Buenos Aires, 28/03/2017

Las salas del Hospital Notti ya no les dan miedo a los niños

La camilla para tomografías los acerca a una nave espacial; hay asteroides y extraterrestres de muchas formas y colores

(CABA) Desde hace unos días, los niños que tienen que hacerse una tomografía en el Hospital Notti ya no pasan a una habitación fría con una máquina que los asusta. La camilla que se mueve de a poco los acerca a una nave espacial; hay asteroides y extraterrestres de muchas formas y colores; y el pequeño sitio donde están los técnicos es el cohete.

Son imágenes pintadas por un grupo de voluntarios en las salas del sector de Diagnóstico por Imágenes para que resulten más amigables a los pequeños.

La idea de hacer algo por el hospital fue de Patricia Galán. Cuando su nieta Olivia (2) estuvo internada por primera vez, vio el estado de las cortinas y pensó que sería lindo cambiarlas. Sin embargo, el director, Gonzalo Nalda, le explicó que iban a sacarlas porque acumulan polvo y ácaros, y que tenían planeado esmerilar los vidrios de las ventanas.

‘Pachi’ preguntó si había algo más que pudieran hacer. Entonces, Nalda sacó su celular y le mostró imágenes de tomógrafos humanizados en hospitales de otras partes del mundo y le dijo: “Yo quisiera esto”. A lo que Patricia respondió con un contundente: “Por la mano de obra no hay problema”.

Es que su hija, Romina Carballo, es escenógrafa y tiene un grupo de amigos artistas plásticos. Como lo único que hacía falta eran los materiales, lanzaron una campaña en Facebook y la gente se fue sumando.

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En la sala del tomógrafo sólo resta averiguar si colocar una imagen ploteada de una nave espacial no afectará a la garantía del aparato. Y ayer por la tarde, los voluntarios estaban trabajando en otras dos habitaciones: una en la que habrá un cielo bien azul, con nubes blancas, pájaros y globos aerostáticos; y otra que será un parque jurásico.

Además, los muralistas del grupo Panamá Club se encargaron de un espacio más, donde están creando un mundo submarino plagado de sonrientes medusas rosadas, ballenas, tiburones y delfines.

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Patricia cuenta que las enfermeras y los técnicos han respondido al nuevo entorno y, mientas la camilla se desplaza lentamente hacia el tomógrafo, logran que los chicos se entusiasmen por estar a punto de entrar en la nave espacial. Por eso, en las otras salas el grupo ha pensado pintar en el techo la parte de abajo de un avión y de un barco pirata, para que el niño pueda verlos mientras está acostado boca arriba.

Hay estadísticas que muestran que los ambientes humanizados en hospitales pediátricos disminuyen el número de niños a los que se debe sedar para realizarles estudios. Pero aún cuando esto no es necesario, permiten que menos chicos lloren, que los padres estén más tranquilos y que a los técnicos y enfermeros se les facilite la tarea.

Ahora resta que los hospitales porteños copien esta idea y hagan de los hospitales un ligar más amigable para los niños. NT

 

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