Buenos Aires, 24/11/2017, edición Nº 1836

Los efectos psicológicos de viajar mal

Viajar por la ciudad cansa tanto o más que ir al trabajo. Malos tratos en el transporte público, incumplimiento de las normas de manejo de parte de muchos conductores que terminan poniendo en peligro la vida de los pasajeros y hacinamiento. Todas esas cuestiones influyen en el cansancio y el nivel de estrés diarios. (CABA) Daniel González, psicólogo laboral y catedrático de la materia Desarrollo del Talento Humano en la...

Viajar por la ciudad cansa tanto o más que ir al trabajo. Malos tratos en el transporte público, incumplimiento de las normas de manejo de parte de muchos conductores que terminan poniendo en peligro la vida de los pasajeros y hacinamiento. Todas esas cuestiones influyen en el cansancio y el nivel de estrés diarios.

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(CABA) Daniel González, psicólogo laboral y catedrático de la materia Desarrollo del Talento Humano en la Universidad Católica “Nuestra Señora de la Asunción”, explica que el principal los efectos de viajar en transporte público.

“El impacto más fuerte podría ser la ansiedad. La persona está particularmente ansiosa porque ya quiere llegar, ni bien se subió”, describe el profesional. “Esto se acentúa más a primeras horas de la mañana, cuando el pasajero tiene la presión de tener que llegar a hora al trabajo o al lugar de estudio”, comentó. Sin embargo, aquí no terminan los efectos, sino que son el inicio de lo que en algún momento pueden desencadenar un serio cuadro de estrés.

El hecho de viajar casi como ganado, soportar muchas veces olores, preocuparse por el hacinamiento, soportar el humor del chofer y de los demás pasajeros, el trato en general, son cuestiones que influyen directamente en uno. “Todas estas condiciones, muy semejantes a lo que se vive en las cárceles, sumadas a la ansiedad por querer llegar al lugar de trabajo o estudio, hace que se doble en la mayoría de los casos la carga de estrés”, resalta el profesor.

“El trabajo se convierte entonces en el depósito de toda esa carga de estrés, todos los ánimos, ansiedades y tensiones de diferentes personas confluyen en ese lugar al mismo tiempo”, expresó.

“En este caso, si el jefe se preocupa por sus funcionarios y su rendimiento laboral, lo mejor que puede hacer es buscar la manera de administrar esas tensiones”, señaló. Puso el ejemplo de Japón, donde la mayoría de las empresas instan a sus empleados a hacer gimnasia antes de iniciar la jornada laboral, que es una manera muy común de liberar esas presiones.

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