Buenos Aires, 20/11/2017, edición Nº 1832

Lo que dejó la tragedia ferroviaria del Sarmiento

De la redacción parabuenosaires.com Las tres patas El descarrilamiento en la estación terminal del barrio porteño de Once puso al descubierto un abanico de desaciertos que involucra fallas humanas, desidía empresarial y ausencia del gobierno. Está claro que el maquinista -o quien le cedió el puesto “minutos antes” de la tragedia, como señaló el secretario de Transporte, Juan Pablo Schiavi-, cometió un gravísimo error, por acción u omisión: todos los pasajeros...

De la redacción parabuenosaires.com

Las tres patas

El descarrilamiento en la estación terminal del barrio porteño de Once puso al descubierto un abanico de desaciertos que involucra fallas humanas, desidía empresarial y ausencia del gobierno.

Está claro que el maquinista -o quien le cedió el puesto “minutos antes” de la tragedia, como señaló el secretario de Transporte, Juan Pablo Schiavi-, cometió un gravísimo error, por acción u omisión: todos los pasajeros hablaron de que los frenos del tren venían fallando; desde Floresta, como mínimo.

La empresa, se sabe desde hace años, jamás hizo las inversiones para mejorar la calidad de servicio y asegurar la integridad de los pasajeros. Y para decir esto no hace falta ver facturas, documentos o registros, sino viajar en el Sarmiento, cosa que los funcionarios de Transporte, por supuesto, jamás hacen.

Entre las críticas anecdóticas contra los hermanos Cirigliano, dueños de TBA, está la de que usaban fondos de subsidios estatales para la especulación financiera (compra de dólares, entre otras movidas) y que su excusa para la desinversión fue la crisis que vivió la Argentina a comienzos de siglo, de la que una compañía como TBA difícilmente pueda salir perjudicada.

El Estado, garante final de la seguridad ciudadana y responsable de controlar a las empresas prestatarias de los bienes que concesiona, claramente desoyó todos los alertas. Hay que recordar que la secretaría de Transporte K siempre fue de lo menos prestigiosa. Bastaría mencionar el nombre de Ricardo Jaime, ex titular del área, quien se fue del gobierno investigado por enriquecimiento ilícito y sospechado de múltiples casos de corrupción.

Las tres patas, para afianzarse como una mesa, necesitan de una cuarta.

La pata informativa

Hoy se sabe por el titular del SAME, Alberto Crescenti, que “los muertos fallecieron en el acto”. Surge entonces esta simple pregunta; ¿Por qué ocultaron la información de la que parabuenosaires.com y tantos otros medios dimos cuenta a través de testimonios? ¿En beneficio de qué o de quién la maquinaria mediática, funcionarios incluidos, montaron el cerrojo de la información?

Es notable como en los más altos estamentos de un gobierno que se dice nacional y popular se olvidaron de algo que el pueblo sabe tan bien: el sol no se tapa con la mano, muchachos.

Mientras, el periodismo K -dispuesto a humillarse con tal de cumplir su mandato, que claramente no es el de informar- tiene tiempo para criticar en los medios públicos a la Ciudad y al ministro de Salud, Jorge Lemus, por la forma en que se difundieron los datos de los heridos del tren Sarmiento. Cabe recordar que los pasajeros afectados fueron atendidos, en su gran mayoría, y tras un heroico operativo de rescate, por médicos de la Ciudad y en hospitales porteños.

 

Grandes ausentes

Inmenso y generoso fue el aporte de la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, que suspendió el carnaval federal. Es que ya tiene bastante con el carnaval que reina en los despachos de Balcarce 50 y alrededores. Al jefe de gobierno, Mauricio Macri, aunque no se lo vio, parece que anduvo por “algún lado” firmando el decreto por el que estableció dos días de duelo en la Ciudad.

 

Los héroes

Es de destacar el gran trabajo que hicieron bomberos, policías, camilleros, médicos, personal del gobierno de la Ciudad y voluntarios en general. 

A ellos, nuestro agradecimiento. 

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