Buenos Aires, 19/10/2017, edición Nº 1800

Llegó el momento de la restauración del Teatro Cervantes

El ministro de Cultura de la Nación, Pablo Avelluto, anunció las obras de remodelación del teatro.

(CABA) “Nuestra atención está en la innovación y en la puesta en valor, y este teatro es el mejor ejemplo; porque no podemos tener un teatro nuevo en un edificio deteriorado, ni un teatro deteriorado en un edificio nuevo. Esa conjunción es fundamental”, dice el ministro de Cultura de la Nación, Pablo Avelluto, cuando se acerca al micrófono. Un grupo minúsculo de periodistas, reunidos en el foyer del Teatro Cervantes, lo escucha hablar atentamente. Hay asistentes, fotógrafos y algunos mozos que sirven café. Junto al funcionario, están Enrique Avogadro (secretario de Cultura y Creatividad), Alejandro Tantanian (director del Cervantes) y Emiliano Michelena (subsecretario de Obras Públicas). También el arquitecto Jorge Sábato, que llevará adelante la tarea de remodelación del edificio, y el ingeniero Guillermo Villa, director del Estudio Ing. Villa S.R.L., la empresa ganadora de la licitación: con un presupuesto de $35.764.856,53 deberán, en doce meses, concluir la obra. Concluidas las oratorias, realizaron la firma simbólica de la licitación; en diez días comienzan a trabajar.

Hoy el Teatro Cervantes es un punto negro y poco vistoso en la esquina de Avenida Córdoba y Libertad, haciendo cruz con la Plaza Lavalle. Oscuro, descuidado, con andamios azules que lo bordean desde hace diez años -cuando comenzaron algunos desprendimientos de la mampostería-, no encandila como debería hacerlo el Monumento Histórico Nacional que es. Sin embargo, cuando el sol del mediodía da sobre su fachada, se puede apreciar esa inmensa obra arquitectónica que realizaron los arquitectos Fernando Aranda Arias y Emilio Repetto a principios del siglo pasado, que abrió al público en septiembre de 1921. Hoy es el único teatro nacional, el único que cuenta con subsidio del Estado Nacional. Durante mucho tiempo fue el gran teatro, el más imponente, el de todos, pero con el tiempo -como sucede con las estatuas que, rebasadas de arrogancia, se descascaran y se agrietan- fue perdiendo vitalidad.

“Creo que este teatro durante mucho tiempo, quizás por una zona empática entre la arquitectura, que invita a una zona más solemne, más arqueológica, más museística, estuvo muy ligado a cierto idea de ‘lo clásico’ en términos representacionales y teatrales”. El que habla es el director del teatro desde enero de 2017, Alejandro Tantanian, en diálogo con Infobae. Es también dramaturgo, director y actor, por eso su trabajo es el de modernizar el contenido. “Nuestra manera de ver un teatro público es como tensión entre la tradición y el presente, sin abandonar lo que es nuestro pasado, pero no trabajarlo desde un punto arqueológico. Lo que hay que lograr es que haya un rasgo de enorme contemporaneidad en el escenario en términos visuales y expresivos que friccione con esa zona más clásica y que genera por ahí una distancia con el espectador. Y ahí empieza a verse una tensión que, creo, es la que tiene que llevar adelante un teatro público y pagado por dinero de todos los habitantes de este país.”

Tanto por fuera como por dentro, el Cervantes tiene el toque español que pensaron sus fundadores: María Guerrero y Fernando Díaz de Mendoza, un matrimonio español que, además de formar su propia compañía actoral, pusieron de pie este gigante. El pedido explícito de Guerrero -que protagonizó la obra con la que el teatro abrió sus puertas: La dama boba, de Lope de Vega- fue que reprodujera los detalles de la Universidad de Alcalá de Henares. Con su peculiar estilo barroco y renacentista, sus columnas platerescas y la refinada ornamentación detallista, el Cervantes es una obra de arte arquitectónica de excelencia. Sin embargo, ya desde el inicio comenzaron las vicisitudes: cinco años después de su inauguración, los gastos eran tan altos que -tras una movilización de artistas impidió que el edificio se rematara- pasó a manos del Estado Nacional. Más tarde, y tras el incendio de 1961, se anexó una torre diseñada por el arquitecto Mario Roberto Álvarez, que se inauguró en 1968.

“El teatro es un arte vivo y no podés estar todo el tiempo visitando el pasado -comenta Tantanian-, por eso es importante dar a conocer a los artistas contemporáneos, no solamente en la dirección y en la actuación, que no podés hacer otra cosa porque con los muertos no podés trabajar, sino también con los autores. Empezar a pensar que este teatro tiene la obligación de poner en escena a los que podrían llegar a ser los clásicos del futuro. Hacer una programación basada en el pasado es muy fácil, porque está todo probado. El riesgo es cuando tomás a alguien que era muy periférico, como es el caso de Copi, que hoy por hoy es un autor central, pero que no ha llegado nunca a la centralidad de una escena pública, siempre ha estado en la periferia; digo en Argentina, porque afuera sí. El gesto de poner a Rafael Spregelburd en la primera obra grande en la sala María Guerrero tenía que ver exactamente con eso: es un autor contemporáneo, de menos de 50 años, argentino, con una obra enorme. Fue un éxito increíble, vinieron más de 28 mil personas a ver 40 funciones, una locura lo que pasó. Esto prueba claramente que la gente tiene avidez de eso.”

Lo que la empresa Estudio Ingeniero Villa S.R.L debe llevar a cabo es la recuperación y puesta en valor de los muros, carpinterías, solados, herrería, iluminación y sistema de desagüe pluvial. Tras este proceso restaurador, el Cervantes se quitará de encima los andamios que lo esconden. Mientras, la renovación en términos de contenido ya está en marcha. “Tenemos la voluntad de pensar un teatro público en su propia especificidad. Por lo general, los teatros públicos en la Argentina se piensan homólogos al teatro independiente o al teatro comercial, pero no se piensa la especificidad de un teatro público, y eso es lo que estamos intentando hacer. Y en este tiempo que llevamos trabajando, que es pero que parece un montón porque es muy intenso el trabajo, hemos tenido resultados muy buenos en términos de acompañamiento de la gente, de la crítica y de los medios, y también, creo yo, de la excelencia artística”, concluye Tantanian.

MG

FUENTE CONSULTADA: INFOBAE

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