Buenos Aires, 20/09/2017, edición Nº 1771

Llegó una protección para cines y teatros de la Ciudad

Establece que quien los tire abajo debe construir una sala semejante cerca. De esta forma, los constructores buscarían otras locaciones antes de pensar en un espacio cultural. Cuando quisieron venderlo, los vecinos de Floresta impulsaron la ley votada en diciembre. Y esta semana entró en vigencia. Ahora los teatros y cine-teatros de la Ciudad estarán protegidos “porque se establece que todo aquel que demuela en forma total o parcial una...

Establece que quien los tire abajo debe construir una sala semejante cerca. De esta forma, los constructores buscarían otras locaciones antes de pensar en un espacio cultural.

Cuando quisieron venderlo, los vecinos de Floresta impulsaron la ley votada en diciembre. Y esta semana entró en vigencia. Ahora los teatros y cine-teatros de la Ciudad estarán protegidos “porque se establece que todo aquel que demuela en forma total o parcial una sala deberá construir otra semejante en el plazo de un año”. Esta modificación, impulsada por los vecinos de Floresta con el fin de preservar la sala Gran Rivadavia, apunta a mantener espacios culturales en los barrios, sin perjudicar a los propietarios de estos inmuebles (aunque a simple vista parecería que no alienta a nuevos inversores).

“Un ejemplo es lo que se hizo en su momento con el Teatro Astros de la avenida Corrientes, donde se construyó un edificio de oficinas con la sala en el subsuelo”, explica Gabriel De Bella, de la agrupación Salvar a Floresta. Es que la nueva Ley (N° 4104) habla de un espacio “ semejante ”: igual superficie de escenario y de camarines y hasta un 10% menos de butacas. Y abre la posibilidad de dividir el espacio en salas de menor tamaño .

El Gran Rivadavia había cerrado sus puertas en 2004 después de una denuncia de una vecina por ruidos molestos. “En 2009 apareció un cartel de venta que hablaba de las bondades del terreno y, ante la posibilidad de demolición, se armó una movida con los vecinos que queríamos preservarlo. Sabíamos que la sala de cine no era redituable, pero sí era posible que siguiera funcionando como espacio cultural”, cuenta De Bella.

En esa búsqueda descubrieron una Ley Nacional de 1959 que nunca había sido reglamentada (la 14.800) y establecía medidas similares para los teatros. “Abre la posibilidad de que algún inversor pueda hacer algo con el terreno y al mismo tiempo se preserva la actividad cultural barrial y las fuentes de trabajo que genera esa actividad”, sigue De Bella. ¿Qué va a pasar con el Gran Rivadavia? “Todavía no se sabe, pero tenemos contacto con la dueña y estamos viendo diferentes proyectos para llegar a un acuerdo”, apunta.

 

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