Buenos Aires, 23/10/2017, edición Nº 1804

Llegó el momento de tomar helados

Un placer que no deja de sumar adeptos. La producción anual de este producto ronda las 200.000 toneladas y el consumo per cápita es de cuatro kilos. Los precios van desde los $36 a casi $100 el kilogramo.   (Ciudad de Buenos Aires) Sabores exóticos, líneas light, para celíacos y yogures helados son las nuevas tendencias en un rubro donde las heladerías artesanales compiten con las cadenas y los helados...

Un placer que no deja de sumar adeptos. La producción anual de este producto ronda las 200.000 toneladas y el consumo per cápita es de cuatro kilos. Los precios van desde los $36 a casi $100 el kilogramo.

 

(Ciudad de Buenos Aires) Sabores exóticos, líneas light, para celíacos y yogures helados son las nuevas tendencias en un rubro donde las heladerías artesanales compiten con las cadenas y los helados industriales.

En vasito, cucurucho o palito, los helados son un clásico de la gastronomía argentina que se afianza cada vez más. Si bien el consumo nacional per cápita (4 kg / litros por año) está lejos del de países como Nueva Zelanda (26,3 kg/ persona/año) y Estados Unidos (22,5 kg), se acerca al de varios países europeos, entre ellos: Italia (8 kg), Francia y España, (6 kg). Es así también superior al de otros países de América latina, como Perú (1,3 kg anuales).

La producción anual de helados se ubica entre las 160.000 y las 200.000 toneladas anuales, siendo más del 90% destinado al mercado interno, según fuentes del sector. Tradicionalmente, el sector elaborador de helados se dividió en dos segmentos: el industrial (generalmente, en manos de grandes empresas alimenticias) y el artesanal, representado mayormente por pymes familiares. Sin embargo, actualmente, existe una nueva categoría: el semi industrial, impulsado por cadenas de heladerías que centralizan la elaboración en una sola planta y distribuyen en todos sus locales de venta al público.

En volumen de ventas, el mercado se reparte entre un 70% para el mercado industrial (cuyos canales principales son kioscos y supermercados) y el 30% restante para el mercado artesanal y semi industrial. No obstante, en facturación, el segmento industrial se lleva el 56% y el semi industrial y artesanal el 44% restante. En este último caso, la dispersión de precios es importante. Desde $ 36 el kilogramo (heladerías Sei Tu), hasta más de $ 90 (en Freddo, Persicco o Volta).

“El sabor más vendido es dulce de leche granizado, luego otros dulce de leche y le siguen los chocolates en todas sus versiones”, asegura Diego Castro, de Heladerías Colonial, una cadena de heladerías artesanales fundada en los ?70 en la localidad de Martínez, que cuenta con 13 sucursales en la zona Norte del Gran Buenos Aires y la Costa Atlántica.

Con esta apreciación, coincide plenamente Graciela Abriatta, gerente de Marketing de Sei Tu, una de las líderes del mercado semi-industrial: ?Los de dulce de leche son los más vendidos y le siguen los chocolates?. La cadena viene creciendo bajo el formato de franquicias y planea sumar en el próximo semestre, 100 locales más a los 200 que ya tiene en todo el país.

Una de las claves del éxito de esta compañía es su concepto de ?tienda de helados?, en la que se pueden comprar desde un bombón helado para comer al paso, hasta sorbetes, casatas, tortas heladas o baldes de más de cinco litros para abastecer a un restaurante.

Más allá de los sabores clásicos, una de las recetas del sector es renovar la carta de sabores y lanzar nuevos gustos cada temporada. Hoy se buscan productos sofisticados, pero también versiones light y aptas para celíacos. ?El año pasado, lanzamos el maracuyá y, hoy, es uno de los sabores más pedidos, junto con el chocolate fashion, que lleva almendras, cereales y cointreau?, dice Mario Bernardo, de Heladerías Módena, una empresa familiar fundada hace 40 años que en la actualidad cuenta con 14 locales.

“Con los días de calor, los frutales al agua explotan”, aseguran. Para las fiestas, el limón y la crema americana se venden 10 veces más que el resto del año, dicen. Hay gustos que son clásicos, y otros que van pasando con las modas, como el granizado o la crema americana. En cuanto al público infantil, parece haber evolucionado en los últimos años: del Frutilla y Vainilla?de unas décadas atrás, los más bajitos se despachan hoy con gustos más elaborados: banana split o dulce de leche granizado.

Más allá de los sabores, el tamaño o el precio, tomar un helado es más que eso: es una salida, o un pequeño gusto que uno puede darse en cualquier momento.

Comentarios

Ingresa tu comentario