Buenos Aires, 22/11/2017, edición Nº 1834

Los extranjeros eligen Buenos Aires para veranear

  (CABA) Mientras los porteños parten masivamente hacia los centros de veraneo, miles de turistas eligen Buenos Aires como destino de sus vacaciones y aprovechan la tranquilidad de las calles semidesiertas. Sólo entre enero y febrero de 2014, se espera la llegada de más de 340.000 viajeros internacionales, según datos del Observatorio del Ente de Turismo de la Ciudad. Son, en su mayoría, turistas provenientes de países limítrofes, como Brasil,...

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(CABA) Mientras los porteños parten masivamente hacia los centros de veraneo, miles de turistas eligen Buenos Aires como destino de sus vacaciones y aprovechan la tranquilidad de las calles semidesiertas. Sólo entre enero y febrero de 2014, se espera la llegada de más de 340.000 viajeros internacionales, según datos del Observatorio del Ente de Turismo de la Ciudad.

Son, en su mayoría, turistas provenientes de países limítrofes, como Brasil, Chile y Uruguay, pero también europeos y norteamericanos. Toman clases de tango, recorren la arquitectura de los barrios en colectivo, subte o bicicleta; comen los platos típicos, hacen compras y disfrutan de la calurosa vida nocturna en bodegones o bares.

Los visitantes aprovechan para recorrer el centro porteño y la Plaza de Mayo, que ofrecen una calma inusual al ritmo frenético que se vive durante el año.

Así transcurren los días de Luis Miguel Merín y Jimmy Rangel, dos bogotanos de 26 años que vinieron a conocer la cultura porteña. “Caminamos por todos los barrios que pudimos. La mezcla arquitectónica es lo más «chévere»; se puede encontrar un edificio de estilo francés al lado de otro de estilo español”, dijo Merin. A su amigo le costó un poco más adaptarse: “Venimos de conocer la Patagonia y todavía no me puedo acostumbrar al calor. Por eso prefiero salir de noche que pasar el día caminando”. dijo Rangel.

Catalina Cubillos, una colombiana de 24 años, no deja de comparar Buenos Aires con Medellín, donde vive con su familia: “Acá todo vale casi lo mismo que allá, pero encontré prendas mucho más lindas, con un estilo más moderno y delicado. Llevo regalos para todas mis amigas, pero me los quedaría para mí”, dijo. Vino en un crucero con su abuela, Soledad Sánchez, de 65, quien quedó encantada con la gente: “Me gusta cómo son y, sobre todo, la forma de hablar. Presto atención a las conversaciones ajenas sólo por el puro placer de escucharlos”, comentó con una sonrisa.

Otros, en cambio, que vienen con menos dinero, aprovechan las actividades gratuitas que ofrece la ciudad: recorren edificios y esculturas, van a museos y ferias, caminan por barrios históricos, pasean por la Costanera, se sacan fotos en los lagos, puentes y cascadas del Jardín Japonés, hacen la visita guiada que ofrece el Teatro Colón y toman sol en las “playas”, inauguradas hace unos días por el gobierno de la ciudad.

“Buenos Aires nos resultó mucho más caro de lo que esperábamos; en Zurich vivir es más barato. Por eso, cuidamos el dinero y tratamos de hacer actividades gratuitas o al aire libre, como visitar centros culturales o leer en las plazas cuando baja el sol. Pero también salimos a comer y al teatro”, dijeron los suizos Gabriel Grelger, de 31 años, y Sabina Frei, de 29.

Aquellos que se cansan del ruido de la ciudad y del calor, optan por alquilar una casa o departamento en el delta del Tigre, en la zona norte del Gran Buenos Aires. “Volvimos de ahí ayer; me hubiera quedado varios días más porque realmente me encantó. Aprovechamos para descansar, leer, escuchar música, andar en bote y hasta hicimos una excursión de aves autóctonas”, contó John Mijatovich, un holandés de 24 años. Su amiga estadounidense, Carla Blanckship, de 23, coincidió: “Jamás pensé que a tan corta distancia de Capital Federal podríamos encontrar un lugar tan hermoso. La gente ahí es mucho más tranquila que en la ciudad”, dijo.

La llegada de turistas extranjeros trae beneficios económicos y estimula acciones culturales y sociales, según datos de la Organización Mundial del Turismo (OMT).

En la ciudad, esto se refleja en la demanda de albergues, hoteles, hostels y alojamientos. “Estamos llenos y tenemos reservas hechas para casi todo el mes de enero y febrero”, aseguró Iván Ferreira, encargado de una hostería en Güemes al 4800, en Palermo, uno de los barrios más elegidos por los turistas.

También Puerto Madero, San Telmo y Recoleta son áreas de mucha demanda. “El año pasado, en esta misma fecha, tuvimos una gran afluencia de extranjeros. Ahora creo que aumentaron un poco más las reservas y ya casi no nos quedan habitaciones libres hasta marzo”, dijo Joanna González, encargada de un hostel en Guatemala al 4200, también en el barrio de Palermo.

La mayoría de los turistas dijeron estar conformes con el alojamiento, sobre todo aquellos que se animaron a hospedarse en barrios como San Telmo. “Reservamos por Internet un hotel colonial en Carlos Calvo y Bolívar que nos encantó. Al principio los precios me parecieron un poco caros, sobre todo porque antes había estado en Bolivia y Perú, pero si lo comparo con Quito, donde vivo, el cambio es más o menos igual”, sostuvo Mauro de la Cueva, un ecuatoriano de 32 años.

La única crítica del viajero a la ciudad fue que esperaba poder encontrar más boliches abiertos. “Buenos Aires es famosa por su oferta nocturna que, lamentablemente, no pude conocer porque las calles en esta época están vacías. Seguramente voy a volver más adelante con unos amigos, para viajar por el interior del país”, dijo.

 

Fuente: La Nación

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