Buenos Aires, 21/11/2017, edición Nº 1833

Leo Battistelli se luce con una inmensa instalación en arteBA

El artista rosarino Leo Battistelli realizó una imponente instalación de 300 metros cuadrados, suerte de rompecabezas que se compone de cien obras, hechas en cristal, cerámica, porcelana y madera, que se exhibirá en arteBA y que promete ser una de los mayores atractivos visuales de la feria. (CABA) “Temperantia” es el nombre de la obra que se puede recorrer por dentro y que se divide en cielo, de donde cuelgan cuerdas...

El artista rosarino Leo Battistelli realizó una imponente instalación de 300 metros cuadrados, suerte de rompecabezas que se compone de cien obras, hechas en cristal, cerámica, porcelana y madera, que se exhibirá en arteBA y que promete ser una de los mayores atractivos visuales de la feria.

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(CABA) “Temperantia” es el nombre de la obra que se puede recorrer por dentro y que se divide en cielo, de donde cuelgan cuerdas de fibras vegetales y una constelación de burbujas creadas en cristal soplado, porcelana y cerámica, y la tierra, en madera, cerámica, porcelana, cristal, fibras vegetales y luz, de donde surgen líquenes, esporas y filtraciones creados con caolines patagónicos y arcillas del centro de Brasil.

La instalación inspirada en el movimiento de las burbujas dispara “miles de simbologías, como la icónica imagen de una mujer realizando el trasvasado de un líquido de un recipiente a otro, pero también la armonía, o un espacio de santuario”, cuenta Battistelli en una entrevista con Télam.

Los colores rojos, verdes, naranjas, amarillos, ocres, blancos, cristalinos y azules atraviesan la impactante pieza realizada con materiales que es poco común ver en el arte contemporáneo y que el santafesino incorporó con naturalidad luego de criarse en un barrio de fábricas y de ver a sus abuelos trabajar en cerámicas.

“Hay mucho color, mucho cristal y mucho transparente –describe- y cada pieza tiene una simbología específica a través del color, sobre todos las que están colgando como Iemanjá, la diosa del mar, es el verde cristalino, y Oshum que es la Orisha de las aguas dulces, las cascadas, los arroyos, los ríos, el amarillo”.

Acostumbrado a trabajar con materiales como la arcilla, el agua, el aire y el fuego para hacer sus trabajos en cerámica y porcelana, este rosarino que se crió junto al río Paraná rescata técnicas tradicionales, artesanales y le gusta meterse en las fábricas para producir allí.

Afincado en Brasil desde hace años, Battistelli (1972) viene experimentando con la cerámica hace tiempo y pasó de su pequeño taller hogareño a trabajar en gran escala con la fábrica de porcelanas Verbano de Santa Fe, luego con la empresa Cerâmica Luiz Salvador de en Río de Janeiro y con la cristalería recuperada Vitrofin.

La naturaleza y el agua son dos aspectos que sobrevuelan toda la producción del artista que utilizó también en maderas provenientes de árboles de reforestación, caolines patagónicos y arcillas del centro de Brasil para la pieza que será puerta de ingreso al Barrio Joven Chandon.

“Todo lo que encaro, todo movimiento, trato de no generar un impacto nocivo en el ambiente, en la energía, intento tener cuidado, armonía. Temperantia también significa armonía”, comenta Battistelli.

“Para mí es muy importante la parte espiritual –agrega-, creo que las obras generan un impacto no solo visual. Hay otras vibraciones que ocurren, que no las vemos, que no entendemos pero que también nos movilizan y eso me interesa mucho, me encanta. Mi obra puede gustar o no, pero va a movilizar a la persona que se acerca”, concluye.

Battistelli se formó en Bellas Artes en la Universidad Nacional de Rosario y estudió cerámica en el Atelier del escultor Leo Tavella, con becas del Fondo Nacional de las Artes y de Cultura de la Provincia de Santa Fe.

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