Buenos Aires, 17/10/2017, edición Nº 1798

Los gigantes de la comunicación blindan los chat para evitar espionajes

Cada mensaje será protegido con una clave especial. La medida fue una respuesta al espionaje de algunos gobiernos hacia los usuarios. (CABA) Los gigantes de las comunicaciones por Internet –explican los expertos en seguridad informática– se ven presionados por intereses contrapuestos. Por un lado, organismos gubernamentales y de seguridad ven con buenos ojos que, llegado el momento, determinados datos privados sean accesibles. Como contrapartida, un buen número de usuarios están...

Cada mensaje será protegido con una clave especial. La medida fue una respuesta al espionaje de algunos gobiernos hacia los usuarios.

whatsapp

(CABA) Los gigantes de las comunicaciones por Internet –explican los expertos en seguridad informática– se ven presionados por intereses contrapuestos. Por un lado, organismos gubernamentales y de seguridad ven con buenos ojos que, llegado el momento, determinados datos privados sean accesibles. Como contrapartida, un buen número de usuarios están preocupados por su información personal y premian con su fidelidad a aquellos servicios que les dan más garantías en este sentido.

Víctimas” de este forcejeo, los más grandes jugadores del intercambio de mensajes digitales parecen estar tomando una postura definida: la privacidad del usuario es la que gana la pulseada. Y la herramienta decisiva a la que están echando mano para garantizarla es la encriptación (o cifrado) de la información.

La encriptación puede proteger casi todo de miradas intrusas en el universo digital. Desde un baladí “buen día” lanzado en un chat, hasta datos críticos como una contraseña para transferencias bancarias. Todo esto, una vez cifrado, pasa a ser prácticamente invulnerable a las usurpaciones.

¿Y qué es encriptar un mensaje? La operación es de cierta complejidad, pero no se miente si se dice que consiste en aplicar al mensaje a proteger una serie de operaciones matemáticas que lo transforman en una sucesión de signos sin sentido. Hasta que, en el otro extremo del circuito comunicativo, el legítimo destinatario le aplica la llave (la clave) apropiada para recuperar el mensaje original. Así, quien capture la comunicación mientras se mueve de un punto a otro no tendrá entre manos más que basura de la que le será imposible (o casi) conseguir los datos enviados. En muchos casos, todo esto ocurre sin que el usuario deba hacer nada.

La semana pasada, WhatsApp anunció que comenzaría a encriptar sus mensajes. Aunque el mensajero instantáneo sigue recibiendo críticas en relación a la seguridad que ofrece, la decisión de cifrar sus mensajes no deja de ser un avance, señalan los expertos.

Aunque el nuevo mecanismo de seguridad de WhatsApp por ahora está disponible solamente para los usuarios de Android, se espera que en breve lo tengan también quienes usen otros sistemas operativos. El encriptado no funciona en los mensajes a grupos y tampoco en fotos y videos.

Con esta nueva medida, WhatsApp anula una desventaja que tenía respecto de Telegram, un mensajero competidor que encripta desde hace tiempo.

Por su parte, meses atrás se supo que el nuevo iPhone cifra fotos, mensajes y contactos. La empresa de la manzanita asegura que ni siquiera ella puede acceder a los códigos de seguridad.

Mientras que Google decidió que la última versión de su sistema operativo para equipos móviles (5.0 o Lollipop) encriptara los archivos por defecto: es decir, desde que se encienda el equipo por primera vez y cada vez que se lo vuelva a la configuración de fábrica.

Pero Google tiene ya antecedentes en este sentido, los mensajes de Gmail viajan cifrados desde hace tiempo.

Maximiliano Bendinelli, perito informático forense del estudio especializado CYSI, le dijo a Next que las grandes empresas se están dando cuenta de que la seguridad no es “un opcional. Es difícil de entender que no se encripten los datos cuando las herramientas están a mano”, señaló Bendinelli. Más, cuando el único costo económico que deben afrontar las empresas para hacerlo es un incremento en la demanda de procesamiento en sus servidores. “Nada que las empresas más grandes no puedan afrontar”, afirmó.

Bendinelli comparte que asegurar la privacidad de las comunicaciones de sus usuarios es una tendencia que crece entre las compañías gigantes de Internet. “Y si yo fuera un Gobierno y quisiera espiar, para mí esto sería malísimo”, cerró el entendido.

De todas maneras, otros expertos aseguran que para redondear el círculo de confianza, las empresas deberían someter a auditorías independientes sus códigos de cifrado; cosa que varias hacen.

Fuente: Clarín

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