Buenos Aires, 19/08/2017, edición Nº 2078

Las neurociencias derriban mitos sobre los zurdos

Gracias a las neurociencias los zurdos comienzan a despojarse de varios mitos

(CABA) Parece increíble que la Iglesia Católica y el islam coincidan en algo tan mítico y sin fundamento científico como considerar que la mano izquierda es sinónimo de lo impuro. No hay bendiciones con la siniestra en ninguno de los dos credos: el diablo es zurdo.

Esa lateralidad cerebral sigue teniendo “mala prensa”, aunque tiene un día internacional, el 13 de agosto, algo que no sucede con los diestros. Quizá lograron tener festividad propia porque son minoría en el mundo: el 10%, cuando el 85% es diestro, apenas un 2% maneja por igual ambas manos y un 3% es minusválido. Es decir que 1 de cada 10 personas, en el mundo y en nuestro país, usa la “siniestra” para escribir, cocinar, pintar, jugar, etc..

Ni en la cotidianidad del aula están a “salvo”. Los primeros años de la escolaridad son los más complejos, aunque gracias a las neurociencias los zurdos comienzan a despojarse del mito de que pueden ser disléxicos o padecer problemas mentales.

“El cerebro trabaja en red y el hombre usa todo el cerebro”, afirma la licenciada Florencia Salvarezza, directora del Departamento de Lenguaje de la Fundación del Instituto de Neurología Cognitiva (Ineco), y echa por tierra los mitos “que han dominado más o menos los últimos 2016 años de la humanidad”.

“Los seres humanos tendemos a buscar regularidades, a agruparnos y a dejar de lado a los que no se parecen. La única ventaja real es en el deporte porque los zurdos, el 10%, enfrentan a los diestros, el 85%. No los hace mejores deportistas, de hecho hay muchos zurdos que son exitosos en el deporte sin que sean buenos”, añade Salvarezza.

Las investigaciones científicas van derribando mitos: la lateralidad izquierda y la dislexia no son vinculantes como se pensaba en los sesenta. Tampoco los zurdos son más alcohólicos que los diestros, ni más creativos, ni dan mala suerte, aunque aún hoy hay tribus africanas en las que las mujeres que cocinan con la mano izquierda pueden llegar a ser quemadas por considerárselas brujas y envenenadoras. Hace pocos años, Japón dejó de considerar esa condición como motivo legal para divorciarse.

Especialistas en neurociencias, educadores, padres y alumnos coinciden en señalar los primeros años del aprendizaje formal como el tiempo más difícil que debe afrontar el 10% de la humanidad que no usa la mano derecha.

El pupitre, los cuadernos, las carpetas, las lapiceras, las reglas, los elementos de geometría, la computadora y hasta el cierre relámpago de las mochilas están pensados para la facilidad de la mano derecha.

Gabriela Greco fue maestra jardinera durante más de 20 años y ayudó a sus alumnos a decidir sin presiones cuál era su verdadera lateralidad cerebral: “Yo ponía los pinceles en el medio de la mesa para que los chicos eligieran con qué mano tomarlos”. Es que recién a partir de los tres o cuatro años los chicos empiezan a ver cuál es la mano con la que se sienten más cómodos con sus tareas y a los cinco definen si son diestros o zurdos. NT

 

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