Buenos Aires, 19/11/2017, edición Nº 1831

Los Bomberos Voluntarios festejan su 130 aniversario

Héroes de Barracas.

Habrá un acto cuyo evento central se realizará en la Plaza de los Dos Congresos e incluirá un homenaje a los héroes de la tragedia de Barracas.

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(CABA) No es un aniversario más el que celebrarán hoy los bomberos voluntarios de la Argentina. Primero, porque son 130 años; segundo, por las heridas aún abiertas por la tragedia de Barracas, en el incendio de Iron Mountain; y tercero, porque esperan conseguir que este año salga la reforma a la ley nacional, que les permitirá disponer de un mayor presupuesto y apoyo económico a los familiares de bomberos víctimas de siniestros. Hoy aprovecharán la jornada para impulsarla, durante el acto central, en la Plaza de los Dos Congresos.

La fecha del 2 de junio alude a que ese día de 1884, trece vecinos del barrio porteño de La Boca crearon el primer cuartel de bomberos voluntarios, que aún se encuentra en la dirección histórica de Brandsen 567. Es, sostienen, la única organización no gubernamental que participó de los dos centenarios de la Patria.

Al Cuartel Nº1 de La Boca asisten 82 bomberos activos, y hay otros 28 en reserva, que son los que transcurrieron más de 17 años en servicio. En todo el país existen 912 cuerpos de bomberos, que reúnen a 42.000 voluntarios, de los cuales 6000 son mujeres. En 2003, eran 420 cuerpos. Ese año se reformó la ley nacional 25.054/98 del Bombero Voluntario, disponiendo un financiamiento que ha resultado exiguo.

Ante la inercia de la mayoría de las provincias, el Consejo Nacional de Bomberos impulsa un cambio en la norma: pasar del 0,32% actual que el mercado asegurador destina a bomberos voluntarios, a un 0,5%, lo que representa elevar ese monto de 130 a 240 millones de pesos. Además, procura establecer un mecanismo de contención integral inmediata y automática a los bomberos víctimas de siniestros y a sus familiares. Una deuda pendiente sigue siendo la eximición de impuestos para los cuarteles. “La falta de presupuesto suficiente es complicada. Una autobomba nueva sale dos millones de pesos, sólo se compran unas 30 por año“, explica el coordinador general del Consejo, Javier Felise, ansioso de que pueda finalizarse el Centro de Entrenamiento de la Academia Nacional de Bomberos, que hoy no tiene sede.

Actualmente, los principales ingresos del cuartel de La Boca son los convenios con clubes, privados y empresas. La Ciudad tiene una ley propia de Bomberos (la 1240), de 2006, que establece subvenciones a familiares de heridos y fallecidos, vivienda y obra social. Pero el gobierno porteño jamás la implementó. La falta de apoyo oficial, sin embrago, se contrapone con un creciente interés de la comunidad. Hace 15 años, las actas del Cuartel Nº1 reflejaban el ingreso de dos personas. En 2014, serán 17.

Entre los voluntarios de La Boca hay desde ingenieros hasta médicos de guardia. De 5 a 12, Fabio Irusta maneja un colectivo de la línea 53, entre La Boca y José C. Paz, y luego llega al cuartel, donde entró a los 18 años por su padre, Félix, uno de los históricos. En once años le tocó ser testigo de la muerte de compañeros, como en el incendio de una gomería, en 2008. Se preguntó para qué seguir, pero rescates como el de dos ancianas en un incendio en el 6º piso de un edificio de calle Martín García, envueltas en frazadas mojadas, le dieron la respuesta.

Hace 30 años, eran escasas las imágenes de incendios; hoy, cada jefe lleva una cámara en su casco. Carlos Milanesi, presidente del cuartel, enfatiza que “la tecnología posibilita el estudio de los materiales, y también ir descubriendo a nuestro enemigo, el fuego. El ataque ha cambiado: tirando menos agua podés generar mayor efecto extintor, con niebla, cortina de vapor, o alta presión. Otra cosa es saber el color de los incendios“.

En 130 años, pasaron del sereno en la terraza avisando de un incendio, hasta la clásica sirena. “Hoy es el whatsapp“, dice Milanesi, y ya se incluyen drones en las capacitaciones. De cada diez operativos que realizan bomberos de todo el país, seis corresponden a siniestros viales, que se llevan el 50% de las muertes de los voluntarios. “El temor ante una emergencia siempre existe. Pero no es miedo, sino respeto a lo desconocido. Bajo el traje hay un ser humano, no un súperhéroe“, subraya Marcelo Medina, jefe del cuartel de La Boca, que realiza su primera remodelación (1300 m2 nuevos) desde el año 1900.

Uno de los principales ejes en La Boca es el trabajo social, por ejemplo, con los talleres de karate a los que asisten 80 chicos. O un programa junto al Ministerio de Trabajo de la Nación en el que se forman 28 jóvenes con antecedentes. Dos de ellos serán bomberos en la próxima camada.

El barrio también cambió. “Los famosos conventillos tienen tanto de pintorescos como de riesgosos”, advierte Milanesi. “Mucha gente no decide dónde vivir, sino que vive donde y como puede. No hay un plan de viviendas y tampoco un programa de seguridad adentro de los conventillos“, se lamenta Augusto Randazzo, dueño del Café Roma y directivo del Cuerpo de Bomberos de La Boca, que impulsa un plan de capacitación en instalaciones eléctricas en asentamientos precarios, como el de Pedro de Mendoza y Suárez, y en la villa 21-24. Milanesi acota: “Como bomberos, debemos atender la realidad que vivimos. Este barrio fue la cara de la ciudad, hoy es la espalda. No es casualidad que el primer cuartel haya nacido acá

Fuente: Infonews

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