Buenos Aires, 30/05/2017

Los contadores de calorías del gimnasio pueden mentir

El contador de calorías -ese medidor que puede generar efectos psicológicos para bien o para mal- tienen algunas fallas, que pueden hacer que se deje de utilizar varias de las máquinas en un gim

(CABA) Es casi un ritual. Luego de terminar una rutina fitness en alguna máquina del gimnasio hay dos datos que nadie quiere dejar de chequear: el tiempo total de ejercicio y las calorías que se quemaron.
En una era tecnificada, las personas parecen sentir la necesidad de que todo sea medible y, bajo esta lógica, estas cifras parecen tener más importancia que el propio sentido del ejercicio, que es el de mejorar o mantener una vida saludable.

Pero, ¿son exactos? Claro, un cronómetro puede fallar en milésimas y, a la larga, no hace la diferencia, pero el contador de calorías -ese medidor que puede generar efectos psicológicos para bien o para mal- tienen algunas fallas, que pueden hacer que se deje de utilizar varias de las máquinas más requeridas en un gim.

Un estudio reciente de la Universidad de Michigan demostró que las máquinas de los gimnasios son mucho menos precisas de lo que se pensaba al momento de contar las calorías “quemadas”

Caminador elíptico

Uno de los encantos de esta máquina es que no genera ese golpeteo de las articulaciones que provocan otras. Además, al poseer palancas para los brazos, se produce otro tipo de esfuerzo.

“A diferencia de la cinta, el movimiento de la elíptica no es natural, no replica la marcha que realiza la persona cuando corre en cualquier superficie”, explicó Jay Cardiello, entrenador profesional y fundador del sistema de transformación del cuerpo JCORE acelerado.

Otro de los problemas es que no existe un “estándar” productivo; o sea, las elípticas varían de un fabricante a otro en función de la amplitud de movimiento y, por ende, producen diferentes resultados.

“Un estudio reciente demostró que el caminador elíptico es la menos precisa de todas las máquinas cuando se trata de contar calorías. El margen de error puede llegar a un 42%”, dijo Cardiello.

Por su parte, Michele Olson, profesor de fisiología del ejercicio en Universidad de Auburn, agregó: “Durante el uso de las palancas de brazo (asas) se aumenta el ritmo cardíaco, ya que los brazos no pesan mucho en comparación con las caderas, nalgas y los músculos de las piernas”.

“Así que no hay que confundir. Un aumento pronunciado de la frecuencia cardíaca por más movimientos de brazos, no significa un incremento pronunciado en las calorías gastadas”, agregó Olson.

Los especialistas aconsejan que la elíptica no sea la única máquina utilizada para entrenar, aunque aseguran que es muy útil cuando se realiza cross-training con otras, como la cinta o la stair stepper.

Escalador

Cada aparato genera hábitos, formas de utilizarlos que no siempre son las mejores. Entre los usuarios de la “escalerita” hay una que se destaca: se apoyan sobre la consola, mientras toma pasos súper rápidos y cortos, en vez de utilizar todo su rango de movimiento.

“Inclinarse hacia adelante puede disminuir el consumo de calorías total hasta en un 50%”, explicó Olson. Pero incluso si el ejercicio se realiza como corresponde, estas máquinas tienen un 20% de sobreestimación de las calorías quemadas.

El experto explicó que muchos de los modelos calculan el ‘gasto de energía bruta’, que incluye el gasto de tasa metabólica en reposo y no ‘el gasto neto de energía’.

Cinta caminadora

Los expertos coinciden en que el contador de calorías es bastante exacto, especialmente si se introduce el peso y no se utiliza los pasamanos. El problema es que muchas cintas de correr no preguntan por el peso y utilizan una referencia standard de 70 kilos.

“Esto significa que si una persona pesa alrededor de 60 kilos, se quema aproximadamente el 15% menos de calorías de que la máquina informa”, relató Olson. Por otro lado, está el uso del pasamanos o asas. Cuando se inclina la cinta para subir la exigencia y se corre a altas velocidades esto puede alterar la lectura hasta en un 40%.

Con respecto a las diferencias de correr en la calle o en un gimnasio, Cardiello sostuvo: “Correr al aire libre es mucho más exigente para el cuerpo que hacerlo en una cinta, se produce menos estrés. Y no se puede comprar ni la distancia ni la velocidad utilizada en una u otra”.

Bicicleta fija

Este tipo de aparatos funcionan cardiovascularmente de manera diferente, debido a que se puede apoyar el peso corporal.

“Si la bicicleta está calculando en base a los datos técnicos, como MET (equivalentes metabólicos) y vatios (que mide la potencia de salida), el conteo de calorías puede ser muy preciso”, explicó Olson.

De hecho, investigadores de la Universidad de California en el Centro de Rendimiento Humano de San Francisco encontraron que las bicicletas estáticas son las más exactas de todas las máquinas de cardio, con una sobreestimación de sólo el 7%.

En resumen, los contadores de calorías de las máquinas ignoran factores importantes como el peso, el nivel de entrenamiento de cada persona o hasta cómo influye -o no- el uso de los apoya brazos. NT

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