Buenos Aires, 20/09/2017, edición Nº 1771

Lomas de Zamora: una mujer tiene muerte cerebral tras proteger a su beba durante un robo en un colectivo

Al menos dos delincuentes subieron a un colectivo y, en un confuso episodio, la empujaron. La víctima cayó con su pequeña hija en brazos, a quien protegió y está ilesa.

(PBA) La espera es larga y sin esperanza. La familia de Mirta Graciela Alegre (40) se turnaba ayer por tarde en la puerta del Hospital Gandulfo, de Lomas de Zamora, para recibir la peor noticia. A la mujer de Villa Fiorito le diagnosticaron muerte cerebral después de caer de un colectivo en marcha, con su hija en brazos, en medio de un robo.

Mirta salió el domingo alrededor de las 13.30 con Abril Abigail, de 3 años. Tenía que hacer seis cuadras para llegar a lo de su tía a almorzar. Por seguridad, comodidad o apuro, decidió tomarse el 283 en la esquina de Recono y Plumerillo. En la primera parada se subieron dos parejas y al menos dos asaltantes. En la siguiente, en el cruce con Canadá, Mirta debía bajarse, por eso -creen- se quedó al lado de la puerta.

Los ladrones que se subieron al interno 18 tenían cuchillas y amenazaron al chofer, Alberto René Dehelean (41). Lo hirieron en el cuello y lo obligaron a manejar hasta la villa La Cava, un asentamiento de la zona, instalado sobre un arroyo entubado.

Algunos testigos dicen que eran cuatro ladrones, pero fuentes de la investigación señalaron a dos como los responsables del hecho. Lo cierto es que, mientras uno amenazaba al conductor del colectivo, el otro empezó a robarles a los pasajeros. Según describen, todo pasó muy rápido, en medio de gritos, miedo y corridas.

“No sabemos qué pasó en ese momento, pero abrieron la puerta y empujaron a Mirta. No está claro si fueron los ladrones que se asustaron o la misma gente que se quiso tirar, porque habían forzado la puerta para abrirla y escapar. Ahí ella cayó a la vereda, se ve que intentó proteger a la nena y no puso las manos. El colectivo siguió y ella quedó ahí, inconsciente”, relató a Clarín Alejandro, un sobrino de la víctima.

En ese momento los vecinos que reconocieron a Mirta corrieron a buscar a la familia y cuidaron a la hija, aterrada por la situación. “Ella quiso proteger a la nena, que no se hizo ni un raspón. No creo que mi hermana se haya tirado, como dijeron. Alguien la empujó. Si fueron los ladrones o algún pasajero que quiso escaparse, no sabemos. Cuando a mí me avisaron ella estaba sola, con la nena y una vecina que la vio y la fue a ayudar. Si alguno la empujó para escaparse, se fue corriendo y la dejó, no se quedó nadie a ayudarla”, contó Magdalena Ester Alegre, su única hermana.

El conductor del colectivo siguió manejando hasta que los ladrones le ordenaron que frenara, se bajaron en La Cava y escaparon entre los pasillos. Tanto el chofer como los pasajeros que quedaban llamaron a la Policía y regresaron a buscar a Mirta. Después de llamar insistentemente a la ambulancia, con la mujer inconsciente y herida en la cabeza, la subieron de nuevo al 283 y la trasladaron a la Unidad de Pronta Atención (UPA), a unas 13 cuadras del lugar del episodio.

“No había médicos en la UPA. Tardamos mucho en conseguir una ambulancia que la llevara al Hospital Gandulfo: pasaron casi cuatro horas hasta que la atendieron. Desde que pasó todo hasta ahora, está en coma farmacológico, con respirador y ya le diagnosticaron muerte cerebral. Ahora sólo nos queda esperar, porque su corazón es lo que la mantiene viva”, lamentó Magdalena.

Y agregó: “Ella estuvo en mi casa antes de irse, quién iba a pensar que podía pasarle algo así, a plena luz del día. Ya no se puede andar en el barrio, yo hace 53 años que vivo en Fiorito, pero ahora la situación está terrible. Todo esto pasó a cuatro cuadras de la comisaría. ¿Dónde estaban los patrulleros? ¿Yo cómo le explico a la nena que su mamá no se va a recuperar? Estaban juntas, la beba vio todo”.

Según informaron en la dirección del Hospital Gandulfo, de Lomas de Zamora, la mujer llegó en muy grave estado con un golpe en la cabeza del lado izquierdo, desde la parte frontal. No sólo tenía fractura de cráneo, sino que padecía lesiones cerebrales y no había posibilidad de operarla.

Mirta está casada con Carlos Callamullo hace más de tres años. Tienen una hija en común y atienden una verdulería, dentro de un supermercado chino, a tres cuadras de su casa, en Recondo y Morazán.

Por el hecho hay un detenido que fue entregado por su padre. “El joven de 24 años tenía antecedentes por robo a mano armada y solía vivir en La Cava con sus tres hermanos. Su familia y ellos se habían mudado, pero seguían yendo al barrio”, explicaron fuentes policiales a Clarín.

Unas siete horas después del asalto, el padre del sospechoso se acercó a la comisaría y advirtió que su hijo había confesado todo. Minutos después, la Policía logró detenerlo. Cuando lo trasladaron a la comisaría, varios testigos que todavía estaban declarando lo reconocieron como uno de los responsables.

La investigación quedó a cargo de la UFI N° 14 de Lomas de Zamora. NR


Fuente: Clarín

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