Buenos Aires, 23/11/2017, edición Nº 1835

Los 10 argentinos más innovadores del 2013

Todos los años un grupo de argentinos se destaca por sus proyectos individuales o colectivos que aportan novedades y mejoras a los diversos ámbitos de la cultura y la ciencia a los que pertenecen. (CABA) Desde música hasta transporte, hay innovadores argentinos para todo. En esta edición 2013 son referentes de la música, la ciencia, los negocios, la política, el cine y la medicina. Tan Biónica ¿Quién es? La banda...

Todos los años un grupo de argentinos se destaca por sus proyectos individuales o colectivos que aportan novedades y mejoras a los diversos ámbitos de la cultura y la ciencia a los que pertenecen.

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(CABA) Desde música hasta transporte, hay innovadores argentinos para todo. En esta edición 2013 son referentes de la música, la ciencia, los negocios, la política, el cine y la medicina.

Tan Biónica

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¿Quién es?
La banda es el encuentro musical de un grupo de amigos con inquietudes similares y distintos talentos.

¿Qué hizo?
Reformuló el vínculo entre una banda exitosa y sus seguidores promoviendo una cercanía inédita con su público.

¿Cómo lo hizo?
Llevan vendidas más de 60.000 copias de su última producción, tienen más de un millón de seguidores en Facebook, los videos del grupo ya tienen 40 millones de views en su canal de YouTube, pero eso impide que cada integrante le dedique al menos cuatro o cinco horas por semana a contestar personalmente los mensajes.
“No tenemos community manager, respondemos nosotros porque creemos que es una de las mejores formas de conocer a nuestro público”, explica Chano Moreno Charpentier, voz y líder de la banda. “Hoy las ventas de un disco ya no dicen nada de un artista, por eso decidimos generar un vínculo que vaya más allá. No somos músicos que estemos encerrados en sus castillos”, añade Bambi Moreno Charpentier, bajista de la banda. “Creemos que en la calle están las historias y tenemos que ir a buscarlas ahí. Si te sentás a hablar con las mismas diez personas todo el tiempo, es muy difícil poder interpretar a tu público”, puntualiza Chano.

El productor Cachorro López definió en Rolling Stone la clave del éxito: “La banda tiene la capacidad de hacer música popular con una textura muy interesante y con un cantante muy expresivo que tiene letras que dicen algo siempre. Sus melodías tienen reminiscencias del inconsciente colectivo de la música pop; sin embargo, suman elementos que los hacen muy personales”. En esta simbiosis musical que propone con su público, Tan Biónica fue protagonista de un show que convocó a 100.000 espectadores. Fue a fines de 2012, en Figueroa Alcorta y Pampa.

“Las redes sociales son para nosotros un espacio de igualdad e interacción con los seguidores, no un lugar para hacer marketing. Lo mismo sucede cuando decidimos en cada recital hacer subir a un fan al escenario”, apunta Bambi. Y van un poco más allá: es una de las escasas bandas argentinas y la única de las más exitosas que propone la práctica del meet and greet, en la que tienen un momento con un grupo de seguidores.

La banda fue pionera en subir videos a internet con la letra en subtítulos, es la única argentina que fue invitada a tocar en Rock in Rio en Lisboa, y la gira del anterior disco, Obsesionario, tuvo 180 recitales. Se estima que la actual tendrá aún más. “Te puede gustar o no Tan Biónica, pero lo que sí está claro es que es una propuesta diferente, innovadora dentro de la música”, finaliza Chano.

Bryan Tafel (30), Evangelizador de desarrolladores BlackBerry en America latina

Bryan-Tafel

¿Quién es?
Con más de diez años en la industria del software, Bryan es un autodidacta de la programación y uno de los responsables de que la plataforma BlackBerry resulte tan atractiva para los argentinos.

¿Qué hizo?
Diseñó y puso en marcha ocho centros de innovación tecnológica en la Argentina para el desarrollo de aplicaciones y soluciones móviles.

¿Cómo lo hizo?
A los 15 años, Bryan vendió su primer sistema. Era una intranet para una empresa. Ahí se dio cuenta de que la programación era lo suyo. Fue autodidacta y, aunque pasó varios años por las aulas, pocas veces se sentó a estudiar. “Aprendo de las personas en las cuales confío y no confío de los que intentan forzar una enseñanza”, explica Tafel.

En 2004, al finalizar la secundaria, fundó la primera empresa de desarrollos móviles en la Argentina. En esa época solo había un puñado de personas que sabían lo que era un smartphone. Bryan conoció la plataforma BlackBerry, y ofrecía soluciones para empresas. Desarrolló, por ejemplo, aplicaciones para Cablevisión y Diarco que agilizaban la interacción con las cuadrillas de soporte técnico y la fuerza de ventas en cada caso. En ocho años, gerenció más de cien desarrolladores e implementó más de 150 proyectos móviles en docenas de empresas en toda América latina.
Fundó el grupo de desarrolladores de BlackBerry en la Argentina, que se convirtió en la comunidad más grande y más activa a nivel mundial. Como empleado de la compañía desde 2012, se fijó como objetivo integrar los espacios académicos con el mundo de las aplicaciones. Ha puesto en funcionamiento tres centros en Buenos Aires, con la UTN, la UBA y la UADE; cuatro más en Córdoba, Santa Fe, Tucumán y Tierra del Fuego, con la UTN, y uno en San Luis, con la Universidad de la Punta. “En esos centros buscamos que los estudiantes conozcan el universo de la programación para móviles y, además, se acerquen al ecosistema del emprendedor para un futuro profesional”, señala Tafel. Su experiencia previa y el funcionamiento de los tech center le permitió a Bryan convertir la Argentina en el país con mayor cantidad de desarrollo de aplicaciones para BlackBerry en América latina. En el mundo, ocupa el séptimo lugar.

Mientras que la compañía define su futuro internacional, el achicamiento de su estructura y la posibilidad de venta a otra empresa, Bryan sabe que BlackBerry debe tener buen contenido, es decir, aplicaciones realmente útiles, para ganar terreno. Se estima que durante la vida útil de un smartphone un usuario acumula unas veinte aplicaciones, pero, en plataformas como Android o Apple, casi un 40% nunca se utiliza. “La innovación no pasa por saber programar, sino por tener una idea que soluciona un problema. Yo quiero que en el próximo Instagram salga uno de los tech center de la Argentina, y estoy trabajando para eso”, puntualiza Tafel.

Gastón Gorali (40), Productor de la película Metegol

Gaston Gorali, Carolina Gorali e Geronimo (1)

¿Quién es?
Tiene formación publicitaria y dirige creativamente la productora de cine comercial Catmandú. Llegó a pensar que el cine sería parte de su reencarnación,pero se consagró como el productor del film argentino másvisto de los últimos años.

¿Qué hizo?
Armó un equipo de trabajo que convirtió un cuento de Fontanarrosa en Metegol, que ya está vendido a más de setenta países.

¿Cómo lo hizo?
El partido cinematográfico que jugó Gorali comenzó hace siete años, cuando se reencontró con el cuento “Memorias de un wing derecho”, de Roberto Fontanarrosa, y compró los derechos. Luego consiguió una entrevista con Juan José Campanella. El objetivo del encuentro era que el director de El secreto de sus ojos escribiera el guión, pero Campanella se entusiasmó y le dijo a Gorali que además de escribirla quería dirigirla.

Con Campanella en el equipo se abrieron varias puertas. Por ejemplo, se incorporó su productor histórico, Jorge Estrada Mora, que a su vez atrajo al Grupo Prisa y al Grupo Antena 3 de España, para convertir Metegol en una coproducción internacional. Para trabajar la idea y escribir el guión se sumaron Axel Kutchevatzky y el escritor Eduardo Sacheri, coguionista de El secreto de sus ojos. El guión y el desarrollo del universo de los personajes demandaron más de dieciocho meses. Le siguieron otros ocho de preproducción. El equipo de arte, encargado de darles vuelo creativo a las imágenes, estuvo liderado por Nelson Luty y Mariano Epelbaum.

En total trabajaron casi cuatrocientos artistas, productores, programadores y técnicos de quince nacionalidades diferentes y que surgieron de más de tres mil entrevistas. Con un presupuesto final de 20 millones de dólares (no llega a un tercio del costo de una producción internacional de similares características), el resultado fue el film más visto del año (con más de dos millones de espectadores), que incluso les ganó en la taquilla a películas como Monsters University y Mi villano favorito 2.

“Creo que el gran acierto fue diseñar una isla creativa independiente y salir de la zona de confort. No seguir el modelo de la jaula de oro en que viven los realizadores de las productoras internacionales, que testean la película unas veinte veces para adecuar el producto a los deseos de la audiencia”, sostiene Gastón Gorali. A partir del éxito logrado con Metegol, Gorali firmó un acuerdo con el INCAA para trasladar todo el conocimiento adquirido y formar un staff de realizadores para animación 3D. “Es un programa de 120 becas a lo largo de un plazo de tres años para formar nuevos talentos en esta disciplina”, explica.

Guillermo Dietrich (44), Subsecretario de Transporte del gobierno de la ciudad de Buenos Aires

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¿Quién es?
Formado y criado en una concesionaria de automóviles, se graduó en Economía en la Universidad Católica Argentina y realizó un posgrado en Negociación y luego un MBA en el IAE.

¿Qué hizo?
Desde el gobierno de la ciudad de Buenos Aires, es el ideólogo del Metrobus y el promotor del uso de la bicicleta como medio de transporte.

¿Cómo lo hizo?
Estar al frente del ordenamiento del tránsito en la ciudad de Buenos Aires es una tarea titánica. Y, para un funcionario que proviene de la industria automotriz, modificar la pauta cultural de los porteños para incorporar la bicicleta como principal medio de transporte incluso lo es más.

“Desde el comienzo de mi gestión supe que podía acercar algunos aprendizajes del mundo empresarial: la necesidad de conformar buenos equipos de trabajo, unir el mundo privado y público a través de la gestión y rodearme de profesionales que saben mucho más que yo”, explica Dietrich. Guillermo Krantzer (director general de Transporte) y Germán Bussi (director operativo de la Dirección Operativa de Planificación del Transporte) son dos de los funcionarios que lo acompañan en la gestión. Arrancaron con un dato central: el 70% del área de la ciudad está construida. Del resto, el 24% son calles y veredas, y el 6%, parques y plazas. Cualquier cambio que implementasen tenían que montarlo sobre lo que ya había, no se podían construir más calles ni avenidas.

Impulsaron la puesta en funcionamiento de cuarenta kilómetros del Metrobus en las avenidas Juan B. Justo, 9 de Julio y la zona sur de la ciudad. Demostraron que el sistema de colectivos, en el cual viaja el 60% de las personas que se mueven en la ciudad, puede ser elevado a una nueva categoría. En el área céntrica de Buenos Aires, los colectivos son el 7% de los vehículos y trasladan el 70% de las personas. El 93% restante son autos particulares, que transportan apenas el 30% de los pasajeros.

El otro cambio propuesto por Dietrich es estructural y cultural: la promoción de la movilidad no motorizada. O dicho de manera simple, caminar y andar en bici. Desde 2010, la red de ciclovías creció a un promedio anual de treinta kilómetros por año, las estaciones de préstamos de bicicletas sumaron un promedio de diez estaciones por año y alcanzaron más de 80.000 usuarios con picos de 9.000 viajes diarios dentro del sistema de bicis públicas.
Asimismo, por fuera del sistema, la cantidad de vecinos que optaron por la bici progresó a un ritmo promedio del 100% anual, según datos de la Subsecretaría. “El cambio es cultural, y a mediano y largo plazo. Se puso la mirada en el vecino en su condición de peatón y se inició una de las transformaciones del Microcentro más ambiciosas de las últimas décadas”, señala Dietrich.

María Mujica (44), Directora regional de Marketing de la categoría Gum & Candies de Mondelez

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¿Quién es? Es diseñadora gráfica, tiene un posgrado en Marketing y dos MBA, Columbia y London School of Business.

¿Qué hizo? Generó un espacio multidisciplinario de pensamiento para reformular la gestión de las marcas.

¿Cómo lo hizo?

Muchas marcas de consumo masivo viven al día, sin capacidad de planificación y acorraladas por la coyuntura. Esta situación atraviesa las marcas que pelean por un lugar en la góndola, pero también algunas que ya están posicionadas y cuentan con grandes presupuestos para la gestión. En este contexto, las empresas delegan la gestación de ideas en las agencias de publicidad.

María Mujica no quería correr detrás de las noticias ni depender de la creatividad de una agencia de publicidad. Así fue como diseñó, junto con la agencia argentina de innovación +Castro y la consultora inglesa Contagious Insider, el espacio Fly Garage, una iniciativa que conjuga talentos y produce nuevas ideas para sus marcas en toda la región de América latina.

“Se trata de una usina creativa con reuniones periódicas en las que se convoca a profesionales de diversas especialidades de todo el mundo para que trabajen durante dos semanas sobre la problemática de una marca. Esencialmente, lo que se busca es generar un big bang en la conexión de las marcas con la gente”, explica.
Fly Garage es un espacio físico ubicado en el corazón de Palermo, pero también un espacio mental en el que se puede experimentar. El equipo de trabajo se forma con flyers, contributors, agitators e hyper island flyers. Los contributors trabajan dos semanas en generar ideas innovadoras; los agitators van por un día o dos a provocar y brindar estímulos extras, y generalmente son personalidades referentes del mundo de la creatividad y la comunicación publicitaria. Los hyper island flyers son estudiantes de la escuela sueca Hyper Island, que ha logrado fama por su alto nivel creativo en materia de desarrollos digitales.

Todos trabajan en la generación de ideas revolucionarias haciendo hincapié en la interactividad y en el aprovechamiento de las herramientas digitales. Según Mujica, la duración de este proyecto es permanente, ya que se trata de una forma de trabajo disruptiva que la compañía apostó a instalar como modelo para la región. “Hasta el momento ya hemos llevado a cabo siete reuniones de Fly Garage en menos de un año de vida y hasta se realizó una en San Francisco”, puntualiza la directora de Marketing.

Una de las ideas surgidas allí fue el Beldent Random Festival, que convocó a más de 8.500 personas, en un predio con escenarios de bandas de música que rotaban según lo determinaba un gran faro. Otras 250.000 personas lo vieron vía streaming. En Brasil se puso en práctica otra de las ideas. Allí, la marca Trident, el hermano de Beldent, propuso una acción para los momentos en que el tránsito está totalmente atascado, como en San Pablo. Con la radio como medio, la marca proponía un juego para que los automovilistas cantaran en un karaoke dentro de sus autos y atravesaran ese momento tan irritante de una manera divertida.

Ezequiel Escobar (26), Responsable del emprendimiento Soundica

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¿Quién es?
Un estudiante de ingeniería informática de la provincia de Jujuy que no esperó a terminar la carrera para lanzarse como emprendedor.

¿Qué hizo?
Junto con sus compañeros de estudio desarrolló una aplicación para smartphones que ayuda a las personas hipoacúsicas a interactuar en sociedad.

¿Cómo lo hizo?
Ezequiel Escobar, Alejandro Méndez, Gustavo Ramos y Enzo Cano se conocieron en la sede de la provincia de Jujuy de la Universidad Católica de Santiago del Estero. Estudiando informática planearon sus primeros pasos laborales: alquilaron una habitación en una pensión, la transformaron en una oficina y comenzaron a hacer desarrollos web para sumar clientes. En una de las materias tenían a un compañero hipoacúsico que, debido a la dinámica de la clase, se perdía mucha de la información que allí se brindaba y eso lo marginaba de los grupos de estudio. Primero por curiosidad y luego como parte de un trabajo práctico de una materia, investigaron la problemática y las soluciones posibles.

Descubrieron que en la Argentina hay un millón de personas con dificultades graves de audición, que en el mundo hay 640 millones y se prevé que en diez años habrá 900 millones. También se dieron cuenta de que en el país solo uno de cada cuarenta hipoacúsicos puede acceder a unos audífonos, que cuestan entre dos mil y tres mil dólares. Luego visitaron a cuatro médicos especialistas para conocer el ambiente social de los pacientes con problemas de audición y les dedicaron seis meses de su tiempo para pensar la solución: una aplicación para celulares que emule el funcionamiento de un audífono.

Con su proyecto se presentaron en la competencia Imagine Cup, organizada por Microsfot, y tras ser elegidos finalistas de la Argentina fueron a competir a Rusia con otros setenta proyectos de todo el mundo. Allí quedaron quintos e inmediatamente se presentaron en Wayra, la incubadora de negocios del Grupo Telefónica, donde fueron seleccionados en 2013 para desarrollar el emprendimiento.

“Nuestra aplicación ofrece una solución para un variado abanico de problemas de audición, pero además permite la integración social de los hipoacúsicos, que pueden desarrollar innumerables actividades que hoy tienen limitadas”, explica Ezequiel Escobar, líder del proyecto. La aplicación permite hacer una audiometría para cada usuario e identificar el nivel de audición. Utilizando un auricular común, o uno conectado mediante bluetooth, el dispositivo capta el sonido ambiente y lo transmite al usuario calibrado y potenciado para cada necesidad. El modelo de negocios que están pensando abarca desde un abono anual de bajo costo para consumidor final (y lograr un universo amplio de usuarios) hasta la venta de licencias a los estados nacionales, provinciales o municipales para que los distribuyan en los hospitales públicos.

Virginia González (39), Integrante del staff de Globant Labs

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¿Quién es?
Es biotecnóloga, bióloga molecular y uno de los cinco argentinos egresados de la carrera de Bioinformática de la Universidad de Quilmes.

¿Qué hizo?
En su búsqueda de horizontes científicos, unió la biología, la biotecnología y la ingeniería genética en un mismo universo de estudio.

¿Cómo lo hizo?
Pensar que Virginia González usa un delantal blanco y trabaja entre tubos de ensayos es un gran error. Aunque siempre se imaginó dentro del ambiente académico de investigación, confiesa que los experimentos con tubos de ensayo la aburrían y por eso fue autodidacta en la búsqueda de conectar la programación informática, la creación de algoritmos, con ciencias como la biología. Así fue como dio sus primeros pasos desarrollando y distribuyendo un software de código abierto para el análisis de datos de biotecnología, que ya usaban la mayoría de los profesionales de esta disciplina. “Lo mío es la computadora”, dice sin remordimientos.

Fue sumándose a proyectos del INTA y el Conicet, aportando sus conocimientos combinados. De esta manera, la empresa argentina Globant vio su potencial y la sumó a su espacio de experimentación, denominado Globant Labs. Allí participa en diferentes proyectos, como el desarrollo de herramientas informáticas para profesionales de la ecología y la genética que no dominan el lenguaje tecnológico: el objetivo es mejorar los análisis del origen genético de una especie para reconstruir su historia evolutiva. Otro de los proyectos en los que está involucrada es la medicina genómica personalizada, o cómo la secuencia del ADN puede ayudar a predecir posibles enfermedades en el organismo.
“Estoy muy interesada en explorar al máximo los desarrollos posibles a nivel bioinformático relacionados con la medicina genómica personalizada. En los próximos años será fundamental que los recursos bioinformáticos también sean más fáciles de usar, dado que las nuevas tecnologías genéticas se propagarán en hospitales, escuelas, y hasta en nuestros hogares”, explica González.

La investigadora también participa del proyecto Dibugrama. “En 2012 nos sumamos a la propuesta de ASDRA (Asociación Síndrome de Down Argentina), que tiene como objetivo llevar adelante una revolución en la forma de enseñar a las personas con necesidades educativas especiales y posicionar la Argentina como generador de este tipo de contenidos educativos”.

El objetivo de este emprendimiento es desarrollar aplicaciones informáticas cuyas funcionalidades o contenidos integren los modelos mentales con los modelos conceptuales, y lograr formas de aprendizaje para la motivación y acumulación de conocimientos a través de herramientas tecnológicas. En la primera etapa, se diseñó una aplicación, pensando en el uso de tablets, que estimula la construcción espacial y que posibilita a los niños con capacidades diferentes el aprendizaje y la experimentación de un modo amigable.

Daniel Alonso (48), Investigador y científico

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¿Quién es?
Médico oncólogo, investigador y director científico del consorcio público privado, integrado por el Grupo Insud, el Conicet y la Universidad de Quilmes, entre otras instituciones.

¿Qué hizo? Es uno de los investigadores principales que desarrolló Vaxira, la vacuna terapéutica contra el cáncer de pulmón, que fue aprobada este año en la Argentina.

¿Cómo lo hizo?
Una de las características que tienen los investigadores que buscan curas o paliativos para el cáncer es su gran paciencia. Se estima que el proceso protocolar de una investigación, desde que se inicia hasta que se convierte en una terapia aprobada, puede extenderse entre doce y quince años. En el caso de Daniel Alonso, fueron dieciocho.

Luego de recibirse de médico en la Universidad Nacional de Rosario, continuó sus estudios en el Instituto Nacional del Cáncer de los Estados Unidos. En 1996 se incorporó a la Universidad Nacional de Quilmes, donde fue director de la carrera de Biotecnología hasta 2006. Actualmente, se desempeña como profesor titular de Biología Celular y Molecular y director científico del laboratorio de Oncología Molecular. En 1999 ingresó en la carrera de Investigador Científico y Tecnológico del Conicet.

Esa combinación de instituciones le permitió desarrollar un proyecto de investigación argentino-cubano en el que se buscaba una nueva opción terapéutica para el cáncer de pulmón. Se trataba de un complemento. Los oncólogos saben que casi tres cuartas partes de las consultas corresponden a tumores llamados “de células no pequeñas”. En los casos avanzados (que son la mayoría, porque el cáncer de pulmón pocas veces se detecta precozmente), las únicas herramientas terapéuticas con que contaban los oncólogos eran la radioterapia y la quimioterapia.
Pero tras más de dieciocho años de investigaciones, un consorcio público-privado que impulsó en el país el laboratorio Elea acaba de presentar el primer medicamento innovador que se da a conocer para esta patología en la última década: una vacuna terapéutica.

“No previene el tumor ni suplanta la radioterapia o la quimioterapia, pero promueve su destrucción por el sistema inmune del propio organismo. Hoy estamos en condiciones de ofrecer un nuevo recurso para un grupo de pacientes para los que no había muchas alternativas”, señala Alonso.

El racotumomab, nombre de la droga, se desarrolló a partir de una colaboración con el Instituto de Inmunología Molecular de La Habana, Cuba. Más de noventa científicos pertenecientes a la Universidad de Quilmes, el Instituto Roffo, el Hospital Garrahan, el Conicet y la Universidad de Buenos Aires trabajaron en la identificación de un antígeno (una sustancia que promueve la formación de anticuerpos, pero que el sistema inmune reconoce como una amenaza) que solo expresan las células tumorales, pero no las sanas. Luego se desarrolló un anticuerpo que, al inducir al paciente a reaccionar contra ese antígeno, ataca el tumor y sus metástasis, pero no el tejido normal.

Diego La Torre, Presidente de Tecnovax

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¿Quién es?
Se recibió de licenciado en Administración de Empresas y sumó un MBA en el IAE, pero como hijo de un médico que dedicó su vida profesional a la biología, capitalizó los estudios de su padre con la creación de un laboratorio.

¿Qué hizo?
Con sus socios -Nicolás Grossman (33, izquierda en la foto) y Matías Grossman (36, derecha)-, Diego (al centro) fundó Tecnovax, un laboratorio de elaboración de productos biológicos veterinarios que, en un lapso de diez años, se convirtió en el segundo más importante del país al producir más de 60 millones de dosis de vacunas por año.

¿Cómo lo hizo?
El apellido La Torre está asociado en la Argentina a la investigación científica veterinaria. José La Torre, el padre de Diego, fue investigador del Conicet y fundó el Centro de Virología Animal, desde donde se diseñaron muchas de las drogas para combatir la aftosa en el país. Varios de sus proyectos quedaron en carpetas que La Torre acumuló en su casa.

“Muchas veces conversé con mi papá sobre la posibilidad de darles vida a las investigaciones que él había llevado a cabo y estaban congeladas. Había tenido experiencia previa en la puesta en marcha de un laboratorio y pensé que era el momento de revisar ese material y ponerlo en práctica”, señala Diego La Torre. Así fue que durante el auge de la economía primaria, entre 2005 y 2007, devaluación mediante, Diego ubicó en el mercado una vacuna de alta calidad, desarrollada en la Argentina para el sector ganadero. Además, logró que un laboratorio le comprase 20 millones de dosis y le pidiera exclusividad en la producción.

El acuerdo se cayó a los dos años y Diego volvió a empezar de cero. “En ese momento, definimos cuáles serían los atributos diferenciales de nuestra empresa: tener un producto argentino de la más alta calidad, trabajar creativamente en el diseño de la presentación y definir una nueva estrategia de comercialización, con una fuerza de ventas cercana al cliente”, explica el presidente del laboratorio. Con este relanzamiento, el objetivo era llevar al mercado veterinario nuevas soluciones para prevenir enfermedades infecciosas. Así, mediante técnicas de biología molecular, aislaron e identificaron los principales agentes infecciosos con impacto en la sanidad animal, y desarrollaron una amplia línea de vacunas virales y bacterianas destinadas a ganadería, salmónidos y animales de compañía.

Tecnovax es una pyme en la que trabajan cien personas, y cuenta con dos plantas. Con una inversión inicial de 300 mil dólares en 2003, ha alcanzado una facturación anual de más de 30 millones de pesos y exporta el 50% de su producción. La empresa tiene dos hitos dentro de la biología veterinaria: por un lado, la creación, en tiempo récord de seis meses, de una vacuna contra la anemia infecciosa del salmón que, literalmente, salvó a los productores chilenos de la bancarrota luego de una temporada en la que perdieron casi dos tercios de su producción por esta enfermedad. El otro gran desarrollo es una vacuna, única en América, contra la hidatidosis, una enfermedad parasitaria que se desarrolla en el ganado vacuno y que afecta a los productores de toda la región.

Juliana Laffitte y Manuel Mendanha, artistas plásticos

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El polo femenino de la Santísima Dualidad de Mondongo -una pareja en estado de ebullición creativa que, cada tanto, entra en otro estado, en el de ebullición explosiva- tiene los ojos oscuros encendidos de enojo. Morocha, madre, 39 años, flequillo rolinga y calzas, se queja de su socio. Manuel Mendanha, el objeto de su ira, tiene 37, usa barba, pelo lacio un poco por arriba de los hombros, camisa leñadora de vocalista de banda grunge y conceptos en apariencia demasiado complejos para Juliana.

Manuel Hablo de lo que nos pasa muchas veces con los trabajos, donde el toque de brillo final proviene casi siempre de vos.

Juliana ¿Qué querés decir? ¡Trabajo como una perra! Si alguien lee eso se entiende que voy al final de la obra, hago un toque mágico y listo.

Manuel No, no. Vos aclaralo y ya está.

– Lo que yo entendí que Manuel quiere decir -intercedo aplicando solidaridad de género- es que tu trabajo es más explosivo, como una inspiración. El de él, en cambio, es más constante y reflexivo.

Juliana Puede ser.

Juliana se tranquiliza y todos respiramos aliviados. Además de un exitoso dúo de artistas, el más renovador e iconoclasta de la escena local, los Mondongo son un matrimonio con una hija, Francisca, y sería una gran pérdida si el malentendido de una entrevista socavase su productiva alianza.

Sus obras -retratos, paisajes, escenas pornográficas bajadas de internet, escenas amorosas sacadas de su vida diaria- están hechas con la materia prima de la cotidianidad. El chino y la mercería son sus proveedores de materiales. Donde otros pintan con óleos, ellos usan galletitas, carne, espejos de colores, plumas y, en los últimos años, plastilina e hilos. Estos elementos son los que sostienen la muestra que acaban de exponer en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires ( MAMBA ), con gran éxito de público. Convocantes y muy bien pagos en las galerías de arte donde se mueve el dinero de verdad (en el momento de la entrevista, estaban terminando una calavera plagada de iconografía argenta, ícono de Clarín festejando la caída de un gobierno incluido, que se embarcó rumbo a los Emiratos Árabes), hace cinco años que no exponían en Buenos Aires. El éxito de la muestra los puso felices. Los Mondongo son de acá, hablan de cosas de acá y crean acá, en un estudio de dos pisos pequeños y atiborrados de cuadros y materiales.

Fuente consultada: Conexión Brando

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