Buenos Aires, 17/12/2017, edición Nº 1859

Las prepagas ponen nuevas trabas para el ingreso de mayores de 65

Piden una serie de estudios que los mismos candidatos a ingresar deben pagar, y de lograr el visto bueno, las prepagas fijan cuotas altísimas. les niegan datos por teléfono y demoran el trámite. (CABA) Para los mayores de 65 años, afiliarse a una prepaga nunca fue sencillo. Por eso, en mayo de 2011, el Congreso aprobó una ley que obligó a las empresas a aceptarlos y fijó límites al precio...

Piden una serie de estudios que los mismos candidatos a ingresar deben pagar, y de lograr el visto bueno, las prepagas fijan cuotas altísimas. les niegan datos por teléfono y demoran el trámite.

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(CABA) Para los mayores de 65 años, afiliarse a una prepaga nunca fue sencillo. Por eso, en mayo de 2011, el Congreso aprobó una ley que obligó a las empresas a aceptarlos y fijó límites al precio de los planes. Sin embargo, los rechazos continúan, y también la discriminación. Unas veces en forma directa. Otras, con nuevas trabas que, según especialistas, no tienen sustento legal.

La conclusión surge de un relevamiento en el que se llamó a las empresas para afiliar a una persona de 68 años. Pese a que la ley 26.682 dice que “la edad no puede ser tomada como criterio de rechazo”, hubo respuestas contundentes en sentido contrario.

En Galeno, por ejemplo, los vendedores explicaron que no están tomando a mayores de 65 años y que la ley “no se está aplicando”. Según afirmaron, porque falta que la reglamenten. Pero en la Superintendencia de Servicios de Salud, que aplica la norma, fueron tajantes: “No hay cuestión a reglamentar que obstruya a la afiliación”.

En otras empresas el rechazo no fue explícito, pero se vieron trabas, como exigir que el futuro afiliado se someta a estudios médicos que él mismo debe costear. “Para iniciar el trámite, debe traer análisis de sangre y orina, y un resumen de historia clínica certificado por un médico”, piden en Osde. Allí el plan más barato para mayores de 65 años cuesta $ 6.500.

En Swiss Medical, el ingreso empieza con una batería de estudios que valen $ 2.000. “Si salen bien, ingresa directo y la plata se le descuenta”, indicó la asesora. Pero si luego no entra, se pierde. La cuota base ahí es de $ 3.800 al mes.

Otro caso: en el Hospital Británico piden llegar con un electrocardiograma, estudios de sangre, pulmón, próstata y otros, que no cubren. Y las cuotas no bajan de $ 5.000, informó una vendedora.

“Las prepagas pueden pedir análisis físicos, pero no exigir que la persona los pague. Eso viola la ley de prepagas e implica un trato indigno y discriminatorio ”, consideró Jorge Surin, abogado especialista en Defensa al Consumidor.

Sobre esto, en la Superintendencia afirman que las patologías previas sólo pueden definirse por “declaración jurada” y tildaron los estudios pagos de “trabas ilegítimas”. En Swiss Medical, en cambio, oponen que sólo así pueden saber cómo llega el paciente y niegan que eso opere como un obstáculo.

Igual, la barrera final suelen ser las cuotas de $ 3.000 a $ 7.000 que se fijan, a veces duplicando lo que paga toda una familia. Esto pese a que, por ley, los planes para mayores sólo pueden salir hasta tres veces más caros que los de jóvenes.

Además, al “viejo” se lo trata en forma diferente: lo atienden en áreas especiales, le niegan datos por teléfono y le demoran gestiones. En Medicus, por caso, no orientan por teléfono a mayores que quieran afiliarse: les piden ir a una oficina. En Omint sólo admiten dejar los datos con la promesa de que devolverán el llamado.

El defensor de la Tercera Edad, Eugenio Semino, contó que “cada día” reciben consultas sobre el tema: “Les imponen un trámite largo y costoso para que se cansen y desistan. Si la persona se asesora y reclama, luego ceden, pero apuestan a que muchos no lo harán”. “Ponen trabas y requisitos ilegales que obligan al reclamo. Y si se sortean los escollos, luego fijan cuotas altísimas”, coincidió Cristian Mattera, presidente de la Asociación Civil Defensor de la Salud.

La ley 26.682 impide que las prepagas rechacen a la gente por ser mayor o estar enferma. También prohíbe aumentos por edad a afiliados con más de 10 años de permanencia, y limita las subas para el resto. El domingo se cumplen dos años de su reglamentación, y los “viejos” siguen esperando.

Fuente consultada: Clarín

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