barracas

Escriben vecinos de Bilbao (CABA) Tras cada tragedia se erige la figura de hombres y mujeres de rojo que no escatiman en arriesgar sus vidas para salvar a personas que quizás jamás los identifiquen o de salvaguardar bienes que no son suyos y por los cuales no recibirán ninguna recompensa. Es irónico, hoy todos hablan, pero como en otras tantas veces, con el paso de los días, seguramente ni el...

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Escriben vecinos de Bilbao

(CABA) Tras cada tragedia se erige la figura de hombres y mujeres de rojo que no escatiman en arriesgar sus vidas para salvar a personas que quizás jamás los identifiquen o de salvaguardar bienes que no son suyos y por los cuales no recibirán ninguna recompensa. Es irónico, hoy todos hablan, pero como en otras tantas veces, con el paso de los días, seguramente ni el gobierno, ni el Congreso, ni alguna entidad importante reconocerá el brío de estos hombres y mujeres.

Y son pocas las veces que la comunidad recuerda a estos valientes hombres que arriesgándose salvan otros, hasta que no suceda una nueva tragedia que se cobre sus propias vidas. Muchos son los momentos que el sonar de sus sirenas irrumpen en el espacio, pero pasan desapercibidos, y sin embargo se juegan la vida en cada intervención. Lo hacen por amor al prójimo, porque los moviliza simplemente la pasión de ayudar.

Lamentablemente se necesita una “Tragedia Mayor” para darnos cuenta de su obrar diario. Hoy estamos de luto, cintas negras aparecen enmarcando los comentarios de los muros.

Seguramente mañana, quedarán nuevamente relegados e ignorados, y el reconocimiento guardado otra vez en el cajón de los sentimientos, aguardando a ser sacados, cuando escuchemos la lamentable noticia de que ya no están mas entre nosotros. Hoy varios nombres de estos “servidores públicos”, sin buscarlo trascendieron el anonimato. Hoy a costa de la perdida de sus vidas, se ganaron a pura humildad el mote de héroes en una ciudad que casi siempre les dio la espalda…O por lo menos no los supo reconocer.

A todos ellos se les debe «Un acto de justicia en el que se reconozca el especial cometido de estos profesionales y su valentía en el trabajo para que otros vivan»

 

 

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