Buenos Aires, 18/10/2017, edición Nº 1799

Las morgues porteñas inundadas de cuerpos

Cuerpos que nadie reclama se acumulan en las morgues porteñas hasta saturarlas. La falta de espacio se agravó desde 2008; la Justicia ordenó allanamientos. (CABA) En los hospitales públicos de la ciudad de Buenos Aires no sólo faltan camas para los pacientes; en sus morgues tampoco sobra el lugar. En este caso, debido a la gran cantidad de pacientes que fallecen y cuyos cuerpos nadie reclama. “Es un problema crónico...

Cuerpos que nadie reclama se acumulan en las morgues porteñas hasta saturarlas. La falta de espacio se agravó desde 2008; la Justicia ordenó allanamientos.

morgue

(CABA) En los hospitales públicos de la ciudad de Buenos Aires no sólo faltan camas para los pacientes; en sus morgues tampoco sobra el lugar. En este caso, debido a la gran cantidad de pacientes que fallecen y cuyos cuerpos nadie reclama.

“Es un problema crónico de los hospitales”, coincidieron en asegurar las fuentes consultadas por LA NACION. Por esta situación, el exceso de cadáveres duplica la capacidad de las cámaras de frío, en condiciones de conservar entre ocho y diez cuerpos.

El período de espera para que un familiar se presente a reclamar el cadáver y a realizar la sucesión de trámites dentro y fuera del hospital (incluidas la identificación policial de los cuerpos sin documentación y la intervención judicial) puede hacer que un cuerpo permanezca durante cuatro años en la morgue. Luego, los restos son enviados al cementerio de la Chacarita para su inhumación.

Esos cuerpos sin identificar pertenecen a personas que fallecieron después de recibir atención en el hospital, sin documento de identidad, ingresados por la guardia y sin familia para contactar. También hay casos en los que la familia fue notificada, pero nadie se presentó a retirar el cuerpo.

“El tema se agravó desde 2008, cuando aumentó mucho la población en las morgues de los hospitales por los indigentes sin documentación y sin familia”, explicó la doctora María del Carmen Kordich, jefa de Necropsias del hospital Durand.

Cuando un cadáver ingresa a una morgue sin familia detectada debe permanecer allí 60 días por si alguien lo reclama. “Entonces comienzan las dificultades con la recepción del cuerpo, porque hay una ordenanza de la Dirección General de Cementerios que indica que no deben excederse los 60 días posteriores a la muerte para el traslado al cementerio de la Chacarita”, explicó la doctora Claudia Massone, jefa de la Morgue del hospital Fernández.

Si el cuerpo está identificado, se espera un mes hasta comenzar los trámites para el traslado. Pero si hay que solicitar la identificación policial del cadáver, esperar los resultados del cotejo de la información y solicitar la intervención judicial, los plazos se extienden.

Hace una semana se realizaron allanamientos en 22 de los 33 hospitales porteños. En las diligencias, ordenadas por el doctor Roberto Gallardo, juez en lo Contencioso Administrativo y Tributario de la Ciudad, se encontraron “irregularidades” en la documentación de las morgues de por lo menos cinco hospitales. Vadim Mischanchuk, abogado de la Asociación de Médicos Municipales (AMM), informó que ya se habría presentado la documentación faltante de unos 37 cadáveres de bebes y adultos.

En el Durand, por ejemplo, la morgue posee capacidad para 10 cuerpos de adultos y hasta hace muy pocos días había 18 cadáveres. El más antiguo había ingresado en agosto de 2008. En el hospital Rivadavia, en una cámara con capacidad para ocho cuerpos hay 16. Todos los médicos consultados, incluidos aquellos que solicitaron reserva de su nombre, coincidieron en que este problema complica el trabajo.

Por otra parte, el titular de la Procuración General de la Ciudad, Julio Conte Grand, informó que se está realizando una auditoría de las morgues de los hospitales. “Estamos investigando los motivos de las demoras con esos cuerpos, si se trata de faltas administrativas o ilícitos”, precisó.

Mischanchuk comentó que “un procedimiento que parece rápido, como solicitar la identificación del fallecido mediante las huellas dactilares, en un hospital puede demorar mucho tiempo”. Otras situaciones que retrasan la permanencia de los cuerpos son las órdenes judiciales de conservarlos hasta que se realicen nuevas actuaciones, como las familias que prometen presentarse para retirar un cuerpo o la imposibilidad de contactar a allegados de una persona en situación de calle.

“Las estructuras hospitalarias tampoco son de última generación, y esto es un problema que ya lleva muchos años. Las morgues están relegadas”, dijo Mischanchuk. En el Durand, por ejemplo, la cámara es de 1958.

Fuente consultada: La Nación

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