Buenos Aires, 23/10/2017, edición Nº 1804

Las irregularidades en bares y boliches porteños siguen la “lógica Cromañón”

Según un comunicado de la Asociación Civil familias por la Vida, se han recibido 1484 denuncias de las cuales resultaron más de 400 clausuras.

(CABA) Al cumplirse dos años de la firma del “Convenio de Colaboración”, entre la Asociación Civil, Familias por la Vida y la Agencia Gubernamental de Control, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, por el que se crea el mecanismo de denuncias y controles de irregularidades de bares, boliches y otros lugares de masiva concurrencia, a través de la línea gratuita 08009992769, damos a conocer los resultados del trabajo realizado, reafirmando y renovando el compromiso con la prevención como elemento primordial en la protección de la vida e integridad del ciudadano.

En estos dos años, las denuncias a bares, boliches y centros culturales que presentaban diferentes y graves irregularidades, mostraron claramente que la conducta reprochable de empresarios y músicos, sigue atada a la llamada “lógica Cromañón” que antepuso intereses personales, sobre la vida y la seguridad de las personas.

Habiendo escuchado diversas opiniones de diferentes actores de nuestra sociedad, que se manifestaron preocupados por las clausuras de lugares con altísima criticidad habilitados como centros culturales, por ejemplo, se nos hace imprescindible expresar, desde el análisis de los datos recabados, que:

– Los intereses económicos o de cualquier otra índole no pueden anteponerse al interés primario que es la vida y seguridad de la persona del ciudadano, como sujeto principal de todos los cuidados.
– La seguridad no debe tener ideologías ni estar ligada a intereses que no respondan estrictamente a la protección integral del ciudadano.
– La transformación cultural debe darse junto con la promoción de la prevención y la seguridad en todos los ámbitos de nuestro entramado social.

Es importante destacar que la recepción y seguimiento de denuncias no tienen por objeto perseguir la cultura, ni oponernos a la libertad de trabajo. La información obtenida se ofrece como insumo para el abordaje de la temática que nos ocupa a la hora de proponer cambios en la legislación vigente, ya que nos preocupa la cantidad de lugares que, disfrazados de locales seguros o centros culturales, desarrollan sus actividades principales, poniendo en riesgo la vida de los usuarios, violando sistemáticamente la normativa actual.

Consideramos que es riesgoso permitir la instalación de la idea, de que la aplicación de la ley vigente, en los centros culturales, es una “persecución a la cultura”. Esta afirmación falaz atenta contra la eficacia de la prevención, garantizando que se puedan ocultar las faltas recurrentes de algunos empresarios que no se ajustan a la normativa actual. Cromañón y Beara son dolorosas consecuencias de haber incumplido la ley, de no haber comprendido que la vida es más importante que cualquier actividad comercial y/o cultural, y que ese es el bien jurídico que se debe proteger y defender como sociedad, desterrando la cultura del “no pasa nada” cómplice de irregularidades y fallas de seguridad que generan situaciones de peligro para los usuarios y aumento de los beneficios para empresarios y músicos deseosos de ampliar sus ganancias.

Nos indigna saber que aun hoy, a 10 años y medio de la Masacre de Cromañón, las denuncias sigan siendo las mismas: sobrecapacidad, falta de salidas de emergencia, venta de alcohol a menores, desvirtuación de rubro, y que encima se escuden en habilitaciones mentirosas para disimular irregularidades y fallas de seguridad. Hoy la posibilidad de convertir bares y boliches en “casas de teatro” genera un nuevo riesgo del que tenemos que estar conscientes y alertas. La lógica Cromañón y el oportunismo de muchos, dañan la esencia para la que fueron creados, ya que muchos disfrazan sus actividades comerciales bajo la pantalla de “centro cultural”, cuando en realidad trabajan como locales “Clase C”, cobrando entradas y manejando barras como en cualquier local bailable, solo que no fueron habilitados para eso y, por lo tanto, carecen de todas las medidas reglamentarias que deberían observar por el tipo de actividad que efectivamente llevan adelante.

Desde la firma del convenio de Colaboración a través del 0800, se han recibido 1484 denuncias de las cuales resultaron más de 400 clausuras.

Repudiamos la voluntad de algunos empresarios y/o músicos de seguir “trasgrediendo” incumpliendo la normativa y llevando al público a situaciones de riesgo inminente, como los casos de Groove o La Reina, que han tomado estado público. Entre los lugares más denunciados, inspeccionados y con reiteradas violaciones de clausura, se encuentran bares, boliches y también Centros Culturales, siendo las zonas más críticas: Palermo, Monserrat y Recoleta.

No deseamos que se cierren los lugares, no es el objetivo, sólo exigimos que se desarrollen las actividades económicas y culturales cumpliendo las normas vigentes. Como sociedad debemos estar atentos a los rápidos cambios que se producen, sobre todo a nivel empresarial, para contrarrestar desde la normativa aquellos que producen el aumento de los riesgos a que los que la ambición y la codicia nos exponen.

Debemos terminar con la cultura del “No pasa nada”. Debemos poner fin a la “cultura de la inseguridad” a la “cultura de la irresponsabilidad”, dar por tierra la cultura de ciertos actores de la noche a quienes “Cromañón y Beara” no les sirvió para aprender absolutamente nada, y que, de forma vil, instalan debates o intenciones inexistentes para ocultar las faltas por las cuales deben ser sancionados.

A dos años de la firma del Convenio de Colaboración, reafirmamos nuestro compromiso con un Nunca Más Cromañón, exigiendo que se observen las normas vigentes y se sancione con multas, clausuras e inhabilitaciones, todo intento de seguir arriesgando la vida de nuestra gente en pos de intereses económicos.

Las irregularidades más denunciadas son: desvirtuación de rubo; falta y/u obstrucción de salidas de emergencias; presencia de menores; exceso de capacidad; falta de habilitación; riesgo edilicio y fallas de estructuras; violación de clausuras; disturbios dentro y fuera del local; violación ley antitabaco; falta e irregularidades en extintores; falta de higiene; funcionamiento en horarios no permitidos (after); personal de seguridad, maltrato, discriminación, falta; ruidos molestos; actividades en sótanos; venta de alcohol a menores y venta de drogas dentro del local.

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