Buenos Aires, 16/08/2017, edición Nº 2075

Los corsos generaron 53 denuncias vecinales por ruidos y molestias

(CABA) Como adelantó Parabuenosaires los corsos que se desarrollan en toda la ciudad distan de ser un éxito. Para algunos el carnaval es alegría y diversión, pero para otros es una pesadilla. En lo que va del mes, la Fiscalía General de la Ciudad ya recibió 53 denuncias vecinales por los ruidos y las molestias que ocasionan los corsos que se desarrollan los fines de semana en 25 esquinas porteñas. El...

(CABA) Como adelantó Parabuenosaires los corsos que se desarrollan en toda la ciudad distan de ser un éxito. Para algunos el carnaval es alegría y diversión, pero para otros es una pesadilla. En lo que va del mes, la Fiscalía General de la Ciudad ya recibió 53 denuncias vecinales por los ruidos y las molestias que ocasionan los corsos que se desarrollan los fines de semana en 25 esquinas porteñas.

El más cuestionado es el de Scalabrini Ortiz y Corrientes, en Villa Crespo. Le siguen los de Villa Lugano (Fernández de la Cruz y Lisandro de la Torre), Balvanera (Belgrano y Alberti), Caballito (Gaona y Biedma), Palermo (Darwin y Cabrera), Parque Chacabuco (Eva Perón y Curapaligüe) y Mataderos (Juan Bautista Alberdi y Escalada).

Además de los ruidos, los vecinos se quejan de la basura que deja tirada la gente, y también de que hay personas alcoholizadas haciendo destrozos o peleándose en la calle, y otros que orinan en el espacio público. También hay reclamos porque los micros que llevan a los integrantes de las murgas estacionan en cualquier lado. Los cortes de calle también complican el tránsito y generan más ruidos, por los bocinazos de los vehículos.

Días atrás, Jesús Figueira, vecino de Monserrat, le escribió una carta a este diario en la que aseguró: “Tengo 72 años, estoy en pleno proceso de quimio y radioterapia, tengo bajas defensas y plaquetas, bajos glóbulos blancos y rojos y mucho cansancio. Oigo ruidos molestos, música a volúmenes altos. Calor, por tener las ventanas cerradas. Y el sábado y el domingo, corso hasta 2.30 más una hora de gritos para cargar los equipos. Espectadores en Belgrano y Pichincha: máximo 200. Perjudicados, 5.000 vecinos”.

Las quejas contra los corsos se repiten, incluso pese a que este año hubo varias avenidas en las que se dejaron de hacerlos, como Directorio, Córdoba o Entre Ríos, para evitar los cortes de calles en esos barrios. Muchos otros fueron trasladados a plazas y parques, como el Saavedra, o clubes de barrio como Excursionistas.

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