Buenos Aires, 23/09/2017, edición Nº 1774

Lopérfido será ministro de Cultura porteño

Tendrá a su cargo sólo la "dirección artística" del teatro y propone una gestión en línea con la época; "quiero republicanismo cultural", dice.

(PBA) Ayer, cuando Horacio Rodríguez Larreta anunció su gabinete, se confirmó lo que era un secreto a voces desde hacía varias semanas: Darío Lopérfido será el nuevo ministro de Cultura de la ciudad.

Menos clara era todavía la situación del Teatro Colón, cuya dirección general y artística había asumido Lopérfido en febrero de este año. La solución que se encontró en el gobierno porteño, sobre todo para no incurrir en una desprolijidad respecto de la autarquía del teatro, es que la dirección del Colón -según el modelo de la Staatsoper de Berlín y, entre nosotros, del Teatro Argentino de La Plata- se desdoble en una dirección general y una artística.

“Yo ocuparé ad honórem la dirección artística”, confirmó Lopérfido a LA NACION. “Mi responsabilidad comprende entonces todas las programaciones artísticas: la temporada lírica, el ballet, el Centro de Experimentación y el Colón Contemporáneo. Otra persona ocupará el cargo de director general. Estamos pensando una estructura en la que los ministros y subsecretarios tengan despachos un poco más móviles. Yo me repartiré entre el Colón, la Usina del Arte y el Ministerio para ir a firmar”.

No se anunció todavía quién será esa “otra persona”, pero los rumores indican que María Victoria Alcaraz, actual subsecretaria de Patrimonio Cultural, asumirá esa función. En cambio, está decidido que Lopérfido no continúe a cargo de la programación del Festival Internacional de Buenos Aires (Fiba).

Juego de las diferencias

Lopérfido prolongará algunas líneas de trabajo de su predecesor, Hernán Lombardi, aunque con los matices propios de la época. “Va a haber continuidad en cosas estructurales. Hernán y yo somos amigos, pero personas distintas -explicó-. En este momento hay una bisagra. Cuando yo ocupé este cargo en 1996, 1997 y 1998, había que marcar una impronta de la cultura porque era la primera vez que el jefe de gobierno se elegía por voto. Era necesario crear estructuras que la ciudad no tenía. Fue entonces cuando se crearon casi todos los festivales de la ciudad. Ahora hay que tomar esto con la perspectiva de 12 años de populismo nacional. Hay cosas que deben ser repensadas.” Para Lopérfido se produjo en estos años una deformación intelectual de las relaciones entre los artistas y la política. “Es muy distinto ser alguien comprometido que ser un propagandista. Aparte, el Estado de la ciudad tiene que colaborar e interactuar más con los gestores culturales independientes, y apoyarlos, pero sin decirles lo que tienen que hacer. Queremos republicanismo cultural.”

En un paisaje en el que se vislumbra por primera vez la posibilidad de una colaboración cierta entre ciudad, provincia y Nación, una de las mayores deudas pendientes y desafíos que enfrentará Lopérfido será sin embargo local: la conclusión de la refacción y puesta en valor del Teatro General San Martín. “El Teatro San Martín es un eje fundamental, claramente. Vamos a terminar con la obra. Pero de manera más general hay que vertebrar una política muy fuerte para todo el Complejo Teatral. También aquí hay un cambio de época. La explosión del teatro independiente confundió el foco. El San Martín tienen que volver a ser una referencia para América latina como lo es el Colón.”

 

 

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