Buenos Aires, 16/12/2017, edición Nº 1858

Lo que Lorena Martins calla

La hija de Raul Martins, ex funcionario de la secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) -denunciado, entre otras cosas, por proxeneta y esclavista por Lorena y la ONG La Alameda- deja, como mínimo, librados a la duda muchos detalles sobre sí misma y lo que reclama. Escribe Agustina Víttori En apariencia motivada en que él tendría una nueva pareja en Cancún, y que ésta pretendería adueñarse de la fortuna familiar...

La hija de Raul Martins, ex funcionario de la secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) -denunciado, entre otras cosas, por proxeneta y esclavista por Lorena y la ONG La Alameda- deja, como mínimo, librados a la duda muchos detalles sobre sí misma y lo que reclama.

Escribe Agustina Víttori

En apariencia motivada en que él tendría una nueva pareja en Cancún, y que ésta pretendería adueñarse de la fortuna familiar de los Martins, Lorena plantea una demanda millonaria a su padre pero, a la vez, dice que ese dinero proviene de actividades delictivas ¿Acaso no sería cómplice de los delitos que denuncia, si recibiera parte del botín?

Además, si bien explica que vivió en España durante la última década, y que allí trabajó en una inmobiliaria, llamativamente muestra un cabal y detallado conocimiento de todos lo negocios, contactos y movimientos de su padre.

Basta con leer sus propias declaraciones, por ejemplo, en la entrevista que concedió al director del diario Perfil, Jorge Fontevecchia, donde cuenta de habilitaciones, rutas del dinero, historia y situación legal de cada local, y más.

Incluso, participó de la reunión en la que -según ella misma dice- se le entregó dinero en efectivo al macrista Oscar Ríos, en una sede comunal del gobierno de la Ciudad.

Ahora intenta explicar que actuó como infiltrada y que, desde un principio, tenía planeado denunciar todo.

Típico comportamiento de un agente de inteligencia… como su padre ¿No?

Por si todo esto fuera poco, Lorena pidió también que la causa sea direccionada desde el ministerio del Interior, a cargo de Nilda Garré. Se justifica en que el juez Oyarbide es amigo de su padre y el fiscal Pollicita es amigo de Macri.

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