Buenos Aires, 20/10/2017, edición Nº 1801

Las pistas de un pacto no explícito entre Macri y Massa

El acuerdo en Diputados bonaerense seguiría en el directorio del Bapro. Desde ambas orillas prefieren hablar de "acuerdo de gobernabilidad".

Por Marcelo Veneranda

(PBA) La elección del massista Jorge Sarghini como presidente de la Cámara de Diputados bonaerense para acompañar la gestión de la macrista María Eugenia Vidal en la gobernación se ofrece como la primera pista de un entendimiento no explícito entre Mauricio Macri y Sergio Massa.

No hay pacto ni mucho menos una alianza, se esfuerzan por aclarar desde ambas orillas. Prefieren hablar de “acuerdo de gobernabilidad”. De un entendimiento provisorio, por los próximos meses, pensado para que ambas estructuras políticas naveguen mejor las olas que generará un kirchnerismo también en transición.

Según el diario El Día, Sarghini ocuparía la presidencia de Diputados durante dos años, para ser reemplazado en 2017 por el diputado electo Manuel Mosca, un joven cercano a Vidal, pero sin experiencia en la Legislatura provincial. Hasta entonces, Mosca será el vicepresidente de la Cámara, donde rige la “doble firma“: todo gasto requiere de su consentimiento.

Desde el massismo afirman que ese plazo de dos años no está acordado aún, pero no niegan la otra lógica que lo explica: en 2017, Massa disputará contra Cambiemos las elecciones legislativas bonaerenses. Resta ver si el otro adversario será el kirchnerismo con su integración actual, o el peronismo. O ambos, por separado.

En los meses por venir, el núcleo con tradición peronista en el massismo aspira “a mostrar a la sociedad que hay otro peronismo mejor que el kirchnerismo”. Así lo indicó a LA NACION uno de los integrantes de la mesa chica del FR. “Un peronismo moderno que colabora con la gobernabilidad es lo que demanda la sociedad en este momento”, completan desde Tigre.

Pero no hay “pacto“, insisten. “Somos oposición y pretendemos participar en la discusión parlamentaria y en los organismos de control del Estado que la ley asigna a la oposición”, repite el massismo, con la mira puesta en otros despachos. En territorio bonaerense, el primero en esa lista es la silla opositora del Directorio del Bapro.

En 2013, Massa sentó allí a Dámaso Larraburu, que este año se acercó al kirchnerismo al mismo tiempo que era candidato del FR a la intendencia de Bahía Blanca. Hoy, uno de los nombres que suenan para el Bapro es el de Mario Meoni, el intendente de Junín que no pudo ser reelegido en octubre.

Meoni, como Massa, bajaron el perfil en los últimos días. El tigrense, de viaje en Mendoza, no confirmará el acuerdo con Vidal por Sarghini hasta el martes, cuando se encuentre con el ex ministro de Economía. Quien sí apoyó y elogió ese acuerdo fue el titular del bloque del Progresistas, Marcelo Díaz. “El Oso” Díaz participó en las negociaciones entre Massa y Margarita Stolbizer. Meoni también se sentó a esa mesa.

¿Qué ofrece Pro a cambio? Los asientos en los organismos de control implican un lugar de visibilidad política. También, una caja para ayudar a que el FR atraviese el desierto que lo separa de 2017. Por dar un ejemplo, el presidente de la Cámara de Diputados bonaerense administró este año un presupuesto de 1702 millones de pesos.

Un dirigente massista se animó a ir más allá al explicar los términos del entendimiento con Macri. “Nosotros los ayudamos frente al kirchnerismo y Pro no nos fagocita dirigentes. Así, podemos encarar mejor parados las conversaciones con el peronismo”, señaló. En Tigre hicieron fila para desmentirlo.

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Fuente: La Nación

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