Buenos Aires, 23/11/2017, edición Nº 1835

Los gorilas K del presente

El político Julio Bárbaro realiza un breve análisis de las contradicciones del kirchnerismo, que alterna entre el discurso democrático y la concentración de poder. Escribe Julio Bárbaro (CABA) Pasaron diez años y en esta despedida hay uno que plantea cambiar la capital; tiene avanzado el reloj de la ambición y atrasado el tiempo político. Ayer se sublevaron los conspiradores policiales, hoy los empresarios con la moneda, y el ministro de...

El político Julio Bárbaro realiza un breve análisis de las contradicciones del kirchnerismo, que alterna entre el discurso democrático y la concentración de poder.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Escribe Julio Bárbaro

(CABA) Pasaron diez años y en esta despedida hay uno que plantea cambiar la capital; tiene avanzado el reloj de la ambición y atrasado el tiempo político. Ayer se sublevaron los conspiradores policiales, hoy los empresarios con la moneda, y el ministro de Economía volvió al micrófono para explicar que los mismos que ayer decían que valía uno hoy dicen que vale trece. Es el neoliberalismo, ese que infiltró a los policías y a los ladrones. “Deben ser los gorilas, deben ser”, era el estribillo pegadizo que dio origen al término. Si uno le pone un nombre al enemigo ya se puede quedar más tranquilo. Si los malos son ellos, queda claro que los buenos somos nosotros. Si somos el progreso es porque los demás son el atraso. Si mi ideología no logra conducir la realidad no queda duda de que la culpa es de la realidad.

El peronismo fue un pensamiento que nunca le tuvo miedo a ejercer el poder. Menem les entregó el poder a los empresarios y los Kirchner se guardaron lo importante para ellos y le dejaron lo secundario a los derechos humanos y los restos de izquierdas pasadas. Dicen ser progresistas, queda claro que ese lugar está bien ocupado en Brasil, Chile y Uruguay, nosotros sólo tenemos una versión del autoritarismo, que desde ya es otra cosa. YPF fue privatizada con los Kirchner como actores principales, expandieron el juego y las tragamonedas y dicen que son de izquierda por enfrentar al campo. El juego y la obra pública como rentas privadas del poder, una enorme lista de medios oficialistas con plata del Estado y una masa de empleados públicos como militantes: frente a todo esto, gorila termina siendo la realidad.

Nos formamos convencidos de que el enemigo eran los ricos y poderosos, los dueños del poder político y del poder económico. Es cierto que las empresas extranjeras son mayores a las nacionales, resultado de años de menemismo (con el apoyo explícito de la mayoría de los oficialistas de hoy). Pero hoy por hoy el poder político y económico lo concentra el kirchnerismo. Cristóbal López gana más plata que Magneto, en rigor gana más plata que nadie.

Los gorilas del presente son el poder concentrado kirchnerista. Los gorilas son ellos. Y el resto, sólo distintas expresiones de la realidad. Menos mal que no fabrican el dólar, en una de esas lo tenían pensado imprimir en Ciccone. Y nos salvamos por poco. Al peronismo lo definía la ambición de los necesitados, al progresismo, la paranoia de la burocracia. No somos ni parientes lejanos.

Comentarios

Ingresa tu comentario