Los barrios porteños y sus majestuosos túneles de árboles

Los barrios porteños y sus majestuosos túneles de árboles

Por Fernando J. de Aróstegui

(CABA) Algunos les dicen bóvedas vegetales o cañones verdes, pero la mayoría de la gente los llama, sencillamente, túneles de árboles. Cuando en una calle plantada con una doble alineación de árboles las copas crecen hasta fundirse en las alturas se forma un majestuoso corredor abovedado, que con su exuberante belleza dota a esa arteria de una identidad singular.

Son muchos los barrios porteños engalanados por estas formaciones. En las avenidas Pedro Goyena (Caballito), Caseros (Parque Patricios) y Melián (Belgrano) se encuentran algunas de las más notables.

Con sus cerca de 350 tipas (Tipuana tipu) dispuestas sin interrupción a lo largo de 20 cuadras, la avenida Pedro Goyena, en Caballito, tiene el túnel de árboles más largo de la ciudad. De doble mano, esta transitada vía discurre en ligeras ondulaciones desde la avenida La Plata hasta la avenida Alberdi.

A razón de entre ocho o 10 ejemplares por cuadra, los más altos arañan el octavo piso de los edificios, unos 24 metros de altura.

A contraluz, los troncos sinuosos y renegridos de estas añosas tipas se recortan contra su follaje verde fosforescente, que los rayos del sol rasgan creando efectos luminosos de una belleza impresionista.

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“¡Me encanta! Está siempre verde. En la primavera las tipas pierden un poco el follaje, pero para diciembre recuperan todo su esplendor y dan una flores amarillas lindísimas”, celebra Ana María Gómez, que vive en Pedro Goyena al 1000. Sin embargo, agrega que los árboles también le dan un poco de miedo porque son “muy viejos y pesados“, y recuerda que el ejemplar ubicado frente a su casa perdió una gran rama durante una tormenta.

Se considera “alineaciones notables” a la serie de árboles dispuestos en línea recta, en ambas veredas -o en bulevar-, que se extienden por lo menos a lo largo de 100 metros y que conforman un “paisaje consolidado y a escala con la arquitectura e infraestructura del sitio”, explicó Marcela Palermo, de la subgerencia de Árboles Históricos y Notables del gobierno porteño.

“Las tipas, autóctonas del norte argentino, fueron aclimatadas a Buenos Aires por el paisajista Carlos Thays, que comenzó a plantarlas en 1891“, recordó Sonia Berjman, doctora en Historia del Arte y autora del libro Carlos Thays. Un jardinero francés en Buenos Aires.

La profusión de alineaciones de tipas que ornamentan Buenos Aires se debe a que era la “planta preferida” de este diseñador de paisaje, según recordó el ingeniero agrónomo y paisajista Carlos Thays, su bisnieto.

En Parque Patricios, una imponente bóveda verde compuesta por unos 120 plátanos (Platanus acerifolia) cubre seis cuadras de la avenida Caseros, desde la avenida Vélez Sarsfield hasta la calle Luna. Originalmente, este túnel abarcaba 12 cuadras, pero luego de una poda intensiva ejecutada hace dos años por la comuna 4 se desplomó el “techo” de la mitad del trayecto.

Con sus troncos “manchados” de tonos grises amarronados y su follaje verde brillante, estos imponentes plátanos aíslan el bullicio de la transitada Caseros, de doble mano.

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Aunque no hay registro de cuándo fue introducida esta especie arbórea en Buenos Aires, Berjman explicó que hay documentos de la época de la colonia que ya dan cuenta de la presencia de plátanos.

“Tengo 82 años y este túnel está desde que me acuerdo”, cuenta la vecina Telma Ponedera. Otro vecino, Eduardo Guerrero, celebra la belleza de esta añosa alineación, aunque cuenta que cuando hay vientos fuertes a veces caen las ramas más secas. Como en todos los barrios, también aquí se libra una disputa entre los vecinos que exigen podas y quienes las rechazan.

Este túnel sufre una inesperada anomalía al pasar frente al parque Ameghino: se vuelve mixto. A “ellos”, los plátanos, alineados en la vereda de los números impares, se les enfrentan “ellas”, las tipas, en la vereda de los pares. El contacto entre ambos es muy casto: sólo se tocan, a 20 metros de altura, las puntas de sus ramas.

“La plantación coherente de una especie otorga a ciertos lugares de la ciudad una fuerte identidad barrial”, explicó Thays. Además, contó que la primera alineación de árboles que tuvo Buenos Aires fue la alameda que, en 1780, el virrey Vértiz plantó en la actual avenida Paseo Colón, a la altura de la Aduana.

Aunque en Buenos Aires la mayoría de los túneles verdes están compuestos de formaciones de tipas o plátanos, también se registran algunos casos exóticos, como el de la avenida Forest, de Ibirá pitas (Peltophorum dubium), en el linde entre Belgrano y Villa Ortúzar.

Como en las antiguas formaciones militares, donde las bajas abrían huecos, también en las alineaciones del arbolado la equidistancia original entre los ejemplares se vio alterada: a veces por caídas durante las tormentas, otras por las talas para hacer garajes. En algunas alineaciones se registraron tantas bajas que el techo abovedado terminó por desplomarse. Como en la avenida Honduras, en Palermo.

En Belgrano R hay otro túnel magnífico. Unas 130 tipas cubren las silenciosas cinco cuadras de la avenida Melián que median entre Olazábal y La Pampa. Miden cerca de 24 metros y casi triplican en altura a las elegantes casas de dos plantas que flanquean esa arteria, y que con sus techos de tejas o pizarra, bow windows, patios y rejas le infunden a este barrio residencial su emblemático aire inglés.

“¡Son dos ríos: uno verde y otro de oro!”, describió fascinada Sonia Berjman, vecina del barrio. “El río verde corre por las alturas. Y el de oro, por el suelo: en diciembre, el adoquinado queda cubierto por las flores amarillas, y según cómo les dé el sol desprenden una infinidad de tonalidades”, dijo. Aclaró que la belleza de Melián constituye un caso notable a nivel mundial. NR

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Fuente: La Nación