Buenos Aires, 18/10/2017, edición Nº 1799

Las nuevas madres “modernosas” son tendencia en Buenos Aires

La segunda juventud que hoy viven las mujeres de entre 40 y 50 años hace que la brecha generacional se acorte y compartan salidas, gustos y hasta la misma ropa con sus hijas, como si fueran mellizas. (Ciudad de Buenos Aires) Las “twin mothers” representan el nuevo vínculo madre e hija. Cuando Sofía Baccigalupo, abogada de 27 años, estaba preparando su casamiento, eligió viajar con su mamá para comprar juntas...

La segunda juventud que hoy viven las mujeres de entre 40 y 50 años hace que la brecha generacional se acorte y compartan salidas, gustos y hasta la misma ropa con sus hijas, como si fueran mellizas.

(Ciudad de Buenos Aires) Las “twin mothers” representan el nuevo vínculo madre e hija. Cuando Sofía Baccigalupo, abogada de 27 años, estaba preparando su casamiento, eligió viajar con su mamá para comprar juntas el vestido de novia: “Quería compartir ese momento con ella más que con cualquier otra amiga”, recuerda. “También cuando me fui a vivir sola y estaba separando mi ropa, mamá se fijaba con qué podía quedarse, y ya no sabíamos qué era de quién”, agrega entre risas. A su lado, su mamá, Soledad Pasman (48), también ríe y comenta que “antes ella me usaba la ropa a mí y ahora yo se la saco a ella”. El parecido físico es lo primero que llama la atención, pero ellas remarcan otras cosas en común: “Tenemos el mismo carácter, somos muy compañeras y confidentes. ¡Siempre digo que discutir con Sofi es como hacerlo con mi espejo!”, dice Soledad.

Una mirada, un gesto y una palabra denotan complicidad entre ellas y demuestra que comparten mucho más que el género. “Sos igual a tu mamá”, es un cliché que hoy supera el parecido físico y se extiende a lo personal y profesional.

Su caso es el perfecto ejemplo de lo que psicólogos y especialistas en consumo denominan como “twin moms”, madres “mellizas” de sus hijas, con un vínculo mucho más cercano que les permite compartir desde carreras hasta códigos culturales y formas de vestir. Es un fenómeno que también hizo aparecer nuevos segmentos con demandas propias.

A su vez, el hecho de que las mujeres sean más independientes y profesionales hizo que la relación con sus hijas también cambiara. Y ya se habla de una “segunda juventud” de la mujer que, entre los cuarenta y los cincuenta, se convierte en un target de consumo similar al de su hija de veinte.

“Tiene mucho que ver con que ahora el ciclo de vida es más largo, y los adultos tenemos permiso para tener los códigos de los jóvenes y viceversa”, explica Ximena Díaz Alarcón, de la consultora en investigación de mercado TrendSity. “También hoy existe más flexibilidad para aceptar que madres e hijas puedan cruzarse hasta en un boliche y a nivel de configuración familiar se comparten estéticas y consumos que antes, con figuras más marcadas y tradicionales, no era posible”, agrega.

En la misma línea se manifiesta la psicóloga Beatriz Goldberg, quien habla de una “identificación de los dos lados”, que se da en un momento en el que se reactivan los vínculos y se profundiza la admiración mutua. Pero alerta que en algunos casos esta “indefinición generacional” que se da cuando la mujer transita esta “segunda adolescencia” puede afectar la búsqueda propia de identidad de los hijos. “Se necesita un límite, que no se sienta que una es igual a la otra”, dice.

 

Entre las famosas también hay muchos ejemplos de este nuevo vínculo. Hace pocos días, Catalina Morano, la hija de María Carámbula, presentó su línea de ropa Chinita y allí estuvo su orgullosa –y parecida– mamá. Paloma Cepeda no sólo heredó la belleza de su madre, Mariana Arias, sino también el gusto por la moda y las pasarelas. Araceli González y su hija, Florencia Torrente, ambas actrices, hoy se lucen en Graduados y Dulce amor. “Mi mamá era muy joven cuando me tuvo y vivimos solas mucho tiempo; eso hizo que tengamos una muy buena relación. Siempre le pido consejos; es una mujer que tiene mucha experiencia profesional”, cuenta Florencia a PERFIL. “Para mí es natural cruzarme con mamá en un evento o una cena; es más, casi siempre vamos juntas”, agrega.

Para Belén García (23), economista, el rol de su mamá, abogada, le sirvió de ejemplo a nivel profesional. “Mamá siempre fue muy independiente y exitosa en lo laboral y me encanta que sea así, es a lo que yo aspiro. Me mostró que se puede ser una mamá presente sin dejar de trabajar”. Graciela Gómez (53), su mamá, recuerda que para ella fue duro dividirse los tiempos, aunque ahora sabe que todo el esfuerzo dio sus frutos: “Ver a mi hija recibida, independiente y con mucha fortaleza personal compensa cualquier dejo de sentir que todo podría haber sido mejor”.

Por su parte, Delfina Roldán (27) y su mamá, María Laura Sackmann (52), también comparten todo, desde viajes solas hasta una historia que se escribe con muchos puntos en común: “Las dos somos maestras jardineras y las dos jugamos al hockey mucho tiempo. Cada vez que nos cruzamos con alguien nos dicen lo mismo: ‘Son idénticas’. Yo siempre respondo que ella es mi versión mejorada”, dice María Laura con emoción.

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