Buenos Aires, 22/10/2017, edición Nº 1803

Llega “Guardapolvos” a Timbre 4, de Tamara Kiper

El lunes 5 de marzo, a las 21hs, sube a escena el espectáculo “Guardapolvos” en el Teatro Timbre 4. La obra narra los vínculos de una familia atravesada por una ausencia y por una necesidad latente de hacer presente el pasado para seguir adelante. A través de la importancia del recuerdo como supervivencia, la obra ahonda en la investigación autobiográfica de su autora, Tamara Kiper, sobre la desaparición forzada de...

El lunes 5 de marzo, a las 21hs, sube a escena el espectáculo “Guardapolvos” en el Teatro Timbre 4. La obra narra los vínculos de una familia atravesada por una ausencia y por una necesidad latente de hacer presente el pasado para seguir adelante. A través de la importancia del recuerdo como supervivencia, la obra ahonda en la investigación autobiográfica de su autora, Tamara Kiper, sobre la desaparición forzada de su padre durante la última dictadura militar argentina.

Una madre y sus hijas, tres tías, cuatro hermanas. Todas vinculadas por una ausencia: la desaparición forzada del marido, el padre, el sobrino. En torno a ese injustificable hecho son infinitas las preguntas sin respuesta, los temores, los silencios pero también es infinita la esperanza, la necesidad de hacer “algo”, de mostrar lo invisible, de hacer presente no sólo a la persona, sino al pasado para tratar de entender (se), de crecer, de encontrar respuestas, de seguir buscando en todas las direcciones y sentidos.

“Guardapolvos” con su estructura fragmentaria reconstruye, a modo de rompecabezas y con la fuerza de un caleidoscopio, los tiempos de la infancia y la adultez de una familia atravesada por esa ausencia, mostrando, al mismo tiempo, los efectos del silencio sobre esa desaparición, el terror de una época y lo imborrable de la huella que imprimió aquel padre, marido, sobrino, sobre ellas.

La obra es el resultado de un proceso de investigación, en el que su autora y directora cifra su propia biografía, el secuestro y desaparición hasta nuestros días de su padre Luis Saúl Kiper, construyendo una textualidad escénica de gran potencia poética y decididamente vital, en la que cada acción vuelve a corporizar aquello que nunca se ha podido matar.
La pieza teatral nos involucra en los efectos del silencio de una familia que convive con una desaparición forzada. Una en concreto. Porque cada historia es única. Única en su dolor, en su imposibilidad, en sus silencios. La obra apuesta por los gestos cotidianos que nos salvan, por la comprensión a la que se llega después de entender que el dolor es sordo y ciego y que aunque no nos permita entender (nos), sin embargo, puede mantenernos unidos, vinculados por un relato que sabemos sólo nuestro por más difícil que sea darle forma para ponerlo en voz alta.

“Guardapolvos es el camino que encontré para hablar de una etapa oscura y encriptada por el terror, con amor, con los ojos abiertos para atrás, en medio de la oscuridad. Es el escondite abierto para hablar y abrazar a mi familia, a mi papá. Es un juego de rompecabezas, de pasado y presente” cuenta su autora y directora, Tamara Kiper.

“La obra es la ficción de una historia real, una en particular, una que en su corazón intenta hablar de la intimidad del costado cotidiano de todas las historias similares a la mía. Es la historia de los minutos, los días, los años, la vida, adentro de una casa después de que se lo llevan secuestrado a mi papá, en 1977, con su guardapolvo puesto. Él era médico y en ese instante estaba trabajando en la guardia. Para adelante y para atrás. Pedacitos de vida”, describe Kiper.

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