Buenos Aires, 24/08/2017, edición Nº 2083

Los herederos del creador de la birome, todos inventores que defienden la escritura a mano

Ladislao Biro, quien vivió muchísimos años en Colegiales, inventó el bolígrafo en 1938. Ocho décadas después, sus nietos y bisnietos continúan creando.

(CABA) “Esta casa explotó varias veces”, recuerdan, con cierta nostalgia. “Es que él era así, se la pasaba haciendo experimentos en el baño y en la cocina. Entonces en una época, cuando trabajaba con ollas a presión, de repente estallaban todos los vidrios”. “Él” es Ladislao Biro, el inventor más brillante que tuvo la Argentina, cuya idea más famosa cambió la forma de escribir del mundo: el bolígrafo. La anécdota la cuentan sus herederos en una visita a la vivienda de Colegiales donde se criaron, y en la que Biro vivió hasta su muerte, en 1985.

A casi 80 años de la primera birome -patentada en 1938-, Clarín buscó conocer quiénes son los descendientes de su creador. El hallazgo fue una familia integrada por la hija, 2 nietos y 5 bisnietos ya veinteañeros, todos con un fuerte sello creativo que parecen llevar en los genes. Y todos defensores de la escritura a mano.

La tradición, cuentan, empezó con la generación anterior a la del gran inventor, nacido en Hungría en 1899. Su papá, dentista, mejoró el instrumental de la época y creó un armario con luz eléctrica. La mamá, en tanto, le salvó la vida inventando la incubadora: él había nacido prematuro y los médicos lo daban por muerto, pero a ella se le ocurrió ponerlo en una caja frente a una lámpara. Ya en el siglo XX, Ladislao siguió a la altura con innovaciones como el cambio automático para autos y uno de los primeros lavarropas, además de la birome. Y el talento siguió cruzando generaciones.

La hija única del inventor, Mariana Biro, tiene 85 años y se define como “educadora, no inventora”. Pero desarrolló un método único para promover el pensamiento creativo en niños, y sigue al frente de una institución fundada por ella en 1966 -la Escuela del Sol– que aplica esa receta cada año con 400 chicos. “Los hacemos inventar para que aprendan a buscarles soluciones novedosas a los problemas”, explica.

Mariana Biro tuvo dos hijos. Eduardo, ya fallecido, inventó una “mamadera descartable” y logró programar, en 1991, un sistema para chatear precursor del ICQ y el MSN Messenger. La otra nieta de Ladislao, Elena, emigrada a Estados Unidos en 2002, tiene hoy 47 años y se destaca por hacer obras de arte y objetos de diseño con materiales que rescata de la basura. “Siempre en mi familia tuvimos la inquietud de hacer pruebas guiados por la intuición, para crear cosas nuevas. Me crié así y se lo transmití a mis hijas”, resume.

Ellas son tres. Lola, a sus 22 años, ya terminó dos carreras -Matemática y Educación Especial- y ahora cursa dos maestrías. Olivia (24) se dedicó a la docencia y Juana (20) estudia Psicología, aunque como hobby “siempre está haciendo algo creativo, como cuadros, objetos en cerámica, pulseras, collares”, dice la madre.

“Yo a los 4 años inventé el broche de una sola pieza. En ese momento no existía y recién después se empezó a ver. No me hice famoso, pero soy inventor”, se define Nicolás (28), otro bisnieto de Biro, por la rama de Eduardo. Él se recibió de Productor Integral y Creativo Radiofónico, y ejerce ese oficio con pasión. Cuenta a su vez que, pese a vivir entre computadoras y celulares, nunca sale sin una birome y un bloc en el bolsillo. “Los llevo -justifica- porque nunca sabés cuando se te pueden ocurrir buenas ideas, y es la mejor forma de anotarlas.”

Su hermana Florencia (24), que es actriz, cantante y asistente de dirección de teatro, coincide: “Aunque uso la PC, me gusta mucho escribir con birome en mis cuadernos una canción, un monólogo, la adaptación de una obra. Tu caligrafía es única y eso tiene algo mágico”.

“Es cierto que hoy se escribe menos a mano, pero sigue habiendo cosas que no podés escribir en computadora, como una carta personal o una notita de amor que dejás con un imán en la heladera. Mis hijas son jóvenes, pero también opinan de esa manera y siempre andan con bolígrafos encima”, agrega Elena.

¿Qué biromes usan los herederos? La opinión de Mariana Biro es casi unánime: “Yo uso la BIC común de punta mediana. Te pueden dar un bolígrafo de 15 mil dólares, pero al final la que mejor escribe es esa”, que se vende a $ 10. Sólo Florencia disiente: dice elegir la Paper Mate retráctil azul, por ser “más cómoda”.

Para alegría de los Biro, pese al avance de la escritura digital, su gran invento familiar aún está muy lejos de perder su lugar en la vida cotidiana. Según estimaciones de BIC, la mayor marca del país, sólo en Argentina se venden 160 millones de bolígrafos al año. Unas 4 biromes anuales por habitante.

Quién fue Ladislao Biro, el vecino de Colegiales que cambió la forma de escribir del mundo

El inventor de la birome vivió 45 años en Argentina, pero es húngaro. Nació en ese país en 1899 y ahí patentó su gran idea, en 1938. Era periodista, estaba cansado de que su lapicera fuente fallara y, mirando cómo se imprimía su revista, se le ocurrió que el mismo principio podía usarse para crear un método barato y masivo de escritura. ¿Cómo? Haciendo que una bolita ubicada al final de un tubo esparciera una tinta especial sobre el papel, con ayuda de la gravedad. Poco después le ofrecieron empezar a producir su idea en Argentina. Y en 1940, con su amigo Juan Meyne, lanzó la “Birome“, marca que integra ambos apellidos.

Además de este, Biro tuvo otros inventos notables. Creó por ejemplo el cambio automático para autos (idea comprada por General Motors) y uno de los primeros lavarropas automáticos. Patentó, en 1936, el principio del sistema electromagnético que permitió construir, medio siglo después, los trenes bala de Japón. Además descubrió un sistema para aumentar la resistencia de las barras de cemento y creó una cerradura inviolable. Hacia el final de su cerrera trabajó con la Comisión Nacional de Energía Atómica en la separación de gases para agua pesada, y falleció en 1985.

Además de sus inventos, según su familia, su hobby era el arte. Por eso parte de su legado también son pinturas y esculturas. NR


Fuente consultada: Clarín

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