Buenos Aires, 23/09/2017, edición Nº 1774

Los dos gobiernos inútiles

Tanto el Gobierno nacional en la Tragedia de Once y el porteño con el temporal de la semana pasada, fueron inútiles para una sociedad que sobre todo necesita: prevención y rápidas soluciones. El análisis exclusivo de Alan Nápoli en parabuenosaires.com. Escribe Alan Nápoli Una nueva tragedia azotó Buenos Aires. Los días pasaron. Esos momentos se sumar muertos, damnificados, heridos, relatos. Uno tiene tiempo para reflexionar, comparar y sacar sus propias...

Tanto el Gobierno nacional en la Tragedia de Once y el porteño con el temporal de la semana pasada, fueron inútiles para una sociedad que sobre todo necesita: prevención y rápidas soluciones. El análisis exclusivo de Alan Nápoli en parabuenosaires.com.

Escribe Alan Nápoli

Una nueva tragedia azotó Buenos Aires. Los días pasaron. Esos momentos se sumar muertos, damnificados, heridos, relatos. Uno tiene tiempo para reflexionar, comparar y sacar sus propias conclusiones. La primera es que tanto el Gobierno nacional en la Tragedia de Once y el porteño con el temporal de la semana pasada, fueron inútiles para una sociedad que sobre todo necesita: prevención y rápidas soluciones.

Si quisiéramos analizar puntos en común el primero que sale a la vista es que ninguno de los Jefes de Gobierno dio la cara en el mismísimo momento de ocurrido los hechos. Ambos mal copiaron a Aníbal Ibarra y su desaparición post Cromagnon.

El segundo punto de observación es la poca sensibilidad para “contar muertos”. Se los fue demorando, guardando, enfriando con una morbosidad cómplice de medios de comunicación y agencias de noticias mercenarias.

Seguidamente aparece la labor post catástrofe. En el caso de la tragedia de Once, las felicitaciones iban a venían, mientras quedaban desaparecidos, hasta el último, el más conocido, Lucas, quien yacía muerto dentro del tren. En el caso del temporal, miles de árboles quedan depositados aún en las calles, como bien diría un vecino, secándose en el asfalto. También las felicitaciones entre funcionarios de poca monta iban y venían, mientras cientos de personas por las redes gritaban que “por favor le saquen los árboles de adentro de sus casas”, los que a una semana del temporal siguen apoyados en medianeras, jardines, veredas, techos, etc.

Para finalizar quisiera hacer mención a la bajeza de ambos “bandos” en criticar a los integrantes del otro “bando”. Por ejemplo, un canal oficialista de cable de noticias esperó horas a Rodríguez Larreta llegando a Buenos Aires cinco días después de un viaje de Miami. En las redes, estas chicanas se ven en afiches y banners elaborados por “cerebros mediáticos”, que buscan captar la atención y complicidad de una sociedad, que en verdad está cansada de ver a dos gobiernos inútiles, llenos de marketing barato y con nula efectividad a la hora de dar soluciones a los vecinos de una gran ciudad, golpeada cada vez más seguido.

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